«Oye, hermanito»

Written By: Hugo Neira - Jul• 19•18

Años atrás, Enrique Urbano nos propuso reflexionar sobre tradición y modernidad en los Andes. Luego, Francisco Durand, profesor en Estados Unidos, nos planteó para el Perú una economía fragmentada: formal, informal y delincuencial (2004). Pero la opinión de los peruanos en general se distrae en lo inmediato. Y además, la clase política no escucha lo que le dicen los estudiosos. Admito, por mi parte, que lo delincuencial me hacía pensar en el tráfico de cocaína. Y la corrupción como un asunto de ex presidentes, gobernadores regionales, alcaldes, funcionarios y empresarios en fuga.

Una vez más, nos quedamos cortos. A estos alambicados sistemas para delinquir los llamé alguna vez, “la anomia”. Matos Mar, tan optimista, los llama “desborde”. Pero no se me ocurrió que uno de los poderes del Estado exhalara la podredumbre desde el nivel más alto de la nación y de la patria. No sabíamos hasta qué punto resulta lo delincuencial, ya no abajo, el lumpen, sino arriba. Muy arriba. Siempre pensé que era un asunto de uno que otro juez. Jamás que fuera un delito corporativo. Sí, pues, nos pasamos de cándidos.

Lo que ocurre nos obliga a pensar el Perú de otra manera. Admiro y respeto a Jorge Basadre. Su visión del Perú fue holística, vale decir, holos, el conjunto. “El incario fue el terreno, la Conquista la siembra y las épocas posteriores la cosecha”. Lo suyo fue un “porvenirismo”. Sin duda, la historia es una unidad secular e incluso milenaria. Pero ante lo que ocurre, conviene que nos veamos tal como somos. Si Durand nos propone una trilogía económica, por mi parte, desde la sociología, veo tres sociedades bajo el mismo cielo. La idea de que las sociedades son múltiples proviene de Alain Touraine, que fue mi maestro.

Hay una sociedad peruana moderna. No lo digo yo, sino las estadísticas del INEI. Por vez primera en tres mil años, la costa está más poblada, 58%. La sierra, 28,1%. Además, en el censo del 2007, lo urbano ya era 75,9% y las zonas rurales un 24,1%. La costa son llanos y oasis que se comunican. Un segundo factor, el crecimiento del ingreso per cápita. A precios constantes del 2007, en 1980 era de 9.674 soles. En el 2014, de 14.977 soles. Otro factor positivo es la disminución del analfabetismo. De 18,1% en 1981 a 5,9% en el 2016. La debilidad de la sociedad moderna es que es pequeña. El mundo de empleos estables.

Otra sociedad habita en la economía informal. Las pymes son el 96,5% de las empresas. Ese es un mundo muy inestable. Son en realidad los no pobres. No culpemos, pues, a la atomización de un mundo de los pequeños negocios. Ora al acceso de millones de peruanos a la propiedad. Ora al descubrimiento del goce del consumo masivo. En fin, un país entero habría sucumbido al fetichismo del billete y el dinero fácil. A la convicción de que el dinero lo puede todo. Ideológicamente, el reinado de la maña criolla. Un país de yuxtapuestos estratos socioeconómicos. Con creencias e imaginarios, distintos. Y la aparición del ‘achorado’.

Nuestra sociedad moderna es minoritaria. La informal, enorme. El lumpen dio un salto prodigioso. Según el Barómetro de las Américas, el crimen y la inseguridad ciudadana preocupaban en el 2006 a un 10% de ciudadanos. En el 2014, alcanzaba el 46,7%. ¿Y hoy? ¿Qué pasa cuando un país duda de sus élites? ¿Cuándo el Poder Judicial no es confiable? ¿El dinero del poder y el poder del dinero? El lumpen subió hasta lo más alto. El “oye, hermanito” nos revela la prosperidad del vicio. La patria sufre un accidente cerebrovascular.

Publicado en El Comercio, 19 de julio de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/oye-hermanito-hugo-neira-noticia-537516

Después del Mundial

Written By: Hugo Neira - Jul• 16•18

He seguido los partidos de fútbol del Mundial en Rusia, como cualquier vecino. Y esta mañana de domingo que precede a esta crónica, como tantísimos e incontables espectadores de ese partido final —gracias a la tecnología actual—, he visto cómo el equipo francés pudo vencer a ese no menos extraordinario equipo de Croacia. Como comentaba uno de los periodistas, rara vez un final olímpico ha tenido seis goles, como sabemos, cuatro para los franceses y dos de los croatas. Según ellos, los que profesionalmente conocen la historia de los Mundiales, dicen que nunca hubo tantos goles al finalizar un Mundial como el de Rusia. Por lo demás, me parece, digo yo y con la mayor humildad, que ha sido un campeonato de lo más intenso y exigente. Los grandes del fútbol —muchos de ellos voceados como candidatos a la victoria final— fueron desapareciendo, fue el caso de Alemania, Brasil, Rusia, España. Un Messi no pudo salvar a la Argentina. Ni un Ronaldo a Portugal. Sorprendió la calidad de México, de Uruguay sin duda alguna, y la del equipo peruano, sin duda el mejor que hemos tenidos en los últimos decenios. Una idea me viene a la cabeza. Hay una suerte de homogeneización de los deportistas, al menos en este deporte que es el más popular del planeta. Cada vez más futbolistas fornidos y a la vez veloces. En el ayer, recuerdo las formaciones clásicas, dos zagueros, tres mediocampistas, cinco delanteros. El fútbol ya no funciona de esa manera. Suben y bajan, los noventa minutos. Hay un progreso que no es solo de tácticas, sino algo fisiológico. De salud y energía.

No envidio a los que fueron a Rusia. Me refiero a los espectadores y las barras (que hicieron bien en ir). En realidad todos hemos estado en Rusia durante estas últimas cuatro semanas. No por algo los antiguos griegos no solo inventaron la filosofía, las matemáticas, la polis —que era no solo una ciudad sino una comunidad humana que elegía sus autoridades—, y entre guerra y guerra, inventaron los grandes juegos, las olimpiadas, es decir, treguas a sus interminables guerras entre ciudades griegas o dedicadas a contener al poderoso Imperio de los persas, más numerosos que ellos.

Es en Inglaterra donde se inventa el fútbol. Si tomamos en serio a los que han historiado su origen, parece que en la Edad Media. Se enfrentaban aldeas contra aldeas, no con luchas o torneos, como los nobles, sino reemplazando el cuerpo del rival con una bola de cuero. En sus inicios, en las islas británicas, fue violento. Hubo otro fútbol, en Florencia, el calcio, así lo llamaron. Pero el fútbol que conocemos existe desde 1848, cuando estudiantes de la universidad de Cambridge le impusieron un reglamento. Una de las reglas, el rol del arbitro. Como el amable lector podrá entender, la potestad del arbitro. O sea, las atribuciones que tiene el Rey en la vida política de ese reino con Corona y Parlamento.

Todo esto para decir que el balón de fútbol es una de esas invenciones del homo sapiens, de lo más atinada. Es un combate, pero no de gladiadores. El balón de fútbol es una sublimación del instinto de la guerra y la violencia. No es necesaria la aniquilación del rival. En el mismo sentido, el básquetbol, el tenis. Las competencias entre deportistas en general. Y toda la ética que se alimenta de esa praxis. El fair play. El saludo al rival antes y después. La aceptación de la derrota. Es por eso que en diversos países civilizados, la formación de niños y adolescentes en esa categoría que llamamos lo humano, consiste en competir sin matarse. Reducir la rivalidad innata en un juego, es un salto del ser humano tan grande como la primera vez que alguno de nuestros ancestros fabrica su primera herramienta.

Pero el Mundial ya fue. Y ahora, va a ser bastante difícil el aterrizaje en lo real. Nos despertamos en «la capital de los proyectos paralizados» (El Comercio, 14.07.18). De feminicidios como el que se acaba de hallar en San Miguel. De choferes que usan un carril exclusivo del Metropolitano, su atajo caprichoso. De colectiveros que «atacan en Ancón a policías, inspectores y a fiscal» (13.07.18). De como los agentes de la Policía Nacional desarticulan en Ucayali a una banda de minería ilegal. Y la multitud que acompañó a Juanita Mendoza al cementerio en Cajamarca. Y la información sobre el subdirector de colegio que acosaba a una alumna de 15 años en San Juan de Lurigancho. Y la droga del VRAEM llega a departamentos de un edificio residencial en San Isidro. La coca iba para Chile, vía El Callao.

«La violencia contra la mujer cobra una nueva víctima en Amazonas». La policía arresta a Benito Chávez de 40 años, en la provincia de Luya. Confiesa que mató a cuchilladas, a su expareja y madre de sus tres hijos. Y luego, la desmembró para enterrarla en dos fosas. «Cada caso es más atroz que el anterior» (EC, 08.07.18). Son 17 las mujeres atacadas con fuego desde el 2017. En total, unas 134 tentativas de feminicidios, en lo que va del año. Entre tanto, minería ilegal continúa arrasando los bosques. Muchachas venezolanas y colombianas son obligadas a la prostitución. ¿Debo sumar los audios entre jueces supremos y asesores? En «el entramado de la corrupción judicial», como lo titula Fernando Rospigliosi. La sociedad peruana se está deshaciendo desde arriba, al medio y abajo. Por eso, no coincido con lo que dice Carlos Contreras. «El país más costeño, más urbano y más maduro». La calificación de costeño es cierta, lo dice el INEI. Lo de urbano, también. A un 70%. Pero ¿maduro? Dios mÍo, el optimismo que nos pierde. Ante el ciudadano que nos lee, debemos de ser francos y honestos como son los médicos. Nos están pasando cosas tremendas.

Publicado en El Montonero., 16 de julio de 2018

Después del Mundial

 

México: ¿elecciones o meteorito?

Written By: Hugo Neira - Jul• 09•18

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha arrasado en las urnas. López Obrador, sobre 32 Estados, ha triunfado en 31 (!). Se calcula que también ha logrado escaños en el Congreso y en el Senado. Ana Gabriela Rojas, de la BBC de Londres, sostiene que el actual presidente ha conseguido algo que el PRI no consiguió ni en sus años de mayor fama. La fuerza política que respalda a López Obrador, solo existe desde el 2014. ¿Y en cuatro años, barren en las recientes elecciones? Esta no es, pues, una elección más.

Para comprender lo que pasa, nada mejor que una metáfora. «Hace 66 millones, un meteorito de más de diez kilómetros de diámetro cayó sobre lo que hoy es la mexicana Península de Yucatán, entonces sumergida, y desencadenó un cataclismo» (Wikipedia). Algo por el estilo es la victoria de López Obrador. No exagero, veamos qué dicen los mismos mexicanos. Entre los más lúcidos e independientes, Héctor Aguilar Camín. «La democracia mexicana ha sufrido un vertiginoso cambio de piel. En sólo unos meses, camino a las elecciones de 2018, quemó sus referentes tradicionales, diluyó a sus partidos clave, borró sus identidades políticas y encumbró a un nuevo partido mayoritario» (revista Nexos). Y agrega: «Cambió de forma y fondo luego de 18 años de no producir lo que se esperaba de ella: una era de bienestar y buen gobierno». Se entiende, entonces, lo de meteorito.

Me atreveré a anticipar las malas lecturas del caso mexicano que correrán en Lima. Por ejemplo, «ha ganado la izquierda con AMLO». No es tan simple. López Obrador ha intentado llegar al poder desde su partido, el PRD, que sí era de izquierda, y lo derrotan. En el 2011 fue candidato con una coalición de partidos de izquierda, y no gana. Pero, ese mismo año se separa de la izquierda tradicional y funda Morena. Sigla que quiere decir Movimiento de Regeneración Nacional. Morena es una escisión de la izquierda mexicana. Pero algo más.

¿Qué es Morena? El historiador mexicano Ariel Rodríguez dice que predomina la «noción de movimiento». Por lo pronto, se definen como «una organización política amplia, plural, incluyente y de izquierda». Otro analista mexicano sostiene que Morena ha tomado un camino pragmático, incorporando «cientos de políticos profesionales, desplazados de la política o desgajados de otros partidos».  Me permito decir, por mi parte, que México tiene una masa de intelectuales y profesionales competentes, fuera de la política, debido al monopolio del poder en los últimos decenios.

Políticamente, el giro se inicia desde el 2000, cuando el PRI es derrotado por el liberal Vicente Fox. La opinión de los observadores es que hay un hartazgo del sistema político tradicional. Sin embargo, México ha sido un país con una gran estabilidad desde un sistema de partidos, que lograban una hegemonía. Pero la situación es de tal gravedad —dice Alberto Aziz, antropólogo— «los problemas han llegado a tal gravedad que la sociedad cuestiona el modelo dominante actual y apuesta por el cambio». Escuchemos al mexicano Jesús Silva-Herzog. «Morena carece de contornos. Ya no es un partido de izquierda sino una cazuela que quiere recogerlo todo (…) Es una nueva versión del PRI, Morena le ha abierto la puerta a todos. Ahí están los líderes del sindicalismo más corrupto y los panistas más conservadores. Ahí conviven evangélicos y jacobinos. Ahí se juntan los admiradores del coreano Kim Jong-un y los aduladores de Enrique Peña Nieto.»

¿Alguna vez tuvo México un partido con gente diversas? Sí, por supuesto que lo tuvo. Cuando se funda el PRI. En mucho se parecen, dice Aguilar Camín. «En Morena participan mujeres y hombres, empresarios, productores y consumidores, estudiantes y maestros, campesinos e indígenas.» Al parecer, en el camino a las elecciones del 2018 muchos se subieron al ferrocarril de Morena, «no por lógica o moral, sino por lógica política». Muy diferentes unos de otros, pero un lazo de unión, López Obrador. La victoria es tan aplastante que se ha anticipado a decir que no «va a instalar una dictadura ni abierta ni encubierta». Morena, como el PRI ¿será también un arcoíris?

En estas elecciones, han contado las desilusiones. Con Fox, para atenuar la oposición, pasa a darle dinero y corrompe la democracia. Felipe Calderón (2006-2012) que«declara la guerra al narcotráfico y ensangrenta al país. Con Enrique Peña Nieto (2012-2018) expande la violencia y multiplica la corrupción.» «Tenían a los partidos políticos y el tablero electoral, pero perdieron en esos 18 años, la confianza de los electores» (Aguilar Camín, Nexos).

En México, desde un vistazo más amplio, mejoraron ciertos indicadores de progreso desde el siglo XX. Cuando Ruiz Cortines (1952-1956) la expectativa de vida de un mexicano era de 53 años. Hoy, de 76. Cuando López Mateos, morían 96 niños sobre mil, antes de cumplir un año. Hoy es 11. México exporta automóviles y su PBI es de 1260,9 billones de dólares (2014). Tres veces la Argentina. Pero sigue siendo un país entre los más desiguales del planeta. Brechas sociales y corrupción y llevan a la silla del poder, a un político antisistema. Que a la vez, es parte de ese sistema. Claro, no es clara la cosa pero México, como Perú, tiene un perfil barroco. Veremos qué sigue.

Publicado en El Montonero., 9 de julio de 2018

México: ¿elecciones o meteorito?

Perú de sensibilidades y de feminicidas

Written By: Hugo Neira - Jul• 05•18

Se ha muerto Julio Hevia, que escribía como si le dictara un ángel. Éramos amigos, y habíamos quedado en vernos en julio. Pero la tiznada –así la llaman los mexicanos a la muerte– quiso otra cosa. Manuel Scorza, cuyas conversaciones eran todavía mejores que sus poemas y relatos, con los amigos hablaba como un filósofo. “Hugo, el gran problema del hombre no es el imperialismo sino la muerte”. Perdona, Julio, por no haberte visto antes del gran viaje. Sobre eso, en estos días, se han escrito varias crónicas sobre tu persona y tu estilo, pensadas y bien escritas.

¿De dónde viene mi amistad con Julio Hevia? Simplemente, en marzo del 2017, yo había escrito “Los dueños de la prosa barroca son Eloy Jáuregui y Julio Hevia”. Vienen del corazón barroco limeño virreinal. Son una maravilla republicana ese barroco. Términos clásicos entrelazados con populares. Con gran sentido del humor y pese a las desgracias que nos ocurren. Erudición de lo mejor, eso del “rizomático”, puro Deleuze, y “vulgata plebeya vuelta principesca”. Y como le gustaban mis crónicas, me comenzó a mandar las suyas. ¿Y qué hice? Comentarlas y colgarlas en mi página web. Publiqué seis crónicas suyas. La última –me dice mi esposa Claire– fue “Diferidos, diferentes e indiferentes” (20/5/18).

Perdona, Julio, vuelvo a los de tu escuela. Por ejemplo, una frase de Eloy Jáuregui sobre el cortoplacismo. “Achichamiento, achoramiento y combismo en la capital del Perú, tres estructuras sensuales de asumir la sobrevivencia” (2002). Sí, pues, Eloy, hace siglos que te sigo. Desde que volví al Perú y cuando era presidente el de la hora Cabana, en “Instituciones y destituciones. Sufre, peruano, sufre. La historia de la sensiblería nacional no termina con el cantante Tongo”. Eloy se permite la insolencia: “‘Lo chicha’ es una filosofía –del guaipe al trapeador: el neolameculismo– emergente, cortoplacista”. ¿Qué quiere decir ‘guaipe’? Viene del inglés ‘wiper’, es decir ‘limpiar’. En la Universidad de Piura lo aprecian como un peruanismo. El barroco que admiro, aparte del español Gracián o el cubano Carpentier, viene del abajo (más abajo que el abajo de Arguedas). Lo entiendo, crecí en Lince. Que competía con La Victoria en maldades criollas. Mi padre, que era policía, se cambiaba de ropa para ir a verme.

Hace mucho tiempo dije que Eloy era el Valdelomar de Surquillo. Con la palabra ‘barroco’, pasa lo mismo que lo de ‘cholo’, arranca como insulto y ahora es virtud. Para la Academia, “perla irregular”. La malicia está en “irregular”. Abigarrado, dice otro diccionario. Pero ¡cómo no va a serlo! Si tenemos diversas culturas, para el halago o el insulto, en la punta de los dientes. Miren cómo escribe Jaime Bedoya, del trío de admirables barrocos, a quien conocí, con peruanos, un 15 de julio, en París, en fiesta jacobina. Hoy lo leo, “Mundial y Julio”: “un repentino accidente cerebrovascular, y nos sucedió a todos los que somos de su equipo”. Ante la pesadumbre, el oxímoron.

Tengo otra pena en el alma. Después de Eyvi Ágreda, un tal Esneider Estela incendia a Juanita Mendoza, su cuñada. ¿Hemos fallado en la formación de seres con sentimientos? Emociones las tiene hasta mi perro. La sensibilidad se aprende en las aulas. ¿La maldad que crece viene de esa secundaria miserable? En un país de poetas, de artistas, ¿tenemos millones de zombis? Lo que ocurre va lejos, muy lejos. ¿Crimen? Pura barbarie. Nos vemos uno de estos jueves.

Publicado en El Comercio, 5 de julio de 2018

<https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/hevia-julio-peru-sensibilidades-feminicidas-hugo-neira-noticia-533210>

 

Cuadernillos, y «la tenaz vocación por el disparate»

Written By: Hugo Neira - Jul• 02•18

En noviembre del 2017, acudo al Congreso de la República. Invitado a una mesa de trabajo. Se trataba del examen de contenidos educativos sobre el terrorismo para textos de educación básica regular. Quien me invita es la congresista Paloma Noceda, a la que agradezco. Ahora bien, se acaba de publicar el contenido de ese debate en una edición del Congreso. No comenté lo dicho, hasta el día de hoy. Lo hice por discreción. Hoy son palabras hechas públicas, y me voy a ocupar del contenido de esos materiales de lectura. Como el tema es denso, haré algo que rara vez uso. Enumerar los párrafos. Y poner comillas, como siempre. Y luego mi enjuiciamiento, inmediatamente. El intitulado, «la tenaz vocación por el disparate», es de Umberto Jara (p. 46), en su estupendo estudio sobre Abimael Guzmán.

1. El texto escolar que comento se inicia con una pregunta. «Qué es la violencia terrorista y cómo nos afecta?» Y sigue: «El Perú pasó hace pocas décadas por una crisis de violencia que produjo la muerte de miles de personas y afectó, de diversos modos, a muchos miles de peruanos más». Recuerdo mi primera impresión, la vaguedad del texto. «El Perú pasó por una crisis de violencia» (¿?!) La temática del terrorismo pasaba a ser algo como el fenómeno del Niño en nuestras costas¡! Un hecho natural.

Sin embargo, en vez de generalizar (poniéndose a hablar del terrorismo planetario), se podría hacer algo más sencillo. Tanto que se puede encontrar en internet. «El 17 de mayo de 1980, en el pueblo de Chuschi, por la noche, hace 38 años, una columna de Sendero Luminoso había perpetrado el primer atentado de su larga trayectoria criminal, robando las ánforas de votación que serían utilizadas al día siguiente en las elecciones. Las robaron y las quemaron. La era del terrorismo senderista se inauguró entre cenizas, llantos (…) » (R. León). Eso es relatar. Pero ese ánimo de decir la verdad no está en el proyecto del libro para escolares.

2. Amable lector, mire la trampa. En la página 193 de ese machote, dicen lo que sigue. “Entre 1968 y la actualidad se han logrado identificar a más de 648 agrupaciones terroristas activas en el mundo”. Es de reír o llorar. Podemos imaginar que un adolescente, de los 14 a los 19 años, puede decir lo siguiente, «ah, bueno, ¿tantos grupos subversivos? Por algo será». La trampa de esos textos es tocar lo menos posible al senderismo. Al diablo los asesinatos, particularmente de campesinos. Los asaltos a los puestos policiales. Nada del asalto a un pueblo aislado, Vilcashuamán. Los cartuchos de dinamita utilizados en un colegio en Cerro de Pasco. ¿De dónde he sacado esos datos? De dónde va a ser. De uno de los tomos de la Comisión de la Verdad. Ahí están minuciosamente, los crímenes de SL. Apagones en Lima, actos terroristas con nombre propio. Nada de eso en los papeles que la Comisión de Educación nos hizo llegar.

3. Mi tercera sorpresa es la peor. Hubo otra reunión, en un local anexo al Ministerio de Educación. Esta vez, algunos invitados y una veintena de maestros. Nunca en los años que corren me he sentido más acongojado y a la vez furioso de la crisis mental y moral de los que se creen maestros. Descubrí lo peor. ¿Recuerda el lector a los que se bautizaron los “senderólogos”? Hoy los maestros manejan los millones de escolares. Pero al cuerpo de profesores de la secundaria, no les importa los senderólogos. Ellos no tienen nada que aprender. Ya saben. Y callan. No quieren conocer a Iván Degregori, su Qué difícil es ser Dios, es un acierto gigantesco. Pienso en el coraje de Manuel Jesús Granados con su El PCP Sendero Luminoso y su ideología. El de Gorriti. El de Antonio Zapata, La guerra senderista: hablan los enemigos. El libro de Umberto Jara, Abimael. El Sendero del terror. Y lo mejor de Jara, la mirada de Guzmán, “Mao Tse-tung había muerto, y la revolución proletaria mundial necesitaba de un sucesor”. Después de Lenin, Stalin y Mao, el doctor Guzmán, la cuarta espada. Y para reemplazar a China, el poderoso Ayacucho. Lo dijo y le creyeron (¡!) En un campeonato de egos, el «presidente Gonzalo» supera a todos los políticos peruanos. ¡Qué diablos de revolución en el Perú! Un semidios. Pero los senderólogos, podrían decir lo que dijo Arguedas. “Hemos vivido en vano”. Los maestros no creen en los libros. No nos sorprenderá cómo anda de erudita y muy leída la masa de peruanos que pasaron por sus aulas. Gracias a los maestros que no leen y detestan todo lo que no sea su ideología.

4. Lo que proponen son una joya de perversidad. ¿Saben qué preparan? Explicar a los niños qué es Al Qaeda y sus afiliados (p. 186). Genial. No existen más cursos de Historia universal pero les piden trabajos de investigación (lo que correspondería a estudiantes para un máster). La pedagogía peruana es digna de los residentes en Larco Herrera. Lo que hacen es una criollada, palabrean sobre lo que pasa en otros lugares, y cuatro líneas sobre Sendero. ¡Tarea cumplida, presidente Guzmán!

Los peruanos, tanto de derecha o de izquierda, no están en condiciones mentales y sentimentales para producir textos imparciales. El tema ensombrece a la izquierda, nadie les ha hecho más daño que SL, pero todavía no pueden hacerle ningún reproche. Cuando las papas quemaban, miraron pero no tomaron las armas. Tampoco la derecha. La nueva tendencia confunde al guerrillero con el terrorista. Héctor Béjar no puso bombas como sí el de la calle Tarata. Ni Hugo Blanco fue guerrillero: movía sindicatos campesinos de arrendires en el valle de la Convención.

Lo que hay que hacer es una antología de los senderólogos. Y no aspirar, por el momento, a más.

Publicado en El Montonero., 2 de julio de 2018

Cuadernillos, y «la tenaz vocación por el disparate»