Mundial de Rusia. Deporte y civilización

Written By: Hugo Neira - Jun• 25•18

La sorpresa del Mundial es doble. Se han lucido nuestros jugadores. Poco importa si el azar que juega un papel en los deportes, los nervios, la presión inmensa de la afición, los tengan pronto de retorno. Hoy, el mundo del deporte sabe que el Perú tiene un equipo de fútbol que juega de igual a igual con los grandes. Por lo demás, ese Mundial no ha terminado. Como sabemos, es uno de sorpresas. Arrancó con una derrota de nada menos que Alemania ante México. Le cuesta trabajo a los brasileños, al punto que Neymar se pone a llorar al final del partido, o sea, les ha costado ganar.

Pero he dicho sorpresa doble. Claro está, me refiero a los espectadores. La parte sensible de la prensa y medios, alaban y se sorprenden del afecto de la hinchada peruana que llena los estadios. La televisión francesa, TF1, entre todas las otras barras, dijo lo siguiente: «les Péruviens sont les supporters les plus chauds de ce Mondial». Los peruanos son la hinchada más cálida del Mundial. ¿Quieren que les diga lo que pienso? Es la mejor noticia que he tenido en los últimos meses.

Seamos sinceros. Hasta hace poco, éramos una pradera de desaliento. Y con toda razón. Fiscales anticorrupción, prisión preventiva para funcionarios regionales, balacera en el Jockey Plaza por asalto a joyería, sentencia al alcalde de Carabaya por colusión, líos de Exitosa y su exdirector, 2323 casos de violación en los últimos en 5 meses, 21 candidatos a Alcalde de Lima por que les da la gana, el violo de una terramoza por el piloto y el copiloto, expresidentes con investigación preliminar, seis militares heridos en el Vraem. Un país de dolores y desesperanza. Desde la clase política a gente de la clase popular, por ejemplo, ese hombre con oficio, cocinero, que bate todos récords de la maldad. Un tal Hualpa, 37 años, que quema a Eyva Agreda, de 22 años, en un bus de transporte público. No la mata solamente, le aplica fuego, la hace sufrir, la desfigura. Para mí eso es más que un crimen. Es el asomo de una suerte de barbarie. Y entre tanto, paradójicamente, «la economía ha crecido un 13% en el mes de abril». ¿Quién entiende este país?

Y de pronto, la nación peruana aparece en Rusia. No el monstruoso desorden que apenas se esboza en las líneas de arriba. Otra cosa. El afecto. Peruanos que llegan a Rusia para animar a esos 23 peruanos que han dado todo lo que podían dar. Que abren una época deportiva. Porque en rara unanimidad, todos pensamos que hay que continuar. Una actitud positiva¡! Caray. Hacía un buen tiempo que eso no ocurría.

El deporte es algo más que el deporte. Hay una sociología del deporte, con Norbert Elias. Nos explicó cómo la racionalidad lleva a la civilización. Y del deporte dice lo que sigue. «El deporte moderno ocupa un enorme espacio en nuestra vida cotidiana»; «El deporte es un laboratorio privilegiado para reflejar los lazos sociales». Es decir, exactamente lo que nos está pasando. «El deporte actual no tiene nada que ver con los enfrentamientos y rituales de la Antigüedad y de la Edad Media». No es un torneo señorial, donde era posible matar al adversario. El espectáculo deportivo tiende a evitar los riesgos de violencia. Eric Dunning, inglés, considera que no es casual que los grandes deportes —el box, el fútbol, el rugby— hayan nacido en Inglaterra y en los países del Commonwealth. Son códigos de comportamientos. La tesis de Elias y de Dunning, «Deporte y ocio en el proceso de la civilización» (1991), gira sobre una temática decisiva: la violencia contenida. Y eso es la civilización, el progreso de los seres humanos a partir del autocontrol (aunque algunas barras en Rusia, esos periodistas paraguayos, muestran que todavía no estamos civilizados del todo).

Hablando de fútbol, siempre hubo aprecio en Perú por los futbolistas pero esta vez no es por un club en particular sino por una representación nacional. Es un salto cualitativo en materia de amores colectivos. Curioso destino el nuestro: para llegar a la nación, el deporte. Poco importa, algo ocurre, algo que no nos separa sino que nos une. El grito del hincha, a todo pulmón, dice mucho más que la alegría por un gol. El mensaje es múltiple e intenso. Podemos ser grandes, podemos ganar. El fútbol nos devuelve la esperanza sobre nosotros mismos. No todo es Odebrecht.

Me permitiré una extensión (planetaria) de esa dicha. El fútbol es la prueba de que las cosas van mejor cuando hay reglas y todos son iguales. Observe, amigo lector, lo que es un partido de fútbol en cualquier estadio o país. Hablen o no la misma lengua, dos equipos se enfrentan. Pueden ser caucásicos o africanos, todos están sometidos a las mismas reglas. No hay privilegios. Ni para Messi ni para Cristiano. Y eso es la democracia, o debe serlo. Acaso se está iniciando una civilización mundial desde ese lugar de emociones, el estadio.

¿Sabe el amable lector, que por los años veinte, un poeta, Juan Parra del Riego, en la misma época que Valdelomar, Chocano, hace algo muy distinto, exalta la motocicleta, la velocidad, y el fútbol? Aquí un fragmento de un poema

—Polirrítmico a Gradín—

Yo te canto, ¡oh, jugador maravilloso! / (…)

Ágil, /

Fino /

Eléctrico / (…)

Yo te vi en la tarde olímpica jugar. / (…)

¡Palomares! ¡Palomares!/

de los clásicos aplausos populares… /

Lo conocemos poco, acaso porque se muere en Uruguay a los 31 años. Es un modernista, un adelantado, un precursor.

Civilización, deporte, poesía, van juntos.

 

Publicado en El Montonero., 25 de junio de 2018

Mundial de Rusia. Deporte y civilización

 

El periodismo es agua de varias fuentes

Written By: Hugo Neira - Jun• 21•18

En medio de la neblina limeña he visto una luz. Al fin un peruano que forma parte de la clase política admite que puede haberse equivocado. El congresista Clayton Galván ha retirado del Congreso el proyecto de ley que plantea la colegiatura como requisito obligatorio para ejercer el periodismo. Bravo, señor.

Reflexionemos. Quiénes han sido y son periodistas. Hildebrandt en sus trece, una revista semanal que se da el lujo de no tener publicidad. Ahora bien, César Hildebrandt estudió Letras en la Villarreal. He dicho bien, Letras. Porque en el periodismo se escribe. Mirko Lauer ha estudiado Letras en la PUCP y en San Marcos. Poeta, crítico literario, editor, “político polémico y dotado” –no lo digo yo sino el escritor César Toro–, y con veinte o más libros, no ha hecho “estudios de comunicación” (en adelante EDC). Si esa ley fuese aprobada, ¡no califica! Lo que sería absurdo. Actualmente es miembro del directorio del diario La República. Sigamos con vecinos de página. Gonzalo Portocarrero, sociólogo, no ha necesitado de EDC. Ni tampoco Carlos Meléndez. Fernando Vivas estudió en la PUCP. Periodistas y filósofos y literatos y politólogos abundan en la familia Miró Quesada. Me parece que se olvida la historia intelectual del periodismo en nuestro país. Y del mundo actual. Andrés Oppenheimer, que hace periodismo escrito y oral, estudió periodismo en Columbia University.

Hay gente muy capaz de escribir un tratado de derecho o de economía, pero puede que no sirva para periodista. José Carlos Mariátegui dijo alguna vez: “El periodismo es una prueba de velocidad”. No todo el mundo puede formarse un juicio –que sea sensato– en el breve plazo de comentar un acontecimiento. El saber ayuda al periodista pero también suele trabarlo. Un ejemplo: César Toro, en su enorme Historia de la literatura peruana, critica a Julio Ortega, profesor en Estados Unidos. Y en efecto, Julio era un tanto barroco. Se curó haciendo periodismo.

No eran doctores los periodistas del ayer. No lo era José Carlos Mariátegui y no me nieguen que Amauta sigue siendo la mejor revista que hemos tenido. Ismael Pinto, que se nos ha ido, aprendió el periodismo escribiendo en Última Hora y Caretas. Arturo Salazar Larraín, gran periodista en La Prensa de Pedro Beltrán, estudió Derecho en San Marcos. Y Sofocleto, excepcional humorista, en San Marcos y en la PUCP. Luis Felipe Angell leía y hablaba cuatro lenguas. Y Guillermo Thorndike, Letras en la UNMSM. Cecilia Valenzuela es abogada. Jaime de Althaus viene de la antropología. Juan Carlos Tafur de la psicología. Todos tienen algo en común: son prosistas. No se nace escritor, se aprende.

En suma, al periodismo se llega desde varias disciplinas: filosofía, literatura, economía, derecho, etc. Y en consecuencia, no es solo tecnología. Hay algo más, es necesario cierto don personal. Consiste en tener las ideas claras. Y saber escribir, que no es ciencia sino arte. Pero de qué estoy hablando: en el Perú, desde hace decenios, no se dictan cursos de literatura ni historia, ¡ni se enseña cómo se redacta en muchas universidades! Para recuperar la calidad del periodismo del ayer hay que remodelar la actual (pésima) educación. Para, de paso, tener lectores.

Las ciencias de la comunicación son una interdisciplina vinculada más bien a la televisión, a la publicidad, a lo visual. Los periódicos, en papel o virtuales, a la palabra escrita. Y eso, el lenguaje, es lo mejor del ser humano. Bravo, señor congresista. Saber enmendar un proyecto es el camino normal a la sensatez. Se necesita tener coraje para decirlo. Felicitaciones.

Publicado en El Comercio, 21 de junio de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/colegiatura-periodismo-agua-fuentes-hugo-neira-noticia-529521

 

 

 

Soberanía y fútbol

Written By: Hugo Neira - Jun• 18•18

Comencemos por lo primero, la patria. Todos los peruanos estamos informados de la resolución reciente de la Corte de Costa Rica sobre el indulto al expresidente Alberto Fujimori, decisión que tomó Pedro Pablo Kuczynski mientras era presidente de esta República. El periodista que soy se inclina ante la tiranía de la actualidad. Y es lo que hago. Sin embargo, para esta nota, para responder a esta cuestión, llama en su auxilio al profesor de ciencias políticas y sociales que también soy. Y en consecuencia abordo ese tema desde una cuestión esencial. ¿Qué es la Soberanía del Estado? El amable lector me perdonará por esta disgresión. Es necesario hacerlo. Porque no voy a dar una opinión personal sino a situar ese tema desde la perspectiva de la comunidad científica. O sea, de la manera cómo se piensa y se enfrentan esos conflictos desde la razón y el respeto a los pueblos y naciones. Podría ser Irlanda, Ángola o Pakistán, pero se está cuestionando nuestro derecho a tener Estado y mandatarios.

Lo que llamamos Estado, es reciente. En ciencias políticas no nos ocupamos de los Estados antiguos, del Egipto de los faraones ni de la China antigua o Roma imperial. Historiadores y teóricos de la política hace un buen tiempo se han puesto de acuerdo que lo que hoy llamamos Estado es un “cuerpo político”, que se ha desarrollado en Europa como resultado del Renacimiento y la Reforma. Su etimología aparece en el XIV y el XVI, según Mager, desde la palabra estatus, usada para denotar la condición, el oficio, los ingresos y la dignidad del príncipe, el status regalis. Con el tiempo se convierte en el concepto actual. Pero ese Estado moderno no puede separarse de otro, decisivo. El concepto de Soberanía. Más claramente, si un Estado no es soberano, entonces, no es propiamente Estado.

La idea de Soberanía la plantea Bodin (1530-1596) —o Bodino como dicen los españoles—. Un monje de Notre-Dame-de-Carmès, que abjura. Luego, como jurista y filósofo, escribe su muy conocido Tratado, Los seis libros de la República, en 1576, cuando se estaban instalando en el Perú los conquistadores. Debo decir algo personal. Conozco solo a un peruano que haya leído a fondo a Bodin. Esa persona es Víctor Raúl Haya de la Torre. De eso conversamos en París.

Volviendo a Bodin. ¿Qué es Soberanía? Es cuando una magistratura pública está dotada de un derecho no discutible. “Cuando el Soberano toma una decisión en una situación extrema”. Y esto es decisivo: sin consultar a una instancia superior. Hoy no la hay, felizmente. Es decir, si el presidente de Uruguay o de Indonesia o Portugal, toma el teléfono para preguntarle a alguien la venia para dar un paso, entonces, mis queridos compatriotas peruanos, en ese momento, ya no hay Estado, ni esa estructura compuesta de pueblo y mandatario. Porque la Soberanía de Bodin –lo digo para los abogados y juristas–no solo formaba un cuerpo político autónomo, sino un derecho positivo. Presidente y pueblo. Ambas entidades van juntas. Y eso es el Estado moderno. El tiempo de Bodin era el de las guerras de religión. Protestantes contra católicos, y viceversa. ¿De quién o quiénes se estaban poniendo a salvo? En ese momento, de los Imperios y del Papa.

La soberanía ha pasado al lenguaje común. Recuerdo los momentos en que siendo profesor titular en Francia, el jurado de una tesis, al firmar su opinión, decía lo siguiente: “como comité soberano, etc”. Eso quería decir, sencillamente, nadie puede discutirnos. Ni el Rector, ni el ministro de Educación, ni el Presidente de la República.

En nuestros días, hay entidades internacionales. El Banco Mundial, el FMI. Pero no hay presidente del mundo. Guste o no, hay Estados. Y se acrecienta su número. En 1945, tras la terrible segunda guerra mundial, eran 51. En el 2012 son 193. Y solo en Europa hay 42 movimientos regionales. Si Cataluña o Irlanda se emancipan, serán soberanas. Por cierto que existe al mismo tiempo una barbarie contemporánea. Las Cortes como La Haya, están para protegernos en caso que el Estado de derecho sea reemplazado por un Estado tirano. ¡Pero no para gobernarnos! Además, ese comunicado desde Costa Rica es insolente. Se permiten establecer fechas, seis meses. ¡Qué se han creído!

Ponen en cuestión el derecho fundamental del gobierno del Perú. El de tomar decisiones. En particular, las más difíciles, como el indulto a Fujimori. De paso debo decir que nunca me simpatizó su gobierno. La prueba, mi libro Hacia la tercera mitad. Por otra parte, no tengo ningún nexo o relación política con PPK. Pero si el presidente fuera Perico de los Palotes y el indulto cayera sobre alguien que me cae mal, es igual. A la Soberanía no se la discute. O pasamos a ser manejados por virreyes.

Señor Presidente Vizcarra, monte un comité. Usted ni debe contestarles. De paso, un consejo: tenga un vocero, como lo hacen en Washington, no se meta en pequeñeces. Esa entidad espera la opinión del Tribunal Constitucional. No buscan la justicia sino dividir a las instituciones y de paso, a los peruanos. Y por humanidad, ocúpese de las víctimas y familiares. No litigue con lo que no tiene legitimidad alguna. ¿Acaso los hemos elegido? Siga mi consejo, el Perú quiere un mandatario que se ocupe de sus problemas. Nada peor que un gobierno sin conciencia de su propia potestad. O sea, el derecho específico que tenían los reyes, el de perdonar. Hoy lo tienen los presidentes. Y no se discute. ¡Dios mío, qué nivel! No se discuten los indultos. Moralmente, sí. Jurídicamente, no.

Posdata: Y ahora me voy a ver el Mundial. Formidable, México no solo ganó a Alemania sino que jugó todo el tiempo mejor.

Publicado en El Montonero., 18 de junio de 2018

<http://elmontonero.pe/columnas/soberania-y-futbol>

La política (peruana) y el ornitorrinco

Written By: Hugo Neira - Jun• 11•18

¿Qué es un ornitorrinco? Es una especie que habita Australia, de unos 50 cm de longitud (cola incluida) pelo pardo, hocico similar al pico del pato. Buen nadador pero no es pato. Y no es del todo un mamífero, se reproduce con huevos. Es un mamífero ovíparo. Y como diría Cantinflas, ahí está el detalle. A Linneo, el naturalista sueco que establece una clasificación de los animales y las plantas, cuentan que le llevaron un ornitorrinco, un mamífero que ponía huevos o un pato que tenía pelo. Lo miró el sabio sueco, lo examinó y dijo algo casi bíblico: “este animal no existe”. Linneo prefería su clasificación a admitir que ese bicho era real.

En estas líneas, es una metáfora de lo inesperado. No tanto en las ciencias naturales sino en la percepción de la vida política. En particular la nuestra. Lo inesperado es repetitivo en el Perú y provoca dolor de cabeza y ánimo violento. No es ahora que esto ocurre, viene de lejos. ¿Cómo aprobar o desaprobar, a ese joven trujillano que regresa de Europa y, siendo descendiente de uno de los conquistadores de la isla del Gallo, pretenda liderar un partido de clasemedieros, cañeros del norte y obreros de Vitarte? Además, dice ser revolucionario y a la vez demócrata. Un tal Haya de la Torre. El aprismo desde 1931 fue una cosa rara, incomprensible. También lo fueron esos militares de izquierda que con Velasco aprovecharon su autonomía para liquidar latifundios y de paso la vieja oligarquía. Lo que se dijo de ellos —“fascistas”, “reformistas”— es parte del lado oscuro de nuestra historia intelectual.

La lista es larga. ¿Cómo un descendiente de japoneses, y casi desconocido Rector, le pudo ganar en las presidenciales al peruano más conocido en el mundo, Mario Vargas Llosa? ¿Y cómo un casi desconocido intelectual, que anida en uno de los más recónditos lugares del Perú, en Ayacucho, decida salvar al comunismo mundial? Espero que el amable lector haya leído a Umberto Jara (Abimael, el sendero del terror). El doctor Guzmán no quería una revolución solo para los peruanos. ¡Muy poca cosa! Admiraba a Lenin, Stalin y a Mao. El cetro del comunismo peligraba. Y él iba a tomar el relevo. Iba a salvar planetariamente el comunismo. No desde China. Desde Ayacucho. Es lo que dijo desde la cátedra. ¡Y le creyeron!

Hace unos veinte años que vamos de sorpresa en sorpresa. Ollanta Humala. Llegado al poder desde las izquierdas, a los pocos meses de asumir, se deshace de quienes lo aupan a la Silla. No los reemplaza. Le da cuerda al “automático” (MEF y Banco Central) y el cogobierno a la señora. Cinco años perdidos. Luego, la hipersorpresa. PPK. Y encima, el fujimorismo no se muere, como muchos esperaban. Les sale, a los interesados por el poder, un partido rival rarísimo. Otro ornitorrinco. Vienen del pueblo, de las nuevas clases medias, y son una derecha popular. Y como lo ha dicho Víctor Andrés Ponce, no quieren ocuparse de la transformación de la sociedad peruana. Venidos de lo popular, ¿lo olvidan?

Entiendo el titubeo, la indecisión de muchos, ante esa inesperada gobernabilidad post PPK. Lo dije en el programa de Beto Ortiz. Las hipótesis de gobierno no me parecen muchas, pero no sé por cuál se determinarán. O bien intentan las “grandes reformas”, al menos en parte. O bien trabajan para poner orden en lo inmediato. Pero hay una interdependencia en ambos casos. Y si hacen “el buen gobierno” —a lo Felipe Guamán Poma— lo mejor de lo posible, hasta el 2021, ¿no es temible para muchos? Habrían introducido en nuestras maneras políticas un nuevo estilo. Provincianos de origen, profesionales, ambos han sido gobernadores de regiones. Acaso por eso incomodan. ¡Siguen un itinerario normal! Con Beto recordábamos que casi siempre los presidentes de los Estados Unidos han sido senadores. Nixon de California. Clinton de Arkansas. Obama, por Illinois. Guardando las distancias, el Presidente actual y su Primer Ministro, hace rato que son hombres de Estado. Así de simple. Pero hace 30 años que no existe en el Perú el curso de Lógica.

Lo que esperaban algunos opinólogos como presidente era otra cosa. Una suerte de profeta, mesías, salvador de la patria. Desde esa búsqueda fantasmal del mandatario carismático, nos encaminamos a tener un Lincoln pero también, salido de la nada, un Hitler. Patricia del Río dice que el actual presidente tiene “alma pequeña”. Pero Patricia, ¿no te parece que las “almas grandiosas” han sido un desastre en este continente? El magistral Hugo Chávez con su “socialismo del siglo veintiuno”. Abimal Guzmán como epicentro del planeta. Y el “cholo sagrado”, invento de Eliane. ¿Nos encantan todavía las quimeras? Sin embargo, una administración presidencial sensata le haría mucho bien al país. Pero me parece que queremos divertirnos. Gozar con las polarizaciones. ¿Formalidad y racionalidad? Qué aburrimiento. Las redes quieren carnecitas. Cuánto lo siento. Los países más prósperos son los más aburridos.

La política es como medio darwiniana. Se prospera por mutaciones. Y no tenemos correa para novedades. Estas siempre molestan al conservadurismo de derecha y de izquierda. Criticar a un presidente a los dos meses, no solo es precipitado sino que tiene algo de reaccionarismo light, muy de moda.

A último minuto, “La aprobación al presidente Martín Vizcarra cae 15 puntos”. Eso no es un triunfo de la democracia. Es un triunfo de los dueños de los medios. Que en el sur tengan un mayor rechazo (55%), no es una sorpresa. Hace rato que el sur, por su retraso, vota contra el pluralismo político. Pero demográficamente, no pesan. Más bien, es cierto que la política peruana busca su Gareca. Dentro o fuera de la presidencia.

Publicado en El Montonero., 11 de junio de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/la-politica-peruana-y-el-ornitorrinco

El trotskismo como libertad

Written By: Hugo Neira - Jun• 07•18

Se nos ha ido Aníbal Quijano. A sus 90 años. Así, de golpe. Se nos ha ido un grande, no solo de la cultura peruana sino latinoamericana. En Lima ha habido algunos óbitos, qué bien. Pero siempre he dicho que tenemos una cultura de cementerio. Esperamos que el finado se halle en capilla ardiente para decir lo mucho que lo apreciamos. Lo que sigue lo dije en vida. En vida de Quijano.

He rebuscado en mis papeles, con la pena en el alma, uno que otro artículo en el que hacía referencia a la postura intelectual y moral de Aníbal y hallé varios textos. El primero, sobre las elecciones en Francia, habían elegido a varios trotskistas (La República, 11/5/2002). “El trotskismo ha estado en el proscenio de honor en estas elecciones francesas que han dado de qué hablar, y lo seguirá estando si se quiere devolverle sentido a la política misma. Ha sido sorpresa de las elecciones francesas –la buena sorpresa– el voto por trotskistas […] Tal reconocimiento admira y sorprende a los vecinos europeos, en particular a los ingleses. Andreas Whittam del The Independent de Londres: ‘decididamente, el marxismo francés es una especialidad cultural’. Y el periodista liberal les reconoce méritos: ‘[…] se enfrentan a la globalización, la emprenden contra lo que llaman el neoliberalismo, pero hay que reconocerles una pasión sin límites por la libertad’”. Artículo dedicado a Aníbal Quijano y a Hugo Blanco.

La segunda referencia, en La República (10/9/2004). Desde otro tema, “el fuego sagrado”. “¿A qué edad se aprende la libertad? ¿Y en particular, la libertad de pensar diferentemente? ¿Qué edad tenía Mario Vargas Llosa cuando escribe su primer relato? Aquel con el que gana un viaje a París. No más de 23 años. La misma edad de José Carlos, cuál va a ser, Mariátegui, joven viajero de vuelta de Italia y su periplo europeo. El de ‘La escena contemporánea’. Lo mismo, juventud, pero no ‘light’ sino incandescente. No estoy diciendo que un joven tenga que ser inevitablemente un gran filósofo o un gran narrador o un ensayista. Digo solamente que el fuego sagrado aparece en la juventud, o nunca jamás. En la mía, Luis Loayza ya había leído todos los libros del mundo. Y Macera o Aníbal Quijano ya eran lo que son, es decir, permanentes inconformes. No como en nuestros días, cautivos de una cultura ‘formatada’ para jóvenes”.

La tercera referencia a Aníbal Quijano la hice en El Montonero, el 10/11/2014. “Lafaye –americanista francés– habla de una ‘ecuación hispana’. Y me pregunto si no tenemos una ‘ecuación peruana’. Diría que sí. Con este reparo, no es feliz en la praxis política. Nuestra ecuación es antropológica y cultural, literatura, música, arte y cocina. Pero esa ecuación no ha logrado en dos siglos ni república ni nación. Pesan tres siglos de dominación. El vínculo de poder personal genera el compadre, la argolla y los amigos. Algunos se refieren a esos fenómenos como colonialidad, en especial Aníbal Quijano”. (Se le puede leer en Internet, en la antología de pensamiento crítico del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, hecha por Martín Tanaka). Quien bien escribe no muere nunca.

No soy trotskista, no tengo ese honor, pero nada cuesta decir que fueron la libre inteligencia, y todos le debemos, de Haya de la Torre a Octavio Paz, el antiestalinismo, o sea, una manera de ser de izquierda sin perder la lucidez. ¿Cómo negar el papel de una minoría que tuvo el coraje de ir a contracorriente? ¿Y sin personal interés? ¿Cómo negarle ese enorme mérito a Aníbal Quijano? Libre marxista, algo que no abunda.

Publicado en El Comercio, 7 de junio de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/anibal-quijano-trotskismo-libertad-noticia-525799