Nota melancólica. El Twitter y Manuel Scorza

Written By: Hugo Neira - Ago• 25•13

Acabo de volver del extranjero. Me voy por temporadas para escribir. En el curso de los últimos días de julio y hasta el veinte de agosto, acabo de concluir otro de mis libros. Es uno corto, de ensayo. Sorprenderá acaso, es un tema entre filosófico y literario, nada que ver con la coyuntura. Lo acabé, mientras espero salga de las imprentas uno mucho más extenso —¿Qué es nación?— de cerca 400 páginas. Y aunque es rigurosamente universitario, no impide incidir, dado el tema, en nuestra construcción fatigada de la nación peruana.

Ahora bien, a mi regreso, en estos días me han sorprendido tres cosas inmediatas. Déjenme, pues, que se los diga. La primera es la manera cómo los políticos (oposición o gobierno) hacen política. No critico, no soy político, entiendo que usen los medios actuales de comunicación,  pero observo y reflexiono. Hoy domingo 25 de agosto en el diario El Comercio, hay un artículo de Juan Paredes en su columna titulado «El autismo en terapia» y que acompaña una caricatura en la que se ve a unos y otros políticos twitteando. El asunto no es que lo usen los hombres públicos, sino, que al extenderse como una moda (¿realmente una necesidad?) entonces, la gente que es la materia de la vida pública, deja simplemente de tenerla. Se atomiza en personas que delante de amigos o familiares, se comunican, tan tranquilos, no con los que están sino con los que no están. Y al parecer, cuentan más para el interesado.

La segunda es que en estos días he tenido la ocasión de observar este hecho, que puede parecer trivial y me parece que no lo es. He visto repetidas veces gente reunida, cada quien  metido en su Twitter. Incluso uno de mis amigos, no sacó los ojos del Twitter mientras me decía «Hola, cómo estás, ya hablamos». Y eso que nos conocemos hace años y es una persona educada… ¿Pero ya no hay vida relacional sino el Twitter? Y lo que es peor, no he visto un uso tan asocial del Twitter en otras capitales del sur de la América Latina.

La tercera,  esta mañana, el mismo diario El Comercio, recuerda, atinadamente, que se cumplen los treinta años en que todos hemos perdido a Manuel Scorza al estrellarse el avión en el que iba a una reunión de pensadores y escritores. Decidí entonces reenviar un artículo mío publicado en 1984, poco después de la tragedia, por el diario Le Monde Diplomatique, a pedido de Claude Julien, entonces su director y gran amigo mío y de Manuel.

Hay un lazo entre estos tres hechos. Con Scorza conversábamos. Como con Julio Ramón Ribeyro, Mario Vargas Llosa. Eran los tiempos en que no había Twitter, gracias al cielo. Hoy tengo la impresión que en el Perú no dialogan ni los políticos con los políticos, ni los amigos con los amigos y nos hemos vuelto una extraña sociedad no civil.

MANUEL SCORZA. Biografía ordenada de un mago (*)

Decir Scorza es, para nosotros, evocar muchas cosas. Sin duda, el célebre novelista y la saga campesina que tiene el éxito que sabemos. Tal vez al humanista “impetuoso y desencantado” que algunos han visto en él”. 1 Más secreta, más íntimamente, es también musitar algo sobre un momento de la poesía en el Perú, no sólo de la política sino de la amorosa. Es recordar los años sesenta limeños y a cierto joven y original editor que hizo leer a millares de sus compatriotas. Es dar cuenta de un apasionado político a veces ligado a grandes corrientes populares de su país, como el aprismo y recientemente a un frente izquierdista de obreros y campesinos, 2 y en otras, como francotirador. ¿Cuál Scorza? ¿El de la noche parisina, que recorrió a veces insomne? ¿O el de las prolongadas travesías por el Perú, de donde retornaba sólo para reconstruir la imagen de un país sin tiempo? ¿Cuál Manuel? ¿El de los viajes y los congresos, el brillante que la muerte calló de un manotazo? ¿El solitario? ¿O el profuso: poeta, político, “manager” y novelista?

Cierto, tras Scorza hubo siempre varias actividades, un cortejo de ellas, en duelo desde la noche de Madrid. ¿Cómo preferir una sobre las otras, sin traicionarlo? Será mejor enumerarlas, y ordenar la biografía de ese mago perulero, que pasó de una a otras con una facilidad envidiable. Y no por azar, cuando trazo esta melancólica nota se me viene a la memoria, por eso de la variedad de talentos, una vieja página de Popul Vuh, el libro sagrado de los antiguos indios quichés “eran adivinos, todas las artes les fueron enseñadas, eran cantores y tiradores de cerbatana, flautistas y joyeros…” (II Parte, Cap. I).

El primer Scorza es, pues, un adolescente, poeta y revolucionario. Proviniendo de un país de la América Latina, ello parece normal, casi banal. Se olvida de la apuesta personal y el riesgo. Un adolescente de los años cincuenta ¿en qué espacio político podía colocar su personal revuelto? El castrismo no había todavía nacido. En cuanto a los comunistas locales, eran stalinianos en las formas y conformistas en los hechos. Así, Scorza se hará Aprista: fue ésa la gran pasión del Perú contemporáneo. Un signo que unía indigenismo y antiimperialismo. El partido que fundara Haya de la Torre, entonces también encarnaba un movimiento literario, de reivindicación de la especificidad histórica americana, naroidas andinos, opuestos a una oligarquía blanca. El aprismo político de Scorza, coincide con su poética, situada entre la plegaria y la invocación panfletaria. Mirad las antologías, está al lado de Julio Garrido Malaver, Guillermo Carnero Checa, Gustavo Valcárcel, “los poetas del pueblo”. Es el tiempo de “Canto a los mineros de Bolivia”. De “Epístola a los poetas que vendrán”. De Las Imprecaciones 1954. Este Scorza aprista y poeta es, también, el del exilio. En una nota autobiográfica, escrita antes de su muerte y publicada recientemente por el diario madrileño El País, habla de este episodio. 3

Con humor feroz, esta vez ejercido sobre sí mismo, observa que su deportación a México por la dictadura de Odría fue una obra al azar: publicaba un poema amoroso en la edición el diario aprista La Tribuna, el día mismo en que ese partido era puesto fuera del orden legal. El exilio de México, es el tiempo del pan duro y amargo, y de la tristeza de ver encallar su partido en las tibiezas socialdemócratas. En efecto, al salir de la Embajada de Colombia en Lima, donde había permanecido acosado y recluido cinco años Haya de la Torre, hará unas declaraciones a la revista norteamericana Life, que los apristas en el exilio hallarán escandalosas. El aprismo ya no era lo que fue. Las células de deportados gruñen y Scorza estalla. Su carta de renuncia revela en el poeta del pueblo, un polemista. Tiene sal desde el título Good by mister Haya, Scorza se va del Apra tirando la puerta. Militancia, poesía y poesía amorosa. En México ha ganado algunos premios. A Las Imprecaciones, sigue Los Adioses, 1988, y Los desengaños del Mago, 1961. Desilusión de la realidad y del amor mismo, la palabra del poeta conjura el mal del mundo. Pero hay un valor, un hallazgo, la amistad: Réquiem por un gentilhombre, 1962.

Pocos críticos conocen el origen, la anécdota de este poemario. Una madrugada limeña, amanece víctima de una pateadura, Fernando Quispe Asín, bohemio, pintor de Scorza. Alguien lo habia atacado, fatigado por la insolencia del bohemio, un tanto tomada de los bares de Montparnasse y mal aclimatados a los cafés de chinos sin piedad de los barrios malevos de Lima. Así concluye ese Príncipe en harapos. El crimen quedó impune.¿Quién cantará al marginal, al maldito, en la pacata Lima? Sólo el poeta de la distancia y el retorno, Manuel Scorza.

Hay pues un Scorza del retorno al Perú. Años sesenta, se lo conoce como exaprista, y poeta sentimental e iracundo. Pero él va a revelarnos otro talento. En el país, hay un viento de prosperidad. Coyuntura internacional, guerra de Corea, donde tiende a beneficiar a países mineros como el Perú. La dictadura de Odría ha quedado atrás. Gobierna un oligarca civil, pero hay una posible presión popular, que en los años siguientes se hará todavía más acentuada, hacia la libertad, la ciencia y la cultura. Scorza propone un esquema nuevo de edición y distribución de libros. La venta directa en kioscos públicos, evitando intermediarios que encarecen el producto. Y con un capital tomado de socios y amigos, funda una empresa original, “Populibros”. Y este es otro de los milagros de mago. Como más tarde sus novelas. Pues la gente hará cola en las plazas y calles de lima para comprar libros. Colas de millares, en

una capital que no era la culta Buenos Aires ni Santiago de Chile. Tras el fenómeno, una campaña publicitaria formidable. Y tras ella su promotor, Manuel Scorza. “Populibros” fue un éxito. Y el exiliado, el poeta, se reconvierte al ‘empresarismo’ cultural. Talentos renacentistas.

Va a nacer todavía, otro Scorza. Quizá el definitivo. El Scorza investigador, vuelto hacia los hechos sociales y su expresión narrativa. En efecto, los ojos de los peruanos y de la intelligentsia, se tornan, entonces, hacia la sierra andina. Algo nuevo ocurre. Los campesinos andinos se revuelven. Ya no es más la jacquerie india, tradicional, violenta y ciega. En los Andes del Sur, forman ligas agrarias, tras Hugo Blanco, en la Sierra del Centro más mestiza, se enfrentan a una compañía minera norteamericana, La Cerro de Pasco, desplegando una asombrosa coordinación inter-comunidades. En ambos casos, los campesinos invaden, en ambos, los dirigen sus propias “elites” locales, mestizas o indias. Lo nuevo es la autorganización y la autoconciencia.

Scorza sube a al Sierra Central. Observará y participará. De lo primero, dan cuenta las cintas magnetofónicas, con las que desembarcará un día en París. De lo otro, el trazo autobiográfico en Redoble por Rancas, 1970; y en Garabombo el invisible, 1972. Y también el intento de fundar un “Partido comunal”, es decir, un partido de comunidades campesinas, que no prosperará en el Perú de los años sesenta. Quedará, no obstante, su relación personal con los protagonistas con el “nictálope”, Chacón. Con Garabombo, que se llama en su vida terrestre, Fermín Espinoza. Con Genaro Ledesma, que en la ficción y en la realidad se llama Genaro Ledesma, abogado laboralista. Y en las comunidades de Uchumarca, Rancas, Chiche y Pacoyán, a las que Scorza volverá una y otra vez a visitar.

El mago hará nacer en París el ciclo de novelas que traducen Grasset o Belfond. Scorza será por definición el novelista de las luchas campesinas en el Perú. Pero después de Redoble por Rancas, la imaginación y la fantasía ganan terreno en El Jinete Insomne, El canto de Agapito Robles y La tumba del relámpago. La crítica literaria aplaudirá esa combinación de invención y de verdad de saga campesina e imaginación. Se diría, sin embargo, que es el humor corrosivo y sin límites, el que se va acentuando, en su novelística. El poder sobre la metáfora sobre la inicial voluntad documental. Los últimos días de Scorza son eso. “Véritable découverte de l’Europe”, un campesino llega a la convicción, anclado en una aldea andina, de este par de cosas: no todo lo que dicen los diarios es mentira y, además, es probable que Europa exista. La historia es el relato de los preparativos de ese viaje. La historia de Colón, al revés. La antihistoria, la picaresca.

¿Qué nos pregunta Manuel? Tal vez menos la narración indigenista y más el ingreso, por el lado de la sátira, al universo mental de lo mestizo y lo criollo. Hubiera sido una empresa saludable. Hay mucho de ello ya en las cartas del niño Remigio. Hay, pues, un Scorza final, entre la narrativa y los viajes. Pero el más audaz de ellos no pertenece a este mundo, sino al de la ficción y la imaginación. La novelística de Scorza, es preciso decirlo aún en esta rápida nota biográfica, no es sólo testimonial. Es una vasta metáfora. Tras el novelista, está el poeta. Sus indios, mágicos y míticos, son indios literarios. Y sólo se lo debe leer en segundo grado. Las comunidades en las que se ancla su información son en realidad más mestizas que “indias” y más realistas que mágicas. En otras palabras, las novelas de Scorza valen no tanto porque son indigenistas, sino porque las escribió Manuel Scorza. Es decir, un peruano, extremadamente hombre ya de varias orillas culturales. Yo no puedo suplantar al amigo desaparecido, pero puedo razonar qué es lo que Scorza intenta, tan mal comprometido con sus críticos y se trata de dotar a esa vasta y real rebelión andina de una mitología. Está más cerca de la narrativa, de las epopeyas clásicas, como el Mahabharata hindú y La Iliada, el Orlando Furioso, y hasta el esperpento de Valle Inclán (que conocía y frecuentaba) que del indigenismo clásico de un Ciro Alegría o un Arguedas. No creo muy fundado que escribiera de los campesinos porque del lado materno provenía de éstos. Scorza es limeño. Y escribe su saga, para darnos a los no indios ese suplemento del alma, de pureza y densidad histórica que sin ellos, no tenemos. Ni más ni menos.

Hay pues, ese Scorza casi secreto. Casi: quedan sus entrevistas, sus ensayos, sus artículos periodísticos. Cuando se quiera conocer las calidades no de un indigenismo primario sino de la intelligentsia latinoamericana, habrá que acudir a sus testimonios, a Scorza por ejemplo. ¡Qué lucidez, qué inteligencia de lo que nos acompañaba! Algunas de sus características personales, que echaremos para siempre de menos sus amigos —versatilidad, curiosidad universal, prontitud del juicio—  son  representativas de una capa social, inquieta y alerta, de donde emergen escritores y políticos, los grandes rebeldes del continente. Esa intelligentsia latinoamericana, tan próxima a la rusa del XIX, tan sólo por su juego de distancias y acercamientos con la cultura europea, y por la búsqueda de identidad, de libertad y justicia social que la signa.

Es a ese prestidigitador al que ahora evoco. Al hombre amable, que no interrumpió nunca ni el encuentro ni la palabra. 4 Hace tan poco, en setiembre, cuando Héctor Béjar pasaba unos días en París, Manuel por azar llamó por teléfono; y, a medianoche, atravesó París para vernos un momento. Fue, entonces, como siempre, la fiesta verbal. Hasta las luces del alba. Eso era Scorza. Poderosa mente. Alguien con quien, en treinta años, pese a las discrepancias, era imposible romper. No es tiempo ni lugar para indicar en qué consistían. Sólo conviene establecer que existían, y así, con otros amigos. Pero, ¿cómo dejar de frecuentar a ese mago, a ese seductor ? Sólo el estallido en el cielo de Madrid…

Revista Socialismo y participación, CEDEP, Lima, 1984

http://www.bloghugoneira.com/wp-content/uploads/2012/02/ScorzaSocyPar.pdf

(*) Originalmente este artículo fue publicado en francés en Le Monde Diplomatique, n° 358, en enero de 1984 (“ Manuel Scorza. Biographie réordonnée d’un mage ”)

1 Yann Queffelec, en Le Nouvel Observateur , viernes 2 de diciembre de 1983.

2 El FOCEP. Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular, participó en las elecciones para una Constituyente en 1978, obteniendo 433’413 votos, sólo detrás de APRA y del PPC (Partido Popular Cristiano). En 1980, volvió a intervenir en las Presidenciales, obteniendo una senaduría, la de Genaro Ledesma. Scorza era su Vicepresidente, con Laura Caller Ibérico.

3 Manuel Scorza. Fe de erratas, en El País, lunes 5 de diciembre de 1983.

4 No había en aquel entonces, Twitter. Todavía la gente se veía cuando se comunicaban. Eran los tiempos del homo sapiens y hoy los del hombre ocular, que dice el gran Sartori, y del videopoder. Pero ver no es ni pensar ni conocer. Sartori ha escrito sobre los riesgos de la deshumanización (otro más) y en consecuencia, de los fascismos suaves, que nos esperan a la vuelta de la esquina. Sigamos twitteando, y que Dios que dicen que es peruano, resolverá lo que nosotros, tan entretenidos con los nuevos juguetes, no habremos sido capaces de resolver.

 

 

 

¿Qué es ser de izquierda? Conversatorio en el San Antonio

Written By: Hugo Neira - Ago• 21•13

Personajes:                                   Un periodista que entrevistaY el que escribe.

 

Mira, podemos ir conversando mientras espero a Jorge Nieto que como siempre va a llegar tarde. ¿Qué si Nieto es de izquierda? Sin duda, comenzó en Desco, y eso es ya un punto a favor. Pero se empecina en vivir en México DF. Y no puedes ser alérgico a Lima y ser de izquierda. Mejor te voy diciendo cosas para tu entrevista mientras Nieto llega, se maneja con un calendario que parece azteca. No cuenta las horas sino las eras. Así que mejor arrancamos ¿no?

Ser de izquierda comenzó por los setenta. Estábamos de acuerdo con que Velasco les removía el piso a los partidos tradicionales pero ni locos de confesar eso en público. Más tarde, por los noventa, era cuando te pintabas las manos de blanco para protestar contra Fujimori. ¿Qué me dices? ¿No eres tú el que le ha puesto un ojo morado a Aldo Mariátegui? Bueno, ya ves, es un buen paso, la praxis, pero ni te creas que eso solo califica. ¿Que no aguantas a Jaime Bayly pero igual lo lees? (*) Caliente, caliente, te acercas pero todavía ni entiendes ni estás adentro. Nunca te olvides de eso. Somos nosotros los que decidimos quién es o no es de izquierda. A quién le damos cátedra o se la quitamos, o se queda de eterno contratado. Pero has comenzado mal, me haces una pregunta, medio metafísica, en qué consiste la izquierda. No preguntes, compórtate como debes.

¿Cómo eran esos años? Mira, uno se levantaba temprano, ya sabes, el tráfico de Lima, y desde la Molina es un problema, todo para ir al mitin de Alfonso Barrantes para el vaso de leche, tomabas tu café, bien negro, con tus tostadas con mantequilla, bien servido por tu empleada, te limpiabas la boca con la servilleta bien blanca, y luego de enjaguarte llamabas a Quebracho, el mayordomo, para que te acompañara a lo del mitin, no vaya a ser que llegaran para darnos una paliza los apristas con sus búfalos o los oficialistas con sus zambos de los corralones del Callao. El mayordomo, sí iba conmigo, también era de izquierda, un socio, un allegado, algo. Solo, no puedes ser de izquierda. No tienes red, no cuentas. Es una cuestión de con quién andas, dónde, y qué haces. Y sobre todo, lo que no haces.

¿Cómo te lo pongo? Mira, hubo una época que se formó nuestro sentido común —que no es el sentido común de los demás— y se decidió que no era conveniente por ejemplo ir a la Tiendecita Blanca o al café Haití, bueno, no lo era en ese momento. ¿Por qué razón? Estás mal si me haces ese tipo de preguntas. Podías encontrarte cerca de un tipo de gente que lo frecuenta y entablar sin desearlo una conversación con gente que no es de izquierda. Luego, esa interdicción —se dice así, no prohibición que es dictatorial— desapareció. Pero otras no han desaparecido, ni deben.  Por ejemplo, ni se te ocurra darle la razón en ningún punto ni tema a Alan García. Ese es nuestro primer mandamiento, para decirlo suavemente, el Apra no tiene jamás la razón. Es más, el aprismo no existe ni existió nunca. La buena línea, la correcta, es la del libro de Nelson Manrique sobre Haya de la Torre. “Usted también ha sido aprista”. Se refiere a una frase sardónica del poeta Gonzalo Rose cuando de casualidad se encontró con Haya y cuando el poeta andaba exiliado en México. Ahora bien, Neira dice que Haya no se retiró cabizbajo como dice Nelson sino que echó una carcajada, como era frecuente en sus maneras, y se pusieron luego a conversar. Eso dice, y que lo ha escuchado de boca del mismo Gonzalo, que era su amigo como lo era de César Calvo. Pero ya sabemos, Neira no es de izquierda, incluso si Nelson ha deformado la anécdota, la historia misma, no importa. La causa debe pasar por encima de los vulgares detalles.

¿Que dónde está la verdad? ¿Tú te preocupas por la verdad? Mira el daño que te hacen los cursos sobre Kant con Giusti. Eso le pasa por ser muy Hundskopf, a Miguel, y hacer una tesis alemana sobre Hegel, claro que nos conocemos ¿no sabes que uno de los secretos de ser de izquierda en el Perú es que todos nos conocemos? Y dime tú, ¿y qué es la verdad? Claro qué es difícil conocerla. ¿No decía Leibniz que hay dos suertes de verdad? ¿Y que Nietzsche dice que son una suerte de ilusión? No ves, ¿y tú quieres que en Lima limón, en el Perú iletrado, a Nelson le importe mucho qué dijo exactamente Haya de la Torre ante el sarcasmo genial de Gonzalo Rose? no pues. Así no es la cosa. Cuenta el imaginario social. El prolífico cuerpo de las falacias. La izquierda es un combate, no un academicismo. ¿La verdad, dices? La puta verdad compadre es que el aprismo después que se muere Mariátegui combate las dictaduras pero también tranza con ellas. Tú eres muy joven, no sabes cómo negoció Haya con Odría, y si no dan el golpe, teníamos al dictador elegido por las Cámaras. Y otra vez el ciclo dictadura y democracia. Si tenemos que entrar en el campo de distinguir qué hizo de bueno y de malo ese partido, no acabamos nunca. El aprismo no cuenta para nada. Y saber por lo menos eso, es como haber pasado las asignaturas de estudios generales —para decirlo así— y solo entonces comenzar a aprender qué cosa es ser de izquierda en el Perú. De entrada nada con el aprismo, y punto.

Tienes que aprender el estilo de la izquierda. Hay maestrías, como la de Desco. Conoces la revista ¿no es cierto? Termina su gobierno Alan García y sacan su número anual. ¿Y qué título le ponen? Perú, desarrollo, democracia y otras fantasías. Desco, 2010. Genial. Que si García sacó a 3 millones de peruanos de la pobreza, es un argumento pero se volatiliza, no queda nada, “fantasías”. Magistral. ¿Conoces lo que en retórica se llama un entimema? Es utilizar en tu enunciado lo que la gente ya tiene en la cabeza, en este caso, un vasto sector de la población no le reconoce nada a ese gobierno y entonces, la magia de la argumentación funciona, haces el entimema, y el texto supuestamente analítico no viene sino a confirmar el prejuicio. Eso es política, y de lo más fina, me parece.

Pero me parece que no te convence, por la cara que pones. Y te gusta hacer objeciones ¿no? Bien, me dices que los socialistas chilenos se llevan bien con los comunistas chilenos. Bueno, pero eso son ellos ¿no? No tienen aprismo, bueno, tuvieron uno, Aguirre Cerda, por los años cuarenta, “gobernar es educar”, en la misma línea que las universidades populares del primer hayismo, candideces. Gobernar es gobernar, ya verán cuando lleguemos, si llegamos. Para ser de izquierda en el Perú te recomiendo que no andes mirando a los países vecinos, “nosotros somos quien somos, basta de historia y de cuentos, que los muertos entierren a sus muertos”. Bonito, ¿no? Es un poema de un español republicano. ¡Pero perdieron la guerra! La práctica, los comportamientos. Mira, los socialistas chilenos son socialistas chilenos, como los socialistas españoles, socialistas franceses, suecos, búlgaros, y lo que tú quieras.  Ese es su problema. ¿Cómo es que se llevan con los comunistas en cada país de los que menciono? Esas alianzas son asuntos de ellos, cosa de europeos. Aquí no. ¿Que no somos socialistas? Bueno, sí, en cierto modo lo somos, pero finalmente no lo somos. ¿Entonces comunistas? De repente, pero de otra manera. ¿Que por qué no lo decimos? Vamos a ver muchacho, has hecho ciencias sociales, ¿no?  Entonces, me dices por favor, ¿qué es el comunismo? Bien, “la propiedad colectiva de los bienes de producción”. Dices eso y es correcto. Pero te falta algo más, lo decía el propio Marx pegado a lo anterior, “la abolición de la propiedad privada”. ¿Que en dónde lo dice?

En los Manuscritos de 1844. Anda tú explicar a los medios y a las masas que Marx pensaba en la propiedad privada como una forma de alienación. Lo de la alienación lo obsesionaba, como la religión, el Estado. Sí, pues, Marx era un gran pensador pero me temo que no lo puedan entender. ¡Cómo lo van a entender! Si desde los años ochenta  el 70% de la población de Lima vive en asentamientos humanos, o sea, que se construyen ellos mismos sus propias casas. ¿Y vas a ir a decirles en los Conos que el comunismo es la abolición de la propiedad privada? Estás loco ¿o qué? Te explicas porque votaron por García en los ochenta, por el Chino en los noventa, por Toledo en el dos mil, y por Humala que les ha dicho agua sí, Conga no, pero que no se mete con sus títulos de propiedad. Este crecimiento urbano ha sido ilegal pero ha levantado barrios enteros de pequeños y medianos propietarios. La reforma agraria destrozó las haciendas y ahora hay unos cuantos millones de propietarios minifundistas. Este es un país, querido amigo, de 648 mil micro y pequeñas empresas ya formalizadas. O sea, en nuestros clásicos términos, un país pequeñoburgués, con propietarios rurales y urbanos salidos del pueblo. No se puede ir a decirles, oiga usted, yo soy comunista y la propiedad privada es un robo, te linchan. ¿Y qué haces entonces, en un país donde no se puede ser comunista?  Eres de izquierda.  Jode menos. Y quedas regio.

Me preguntas por Héctor Béjar. Es obvio, no es de izquierda. Tomó las armas, se fue al monte, lo cogieron, se bancó años en prisión, pero eso no lo hace de izquierda, se queda en ser Héctor Béjar. Nos puso en un apuro: si lo aplaudíamos nos iban a decir que teníamos que dejar nuestra vida de izquierda e ir a pegar tiros. ¿Y si acabábamos como él o peor, como Javier Heraud? Ser de izquierda no es meterse a mártir o a tonto útil. Si los censurábamos, entonces nos hubiéramos parecido a las derechas. Nos callamos. Menos mal que Béjar solito se descarriló. Sale de prisión porque lo  libera Velasco y entra al Sinamos. Entonces, para siempre, no es de izquierda. Porque se pasa de un riesgo a otro riesgo. (Se escucha mal al otro que pregunta algo). Mira lo que me estás diciendo. ¿Tú eres de los que creen que coger los fierros es ser de izquierda y si no te matan, andar luego exiliado por el mundo? O sea, ¿pasar dificultades? Entonces los compañeros de Sendero serían de izquierda, y como está claro, los senderistas son senderistas. La izquierda es otra cosa. Béjar anda por ahí, se graduó en San Marcos después del velasquismo, tiene ONG, viaja por el mundo en esos foros de altermundistas, sus libros se venden bien, y en el Perú cuatro ediciones son un best seller, da clases, tiene propuestas interesantes pero no es de izquierda. Es velasquista. El derecho a admisión lo tenemos nosotros.

Nuestros enemigos, probables agentes de la CIA, dicen que funcionamos como un Cónclave, ya sabes, cuando se reúnen los cardenales. Y ellos son los que deciden quiénes son los nuevos cardenales.  Bueno, algo hay de parecido, nosotros somos quiénes sabemos quién es de izquierda. A veces, como profesores, nos ocurre que graduamos a gente con trabajos flojos y que no merece su cartón, pero lo de ser de izquierda no lo repartimos así nomás. Tenemos muchos amigos economistas, de los mejores, del Pacífico, la Católica, la de Lima. Y entendemos. Cuando un bien abunda, pierde su valor ¿no? Entonces, la izquierda peruana es importante porque somos pocos. No, no tiene nada que ver conque algunos de nuestros parientes, a veces los bisabuelos, fueron parte del Club Nacional, pero en efecto, no puede entrar cualquiera, mejor es que llegue con corbata y señora, la legítima. No nos metemos con la vida privada, pero hasta cierto punto. ¿Hasta dónde llega ese cierto punto? Ni preguntes, se nota que no eres de izquierda. A propósito ¿a qué colegio fuiste en la secundaria? A un colegio nacional, se nota, me temo que va a ser difícil que entres a la izquierda. Por mí, ya estás adentro, pero no conoces a mis amigos. Mira, es simple, nos conocemos desde que éramos chiquitos.

La izquierda es una selección. Captas ¿no? Si es por el anhelo de cambiar el país, ya sabes, 17 partidos en las elecciones generales del 2006, y nuestra gente sacó 0,06%. Si es por cambiar guste o no el país, de grado o fuerza, entonces, los de la Nueva Izquierda, Patria Roja. ¿También de izquierda? No pues. Son el partido de Moreno y de Breña, son lo que son. No son de izquierda. Son izquierdistas, que es otra cosa. Si es por eso, también el MRTA. ¿Por qué no libertad para Víctor Polay? No pues. Ser revolucionario es tomar las armas. Ser de izquierda es ser revolucionario pero no tomar las armas. ¿Cómo se hace entonces? Ah, bueno, me recuerdas lo que le pasó al periodista que entrevistaba a Keynes. Al final de la entrevista —y sabiendo que el célebre economista se había hecho rico jugando en la Bolsa— le preguntó, ya con la grabadora apagada,  cómo se hacia para ganar en la Bolsa. Keynes le dijo entonces que era muy sencillo. Se vendían las acciones que iban a bajar y se compraba las acciones que iban a subir. El periodista reflexionó unos instantes y de inmediato le preguntó a Keynes de cómo se podía saber qué acciones subirían o bajarían. Y Keynes le dijo entonces: “Mi querido amigo, si usted hace ese tipo de preguntas, no juegue a la  bolsa”.

Me preguntas si la señora Villarán es de izquierda, vaya pregunta. ¿No te parece claro que lo es? Buenos apellidos, Sagrado Corazón, se va a vivir a Chile por los años de Allende, y parece que milita en los grupos que pensaban que “Chicho Allende” no era lo suficientemente radical. En fin, es parte de ese lado medio mandón que tenemos en la izquierda pero claro, algo de populismo hay que hacer para que no la revoquen, comer por ejemplo con los de abajo, bailar con ellos, para ya sabes, son unos ingratos, bailan y comen y luego se van y votan por otros como ellos, o que ellos creen que son como ellos. No sigas preguntándome quién es o no es izquierda. ¿Una reflexión genérica? A ver, toma nota.

Ser de izquierda en el Perú es un saber que no se puede ni transmitir ni explicar. Se es y punto. Los sabihondos dirán que es una fenomenología, una serie de hábitos sociales que vienen de la herencia, de los buenos colegios, de las astucias aprendidas en las grandes familias después de siglos para no solo sobrevivir sino para prevalecer, un arte de tener una presencia pública que parezca disconforme, iconoclasta, pero no tanto, la regla es “no te pases”. No vaya a ser que un día los del sistema te pongan preso o tengas que emigrar.  En el exilio se vive mal muy mal, aunque sea Cambridge: no hay chofer, ni amigos, no hay chola. Lima es un paraíso, puedes estar siempre regio, siempre en la oposición al oficialismo, pero apoyando al gobierno si tiene algo de “progresista”. Y no preguntes, zonzo, qué es progresista; si no lo sabes, no sabes quienes son tus aliados y quienes tus enemigos. Pero si los tienes, y te das cuenta, lo jalas, lo integras, pero a medias. Profesorcito en alguna de las universidades nuestras,  nunca del todo en planilla, no vaya a ser que se la crea. Nosotros sí hemos leído a Pareto, no nuestros alumnos. “La historia es un cementerio de elites”. Nosotros somos algo por el estilo. Pero ni tampoco.

¿Qué somos? Una práctica, una manera. La globalización nos necesita. Por eso nos dan ingresos las ONGs, porque no se fían de los gobiernos.  Nosotros tampoco. Por eso podemos sobrevivir, porque no hay ni partidos ni universidades serias. Nadie nos pide que dejemos de mezclar universidad con política, solo el velasquista Neira ha venido con lo de Max Weber que separa ambas actividades. Dice que ciencia es una cosa y prédica ideológica otra cosa. Eso sería en Prusia pero no en el Perú barroco. Nosotros tenemos que mezclarlo todo, pero sin correr riesgos. El de izquierda que acepta cargo oficial, se jodió. Y ya es clase política. Deja de ser de izquierda. Ahora bien, le deseamos el mejor de los desempeños, y mientras está arriba, nos callamos. O le echamos una mano, discreta, para eso tenemos columnistas. Así funciona el Club. Mejor que el de mis abuelos, fundadores del Club Nacional. A más problemas, a más indecisiones, más crecemos. Somos el Perú. Vargas Llosa después del Nobel dijo que él era el Perú. Eso será cuando está en Madrid o en Londres. Aquí no. Y la cocina que servimos, es mejor que la de Acurio. Todos se la comen. Los unos, la Confiep, nos creen académicos. Los alumnos, y otros académicos, nos creen políticos. Somos lo uno y lo otro, pero nada a fondo, porque sino te friegas. Acabas preso, con comisión parlamentaria, te caes. Somos en cambio la izquierda peruana, culta, bien situada, nunca se moja, a lo más, se sombrea, a ratos. Y nadie entra si es que no lo llamamos.

Ahí viene Coco Nieto, ¡como ha engordado! Sí, es mejor que nos dejes solos, te presento y te despides, ¿ya? Nos vemos en el coloquio sobre “Violencia, nuevos movimientos y género”. Y ya sabes, no te mandes, ni en la ponencia ni en nada. Suave camay, sino terminas como Pásara, bien, sin duda, es valioso pero en Salamanca. O sea, bien pero igual jodido. A todos nos gusta vivir en Lima. Y solo se puede ser de izquierda y no fregarse ¿dónde si no es aquí? Afuera es bien fregado. Todos vuelven, al embrujo incomparable de su sol. ¿Qué pendejo el autor, no? Cuando justamente lo que no tiene Lima es sol.

Marzo 2013, antes de la Revocatoria. Y lógicamente, pensando en el país, desde fuera.

(*) Tomados del Cavierómetro en Internet

 

Ni con una pistola en la sien (*). Posdata. La extraña hueste

Written By: Hugo Neira - Jul• 19•13

Se anticipó el golpe de Estado. A las democracias se las destruye, ahora, sin tanques, y en la mano, la legalidad. Pero no la legitimidad. Que es la confianza, o no, de la nación. Cuánto lo siento, pero es lo que está ahora ocurriendo, lo cual confirma, por desgracia, mis más negros vaticinios.

Hagamos un breve recuento. Al candidato Ollanta Humala lo elige una extraña combinación de fuerzas, la izquierda que lo cree de izquierda, y obviamente el antifujimorismo y el antiaprismo, más una serie de regiones y corrientes populares,  tras suponer que “la gran transformación” que tienen ante los ojos con el crecimiento económico y la emergencia de sectores rurales hasta entonces retrasados (como lo comprobará tiempo después Richard Webb) está por hacerse y el indicado es el candidato Humala. En suma, un voto del antisistema y que gana. Lo que no ven es que a partir de entonces, todo está permitido. Puedo decir, pues, que no me sorprende para nada lo que está ocurriendo. Y ocurrirán cosas peores.

¿Quién tiene la culpa? Los ciudadanos que votan con el hígado y sin reflexionar. Ahora a llorar al río. Dudo que la calle, el fastidio público ante la repartija, logren una enmienda. El Perú marcha hacia su propio chavismo. Y sin pozos de petróleo y con una coyuntura internacional adversa. Pudimos salir del retraso estos años, pero ese voto de junio del 2011 nos devuelve al pasado, y a lo de siempre. Perú, país de las oportunidades perdidas. Que conste, que mientras tuve una tribuna, lo dije. Pero la lucidez la tienen unos pocos, en cambio la manada corre a lo que le parece mejor, y es su ruina. Las masas no piensan, actúan. Y actúan equívocamente: Hitler, Mussolini, Chávez.

Lo que es imperdonable es que en el despeñadero, que se remonta a dos años (el 10 de abril del 2011, a la primera vuelta electoral), también estuvo la gente más pensante del país, la intelligentsia, salvo algunos casos, como quien esto escribe. Y eso es histórico. Pero no se preocupen, también los generales incas de Atahualpa acogieron a Pizarro y su hueste, en su puerilidad creían que la extraña hueste intrusa les ayudaba a acabar con la elite cusqueña de Huáscar. Bajo otros escenarios, otros intereses, una que otra fecha o circunstancia distinta, la historia peruana se repite. Otra vez estamos ante un memorable suicidio colectivo.

(*) Ver artículo del 02/06/2011, Ni con una pistola en la sien: http://www.bloghugoneira.com/wp-content/uploads/2012/02/LR3.jpg

Contribución modesta a la teoría del no dinosaurio

Written By: Hugo Neira - Jul• 02•13

En Arequipa, se está sosteniendo que hay velociraptores (http://www.larepublica.pe/02-07-2013/descubren-en-arequipa-restos-que-pertenecerian-a-un-dinosaurio-carnivoro). Muy bien. La selección natural obró en todo el planeta. Pero hasta que no haya pruebas (no huellas, que pueden ser simuladas), el ‘hallazgo’ no es convincente. Las galerías de paleontología en el mundo incorporan únicamente en sus clasificaciones aquello que  ha pasado por sus protocolos de estudio. Cabe una pregunta: ¿dónde están los huesos?  Se les llama fósiles. El Museo Nacional de Historia Natural de París tiene 2 millones de fósiles. Con sendos estudios para cada caso del estrato geológico que ocupaban. Estratos que no existen en tierras americanas. En ese museo científico han clasificado 2 millones de meteoritos. 8 millones de plantas en herbarios. Unos 150 millones de insectos y un millón de peces y reptiles desaparecidos.

Sería muy conveniente que las autoridades se pongan en contacto para darnos la sorpresa del siglo. Porque lo que la ciencia dice en este momento son un par de cosas: la primera es que evolucionaron los grandes reptiles e invadieron  los continentes que existían en la edad carbonífera hace 320 millones de años. En ese momento, los Andes resultan ser posteriores, por cuaternarios. La segunda es que mal puede haber habido fósiles de dinosaurios en ningún lugar de América porque entonces estaba sumergida. En la escuelita fiscal donde estudié, me enseñaron que los Andes eran cuaternarios. Los dinosaurios no se pasearon por aquí porque los Andes eran en gran parte fondo de mar que no había todavía emergido.

En todo este asunto, hay una ausencia. Se nota que unos y otros desconocen la historia de la tierra. Sin embargo es elemental saber que hubo un momento geológico en que no había varios continentes sino uno solo. Esta es una teoría perfectamente admitida, la de la deriva de los continentes. Cuando reinaban los dinosaurios, no había sino una sola masa continental. Y por eso, como especie, pudieron propagarse antes de la aparición de los mamíferos y la aventura humana. Esa masa continental era la que hoy es África, Europa y Asia. Cuando existen geológicamente, mucho más tarde, América y Australia, los dinosaurios ya se habían extinguido. Los hombres, como sabemos, llegaron por el estrecho de Bering cuando ya no había dinosaurios. Mal puede aparecer huella en algo que todavía no se había formado. Parecen olvidar que somos el «nuevo mundo». Pero bastante retrasado en conocimientos científicos.

La barbaridad del señor Tudela

Written By: Hugo Neira - Jun• 23•13

Brasil, después de 20 años de un impresionante desarrollo solo comparable con el de China, tiene un PBI de 1’572’000 millones de dólares según la OCDE, 2010, equivalente a la suma de todos los demás países de la América del Sur. En su economía, con 193 millones de brasileños, cabe 3 veces la Argentina, 9 veces Chile, 12 veces el Perú y 92 Bolivias. Con Lula, se creó 3 millones de nuevos puestos de trabajo en el sector de alta tecnología. Brasil exporta productos de bienes de equipo al mundo. Y nada de eso puede ser tratado ligeramente como una «fantasía ideológica» según dijo el Sr Francisco Tudela en el diario El Comercio del 23 de junio de 2013. El teleférico ha cambiado la vida de las favelas. Hoy un enfermo se traslada en 15 mn a un hospital. (Ver: <http://youtu.be/61zvVVyTqYE>)