El concepto de errancia (II) * 

Written By: Hugo Neira - Ago• 28•23

El tercero, y no quiero seguir mucho con los políticos, es alguien que también conocen ustedes, Manuel González Prada. Prada es el padre de los jóvenes de la Reforma Universitaria, el que inspira a Mariátegui, y Mariátegui le tiene un gran respeto. Ya ha muerto Prada. Prada es el intelectual que, en 1888, en El Ateneo, es capaz, en ese famoso discurso, de decir claramente: «Hemos perdido la guerra con Chile porque el verdadero Perú no está en la costa, está en los indios». Y echa la culpa de la derrota a la clase dominante, y es verdad. Basadre dijo en uno de sus libros que había algo pendiente, el tema chileno. Y que Ramón Castilla había aconsejado que, para cada barco de guerra que compraba Chile, el Perú comprara dos. Se olvidaron de comprarlos… Se quedaron las fragatas en Inglaterra y el presidente Pardo prefirió a los ferrocarriles. No teníamos Ejército de línea, ¿lo saben? Me temo que no porque quitaron los cursos de Historia. El Ejército peruano formal se crea en 1885 con la misión francesa. Entonces, el general, el coronel…, el único de carrera era Grau, especializado profesionalmente. Ese es el país que es derrotado. Por sus defectos y vicios. Y ahí viene el discurso tremendo de González Prada: «los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra». ¿El Perú? Donde se le toca sale el pus [exactamente, «donde se aplica el dedo brota pus»]. ¡Qué actualidad! Qué pena decir que esos problemas nunca desaparecieron. Entonces, ¿qué pasa con Prada? Después de esto, decide no solamente ser un poeta y actuar en el campo literario, decide ir a Europa. De 1891 —si la memoria no me falla— a 1898, ocho años se queda en Europa, y de nuevo la errancia. No va a seguir un posgrado, no, es un hombre mayor, hacendado, rico, aristocrático y anarquista.  Sí, anarquista. Los anarquistas existían en Lima, eran subvencionados por Manuel González Prada que abandonaba la Biblioteca Nacional y, a pie, se iba a ver a sus amigos anarquistas. Son los comienzos de la política peruana. Los anarcosindicalistas iban a jugar un papel en el nacimiento del APRA. Manuel González Prada, que se da el lujo de ser tan distinto, tan rebelde, tan extraordinario, va a aprender cosas en España. En España, en Francia y en varios lugares. Eso también es la errancia.

Entonces, estos son los tres libros más importantes del pensamiento político en el siglo XX. Los Siete ensayos… de Mariátegui; Manuel González Prada, libro editado por el Fondo Editorial del Congreso. Esta edición felizmente está bien completa. Pues Prada no era un hombre metódico. Sus ideas van de la poesía a los textos de ensayo, y prácticamente, panfletarios. Y de Haya de la Torre yo no traería El imperialismo y el APRA. No. El libro más importante —y si los apristas no me hacen caso, qué le vamos a hacer—, es este: Mensaje de la Europa nórdica. ¿Por qué? Porque es el viaje —de nuevo la errancia—, de Haya de la Torre en los años 60, a Escandinavia. A Suecia, Noruega, a mostrar al mundo, a partir de Noruega, que es posible el capitalismo —sí, el capitalismo—, con un Estado social. Y que no es una utopía. Que se puede hacer eso, ocupándose cómo se ocupan esas sociedades nórdicas, las más avanzadas del planeta. Les pongo un ejemplo de avance. La educación es gratuita y para todos. No hay educación privada. En cuanto a la salud, todos están cubiertos. ¿Cuál es el precio de eso? Pagar altos impuestos. Y otro elemento, porque nos hemos vuelto un mundo pragmático, es que vayamos a las cifras. ¿Quién es el ciudadano que tiene el más alto ingreso del planeta entre las sociedades industriales avanzadas? Es el noruego, 95 mil dólares por año per cápita. ¿Dónde está el norteamericano? En 35 mil dólares, con las brechas que hay en Estados Unidos. Así que no se dejen engañar, Estados Unidos no es en materia de sociedad la primera sociedad capitalista del mundo. Es Europa. Por eso el conflicto que hay entre el dólar y el euro. Entonces este libro me parece el más importante porque viaja a un país que ya no es una utopía sino una realidad.

¿Por qué no se pudo conseguir una sociedad, un sistema socialdemócrata en el Perú hasta el día de hoy? Porque las socialdemocracias y los Partidos Socialistas en Europa, en Francia, sobre todo —y lo digo porque está mi mujer en la primera fila— y en España, se apoyan en las clases medias que son progresistas. Y en nuestro país, las clases medias son reaccionarias. No quieren juntarse con el pueblo. Por eso la educación pública se ha derrumbado, porque hay colegios privados. Si las clases medias en América Latina y en el Perú se inclinan más bien por las derechas, nunca tendremos una sociedad de distribución y entonces el sueño del país socialdemócrata continuará.

Vamos ahora entonces a los escritores. Comenzaré con Garcilaso de la Vega, siglo XVI. Los comentarios reales, que todos conocemos. Y luego iremos a Vallejo, ¿de acuerdo? La gran literatura peruana se ha hecho fuera del Perú. (No les veo ninguna vibración…) Eso no se ha hecho nunca. ¿Dónde se escribió Los comentarios reales? ¿En el Cusco? ¿Por qué se fue Garcilaso? ¿Porque quiso? ¿Qué pasó? ¿Y qué pasó con Vallejo? ¿Dónde se murió Vallejo? ¿En Santiago de Chuco? Veámoslo despacio. ¿Quién es Garcilaso de la Vega? Todos sabemos que nace en el Cusco en 1539, ya se había acabado prácticamente la Conquista, y es el hijo de Garcilaso de la Vega Vargas, que era un conquistador noble, y de Isabel Chimpu Ocllo, la madre, que era una princesa descendiente del Inca Huayna Cápac. El joven Garcilaso tiene el privilegio de tener la madre no noble y un padre que lo reconoce. No se casa, y tienen después una ley de la Corona que lo obliga a casarse con española. Terrible… Pero nunca dejó de atenderlo, aunque vivía más bien con la madre. Y él vio algo extraordinario, se mencionó hace un momento por la persona que hablaba antes que yo. Él observó la importancia de un libro que les recomiendo, La visión de los vencidos, de Nathan Wachtel. Porque Wachtel se ocupa de esos años de transición. ¿Qué ve el joven Garcilaso? Él ve…, y lo que aquí funciona, es un concepto de Luis E. Valcárcel, un cuadro de cine inca, el teatro de incas; están olvidando a los españoles. Pero no desaparecen las formas y rituales de la vida indígena. Sigue habiendo rituales, las fiestas, la cultura continúa y él observa ese mundo vivo, el mundo incaico. No desapareció de golpe pues. Se iba implantando lo español encima, los españoles soportaban eso, lo veían, era asombroso, y jugaban sus deportes en la Plaza de Armas del Cusco. Él observa las dos sociedades. Observa también cómo van llegando los animales españoles —el asno, el cerdo, la gallina—, esto está en Los comentarios reales. Está, por ejemplo, la angustia que tenía porque habían traído las gallinas, pero no ponían huevos, por la altura. Y cuando los ponen, al cabo de una semana, hay un jubilo. Bueno, él observa todo esto.

Y luego el padre lo envía a España a estudiar. Terrible, es el destino. Parte con la mejor intención y en medio del viaje, de todo esto, estando en España, ocurre el levantamiento de Túpac Amaru I, que es en realidad el único, porque Túpac Amaru II se lo puso quien era un cacique, Condorcanqui, así no… (Es como hacerse llamar Bolívar II, no pues.) Hay un Túpac Amaru, el Primero. El susto de los españoles fue tan grande que además de descuartizarlo, como todos sabemos, tomaron una decisión: prohibido por una ley de la Corona que ningún mestizo real, así se les llamaba, volviera al Perú. Diecisiete jóvenes… Si alguien quiere hacer historia o un libro excepcional, encuentren los otros dieciséis. Uno de ellos era Garcilaso. Garcilaso se llamaba Gómez Suárez de Figueroa. Lo digo rápidamente, acudió a la ayuda de su tío, el señor de Vargas, un señor muy importante, le preguntó qué sabía hacer y le dijo yo quiero a los caballos, entonces sabía de caballos. Fue soldado que es como sacar la Green en los Estados Unidos —si es que llegas a ser soldado—, el DNI es ser guerrero. Tuvo que ir a luchar contra los moros de Córdoba que eran otros dominados como él, pero en fin, se ganó los derechos de ser un súbdito y luego él atiende el comercio.

Mi maestro Porras ha encontrado algo excepcional. Había un periodo en que se había perdido Garcilaso, no se sabía dónde estaba. Encontró que no se llamaba Garcilaso sino Gómez Suárez de Figueroa. Ahora bien, vio que de pronto el señor Vargas tenía la tutela, un sistema de encomienda —que no inventaron para el Perú, la tenían allí, en España—, que estaba en una ciudad donde podía ir a estudiar. Y en esa ciudad encontraron que Garcilaso de la Vega existía porque comenzó a firmar en los registros, y luego pasaba a ser una persona importante, y eso permitió saber dónde había estado, no en Italia, que era un lugar cultural. Muere el señor Vargas y entonces hereda, hay una herencia para Garcilaso, se puede volver él hombre libre que es recibido por los humanistas en Sevilla y en Córdoba. Y a los 60 años decide escribir, después de unos trabajos menores, Los comentarios reales para discutir al cronista oficial de la corona de los Austria, Gómara, porque maltrata a los conquistadores y maltrata a los Incas. ¿Cuál es la respuesta de Garcilaso? Los Incas eran un pueblo civilizado, por lo tanto, no merecen ser colonizados, deberían ser un reino. Y los conquistadores fueron dobles, hicieron una guerra y le regalaron, como en México, un imperio a la Corona que nunca mandó soldados profesionales. Dos imperios. La Conquista fue el hecho de los conquistadores, se tomaron la libertad independientemente de hacer las guerras. Entonces, ¿esto qué significa? Nunca dejó de pensar en el Perú. ¿Cómo se enteraba de qué cosa estaba pasando en el Cusco? Porque le escribían y la escritura le permitía saber cosas personales. Y a eso vamos a llamarle el apego. El afecto. La imposibilidad de romper lazos con el Perú en plena errancia. Garcilaso se muere sin poder volver al Perú. Entonces la respuesta que ustedes van a tener sobre por qué se quedó es porque no podía volver. […] (Continúa y termina la semana próxima)

   * Ponencia de octubre 2018 

Publicado en El Montonero., 28 de agosto de 2023

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El concepto de errancia (I)*

Written By: Hugo Neira - Ago• 21•23

Es un concepto fundamental. Gran parte de nuestros literatos y políticos han vivido la experiencia de la errancia. No es lo mismo que un exilio. Es un exilio voluntario. Pero no voy a desarrollar este tema abstracto antes de ponerlos frente a lo empírico. Y lo empírico consiste entonces en que voy a mostrarles una serie de lo que llamaríamos ‘políticos-intelectuales’ —que los ha habido, o pensadores—, para el campo de la política, y literatos creadores de novela, de poesía, de relatos que tienen también un contenido político. Dos familias, literatura y sociología, como lo han presentado estupendamente las personas que me han precedido. Me olvidé hacerle una pregunta al doctor que estaba antes que yo, y que era sobre el tema de por qué Jorge Basadre, el gran historiador, decía «Arequipa ha sido durante el siglo XIX una pistola apuntando al corazón de Lima». Eso es para un desarrollo (lo hemos conversado afuera), pero me dijeron que no podíamos hacerlo ahora.

Yo quisiera pedirles algo personal e importante. Ya que el tema de la errancia significa movimiento, libertad, les pediría que se acerquen, que estemos más cerca unos y otros… No importa que seamos muchos o pocos, pero, por favor, acérquense un poco. Estaríamos mejor que los que están sentados al fondo y que, me temo, con los problemas acústicos, no logren entenderme. Los invito a venir más adelante, lo haremos así más íntimo, más sala de lectura y de conversación. Muchas gracias. Siempre habrá una o un rebelde, ¡la felicito! Si va a querer quedarse en el fondo, no hay ningún problema, después de todo estamos en Arequipa. Pero eso no se lo voy a contar para la conferencia. Tengo hermanos míos nacidos en Arequipa, los Rojas Samanez. Yo soy Neira Samanez. Y mi padre, Neira, era arequipeño de Camaná. Y cuando recuerdo mi infancia, esas cosas que los seres humanos no podemos recordar atrás de los cuatro o cinco años, yo me acuerdo de Arequipa. Me acuerdo de Arequipa porque entre los cinco y ocho años estuve aquí. Así que les digo que es muy grato para mí venir aquí, a esta ciudad. Porque tengo unos lazos familiares. Y mis abuelas arequipeñas, las Damiani, una familia de Arequipa, se ocuparon de mí y me adoptaron en el momento que mis padres se divorciaron. Y ya vivía en Lima. Quería contarlo porque eso también se puede hacer ahora que se han movido más cerca.

Voy a comenzar entonces por el tema del mundo de los políticos. La hipótesis es que los políticos, los grandes políticos, peruanos políticos pensadores, tuvieron inevitablemente que pasar un periodo de aprendizaje y de formación de civismos en Europa. Pero pudo haber sido en otro lugar. Y comenzaré por alguien que nosotros conocemos todos, José Carlos Mariátegui. ¿Quién era José Carlos Mariátegui? No estaba en su destino ir a Europa que era el viaje de las clases dominantes, los grandes intelectuales como García Calderón habían estudiado allá. No era el dominio americano del día de hoy, era la lengua francesa. Pero Mariátegui nace en 1894, en Moquegua, de Francisco Mariátegui su padre y María Amalia La Chira, su madre. Es un hijo natural, entonces quien se ocupa de la educación del niño Mariátegui en Moquegua es la madre. Ajustadamente, con una gran pobreza, señora india o mestiza, no tiene los medios para continuar y apenas consigue la educación primaria de José Carlos Mariátegui ­—el más excepcional socialista de América Latina—, en Huacho. Luego Mariátegui, que tiene una enfermedad (la tendrá toda su vida), va a trabajar en Lima de alcanzarrejones. ¿Saben qué cosa es un alcanzarrejones? Es el que llevaba las piezas de la imprenta de la época. Y en poco tiempo, ya en 1916, era redactor de carreras de caballos y de cosas frívolas. Pero él no quiere mancharse con ese origen y se pone un seudónimo, Jean Chroniqueur, un invento suyo. No recogió nunca sus artículos de ese periodo. Y en un momento determinado él comienza a aparecer en la escena política e intelectual peruana. ¿Qué caminos tomó para ilustrarse? Fue el gran amigo de Abraham Valdelomar. Valdelomar era un hombre de una cultura inmensa y fue quien lo guio hacia la literatura, el saber escribir, la importancia de la lectura. En cambio, Mariátegui influyó en el pensamiento casi socialista de Valdelomar. Pero Valdelomar se muere. Luego este otro eje que podemos decir autodidacta, con propedéutica propia, compite con los jóvenes escritores de las clases dominantes y forma un periódico, La Razón, que le resulta un inconveniente a Leguía que comenzaba a volverse un tirano. Leguía llegó y los jóvenes lo llamaban «maestro de la juventud» en San Marcos. Se equivocaron y después tomaron distancia de él. Entonces Leguía, y esto es muy importante saberlo, quiere deshacerse de este joven periodista tan incómodo que tiene un periódico obrero-estudiantil. Miren ustedes, no hay ningún periódico obrero-estudiantil al día de hoy que fuera de aquellos estudiantes de lo mejor de la gente universitaria que vendría después. Entonces Leguía le propone un viaje, una beca. Se lo han criticado mucho. ¿Qué hubiera hecho cualquiera de nosotros en su caso? Aceptó y partió. Mariátegui visita Francia, luego Italia, Austria, Checoslovaquia y, como él mismo dice en uno de sus ensayos, no llegué a la Unión Soviética, a Rusia — pues no había aún Unión Soviética— porque me lo impidió el matrimonio que tuve y también mi salud. Entonces, la cuestión es la siguiente: ¿cuándo se construye José Carlos Mariátegui? Se construye pues en el viaje a Europa. Está claro y lo dice en la entrada de los Siete ensayos, «no hay salvación sin Europa». No es la Europa colonialista, no es la derecha. Europa quiere decir, en ese momento, el conocimiento, la filosofía, el saber, la exigencia, el rigor. El conocimiento del mundo, de la historia para entenderlo, y eso está en este libro. Primer caso entonces de un pensador peruano que saliendo de la nada, como cualquiera de nosotros que está aquí, llega a lugares extraordinarios. ¿Qué da eso? No quisiera extender el tiempo que estoy usando para el viaje, solo me hago una pregunta pues Mariátegui no es un marxista como lo pensamos. ¿Qué marxista hubiera citado a Nietzsche? Lo cita dos veces en su prólogo y es muy libre. Era amigo de Benedetto Croce, que era un filósofo socialista, pero no marxista, italiano. Como dice él, «desposé en Italia una mujer y unas ideas».

El otro personaje excepcional, sin aprismo ni antiaprismo, viene a ser Víctor Raúl Haya de la Torre. Con Haya las cosas son distintas. Haya era trujillano, como sabemos, de una familia burguesa con pujos aristocráticos por ‘de la Torre’, este formidable personaje político que yo conocí personalmente y que conversaba conmigo cuando yo era un joven comunista, con gran libertad, sin ningún prejuicio. Juntó clases sociales oprimidas, lo cierto, en su partido. Haya era un aristócrata, de la Torre. Tenía más linaje que la oligarquía del Perú que compraba en el periodo colonial los títulos de nobleza. Entonces, Haya de la Torre es el fundador de un partido como lo fue Mariátegui, pero a su vez es el creador de la Universidad Popular ‘González Prada’. Y ese Haya de la Torre era a los 23 años el secretario de la Federación de Estudiantes Universitarios. Eso no parece nada, pero en ese momento era muy importante. Y Leguía lo destierra. La verdad es lo siguiente: el destierro de Haya de la Torre fue lo mejor que le pudo pasar en toda su vida. Miren adónde fue. A México. México era la cuna de las revoluciones. El año 24, ya ese México estaba saliendo de la violencia de las armas. Fue una revolución popular, una revolución de un millón de muertos, y los líderes venían del pueblo (Zapata, Pancho Villa). Y él es secretario del gran pensador Vasconcelos. Tendría que ser muy inteligente porque no tenía ningún doctorado para que Vasconcelos, gran filósofo, lo tomara como asistente. Luego de eso viaja a Londres, qué suerte. ¡Qué Londres! El Londres de los años 20: Malinowski, el creador de la antropología; Laski, con k, que es uno de los más grandes pensadores socialistas y nos hemos olvidado de él. Era un Oxford fuera de serie, con la libertad que tienen las universidades inglesas. Luego fue a Alemania, la Alemania de Weimar, y ya veía las marchas de los nazis (no ve la victoria), y antes de eso (me estoy saltando algo), viajó a la Rusia bolchevique. ¿Saben ustedes que durante los años 1917 a 1925, Rusia, en el campo cultural, era abierta, novedosa? Había corrientes de artistas de todo el mundo y gentes que leían. Antes de Stalin, en el momento en que estaba gobernando Lenin. A quién conoce es a Lunacharski entre otros pensadores extraordinarios que van a aparecer asesinados después por Stalin. Yo alguna vez, cuando conversábamos, le pregunté cómo era Trotski. Tenía la edad de saber quién era Trotski.  Trotski estaba con vida y era un personaje importantísimo, el heredero de Lenin. Pero se descuidó. Después de esa Rusia bolchevique —e insisto, es un momento extraordinario del socialismo—, él vive en Alemania. Y ese hombre vuelve al Perú. Entonces ¿cuándo se formó Haya de la Torre? En la errancia. ¿Por qué se le habría de pensar en un posgrado? No. Cambiar de país, de cultura, de valores, de lengua, porque cuando cambias de lengua, cambias todo. Las palabras del alemán no siempre se pueden traducir al castellano. No tienen traducción. El Beruf de Max Weber, por ejemplo —que quiere decir algo como la devoción política, la devoción religiosa, protestante— explica, en su libro fundamental La ética protestante y el espíritu del capitalismo, la ética calvinista, por qué los protestantes progresaron económicamente. Lo digo, sin distraerlos mucho del tema, porque convirtieron el trabajo —no los católicos, los protestantes, no soy protestante y no tengo nada en contra de los católicos, es la historia—, en una plegaria. El protestante transforma la plegaria del domingo de los católicos en la tarea de hacer bien las cosas en la vida corriente. Es su manera de transmitir a Dios un mensaje. La seriedad, el rigor, etc. Claro está, una sociedad así, de artesanos honestos y prácticos, progresa. Entonces es una transferencia extraordinaria de un pensamiento trascendental, la pasión religiosa, a la vida inmanente, a la vida de todos los días. Entonces, ¿qué hizo Haya de la Torre? Aprendió el alemán, además del inglés. Es que esta errancia no fue con un propósito. En un momento determinado tuvo tuberculosis, se la encontraron los rusos y lo enviaron a un lugar que se llama Crimea, que parece está lleno de playas y calor, y se curó. Pero se le quedó un tubérculo, una cosita así, y a los 80 y tantos años, ese tubérculo chiquito despertó, se volvió cáncer del pulmón y se murió. No llegó a ser Presidente.

Dos grandes pensadores peruanos que se han construido en la errancia. Poca importancia tiene que sea en este momento Europa, podría ser la China, podría ser otro país.  […] Continúa la semana próxima.

* Ponencia de octubre 2018

Publicado en El Montonero., 21 de agosto de 2023

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Cuando no hay política

Written By: Hugo Neira - Ago• 14•23

Para entender los tiempos caóticos y de desengaño que vivimos, debemos siempre tener al alcance de la mano a los clásicos, pues el ser humano no ha cambiado mucho a lo largo de los siglos. Anticipando lo que se nos venía, y pensando en mis alumnos, escribí tres libros sobre los conceptos políticos y sus teóricos, cómo nacen las naciones y qué es política en el presente siglo. Me refiero a la trilogía ¿Qué es República?, que salió en el 2012, ¿Qué es Nación? del año siguiente, 2013, y ¿Qué es Política en el siglo XXI?, en el 2018, todos con la editorial de la Universidad san Martín de Porres. Empecé con República porque es el primer debate, el que permite poner en claro el tipo de ciudadanos que queremos ser, tanto para mandar como para obedecer. Porque si no sabemos para qué vivimos juntos, todo resultará falso y se volverá engaño, y los ciudadanos, defraudados, terminarán aborreciendo la política misma. ¿Acaso no nos está pasando a los peruanos? Acudo entonces a lo que advertía en el preámbulo de ¿Qué es República?, hace de eso once años.

¿Qué pasa si desaparecen la política y los políticos? De hecho, suele ocurrir y muy frecuentemente. Cuando las decisiones públicas no son tomadas desde la saludable controversia, cuando el poder lo ejerce un solo hombre, incuestionablemente, o un partido como grupo cerrado y exclusivo. La respuesta es que cuando no hay política se instala el totalitarismo. No como una consecuencia del exceso de política sino de su ausencia (Hannah Arendt). La tentación de la no política habita no solo en las revoluciones conservadoras, también seduce a las democracias liberales. Lo advirtió en 1835 Tocqueville, y lo describe admirablemente: “Retirado cada uno aparte, vive como extraño al destino de todos los demás, y sus hijos y sus amigos particulares forman para él toda la especie humana; se halla al lado de sus conciudadanos, pero no los ve; los toca y no los siente; no existe sino en sí mismo y para él solo, y si bien le queda una familia, puede decirse que no tiene patria”. Y luego, concluye con una suerte de premonición de ese nuevo tipo de despotismo: “Sobre estos se eleva un poder inmenso y tutelar que se encarga solo de asegurar sus goces y vigilar su suerte. Absoluto, minucioso, regular, se asemejaría al poder paterno… pero, al contrario, no trata sino de fijarlos irrevocablemente en la infancia y quiere que los ciudadanos gocen, con tal de que no piensen sino en gozar” (La Democracia en América,cap. VI, segundo libro). Difícilmente encontraremos, en la actual literatura social y política, una descripción más precisa sobre la despolitización en las sociedades avanzadas y posindustriales de nuestros días. ¿Cuánto más ricas, menos interesadas en “la cuestión general”, en el “bien común”? Tocqueville, ante ese proceso que avanza como algunas enfermedades letales, sin dolor pero persistentemente, no encuentra la causa en las leyes al uso o un defecto en la constitución, sino en el propio cuerpo electoral. “Unos abandonan la libertad porque la creen peligrosa”, dice Tocqueville. “Otros, porque la juzgan imposible”. “Si yo tuviese esta última creencia —añade— “no hubiera escrito la presente obra”. Por mi parte diré que, de no compartir sus temores, no lo hubiese citado tan extensamente. El pronóstico tocquevilliano engloba a los individuos modernos, a los ciudadanos, clases sociales enteras, la libertad y la igualdad, la dinámica misma de las sociedades contemporáneas. Y, por cierto, a la cuestión de qué es política y qué es, todavía, un orden republicano de iguales.

Publicado en El Montonero., 14 de agosto de 2023

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Por qué fracasan los países                                                                           

Written By: Hugo Neira - Ago• 07•23

Por qué fracasan los países: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza es un libro extraordinario. Un gran trabajo de investigación y comparatismo que les tomó 15 años a sus autores, dos economistas, Daron Amoceglu y James A. Robinson, docentes ambos, uno en el Massachusetts Institute of Technology y el otro en Harvard. La edición que tengo a la mano es del 2012, del Grupo Unión, de Argentina. Un libro que partiendo de las «primaveras árabes» del 2011 examina los orígenes de la pobreza en varios países y continentes y a través de los siglos, el impacto de los modos de producción en la larga duración (feudalismo, esclavitud), el impacto de los absolutismos, los imperios y la colonización, y demuestra que la «sabiduría convencional» sobre el tema está equivocada. ¿Qué se suele decir de los países que no llegan a prosperar? se preguntan. «Una situación geográfica desfavorable, creencias o culturas incompatibles con el éxito económico. Y también políticas equivocadas por falta de asesoría adecuada». Lo que esa «sabiduría» oculta, precisan, es el papel que juegan las élites reducidas que logran hacerse del poder, que no buscan crear riqueza para el beneficio de la sociedad sino para el suyo, concentrando el poder en muy pocas manos. Por el temor a volverse «perdedores políticos». La prosperidad viene con los derechos políticos, con instituciones inclusivas como las que nacieron de la Revolución Francesa —abolición de los gremios, igualdad ante la Ley, Estado de Derecho (p. 342)—, con los inventos, la mecanización que libera el hombre del trabajo manual y las revoluciones tecnológicas. Y «no hay receta para desarrollar dichas instituciones políticas inclusivas» (p. 536). Pero su investigación muestra que nacen cuando el poder político está «ampliamente repartido en la sociedad», cuando hay pluralismo, condiciones que lograron las grandes revoluciones: la Francesa, la Gloriosa en Inglaterra o la del Meiji en Japón. En cambio, la bolchevique y sus réplicas fracasaron en aportar libertad y prosperidad.

Destacaremos algunos extractos.

 «Antes de 1492, fueron las civilizaciones del valle central de México, América Central y los Andes las que tenían una tecnología y un nivel de vida superiores a los de Norteamérica o lugares como Argentina y Chile». A pesar de que la geografía continuaba siendo la misma, las instituciones impuestas por los colonos europeos crearon un ‘revés de la fortuna'» (p. 75).

«El temor a la destrucción creativa es la razón principal por la que no hubo un aumento sostenido del nivel de vida entre la revolución neolítica y la revolución industrial, La innovación tecnológica hace que las sociedades humanas sean prósperas, pero también supone la sustitución de lo viejo por lo nuevo, y la destrucción de los privilegios económicos y del poder político de ciertas personas. (…) La élite, sobre todo cuando ve amenazado su poder político, forma una barrera enorme frente a la innovación. (p. 220)

«Los países fracasan hoy en día porque sus instituciones económicas extractivas no crean los incentivos necesarios para que la gente ahorre, invierta e innove. Las instituciones políticas extractivas apoyan a estas instituciones económicas para consolidar el poder de quienes se benefician de la extracción.» (p. 436)

«El hecho que haya democracia no supone necesariamente que haya pluralismo. El contraste entre el desarrollo de las instituciones pluralistas de Brasil y la experiencia venezolana es revelador en este contexto. Venezuela también hizo la transición a la democracia después de 1958, pero esto ocurrió sin cesión de poder a las bases y no creó un reparto pluralista del poder político. Lo que sucedió fue que los políticos corruptos, las redes de clientelismo y los conflictos persistieron en Venezuela, y, en parte como resultado de ello, cuando los votantes fueron a las urnas, incluso estaban dispuestos a dar apoyo a déspotas en potencia como Hugo Chávez, y la causa más probable es que pensaran que solamente él podría hacer frente a las élites establecidas de Venezuela. Por consiguiente, Venezuela todavía languidece bajo instituciones extractivas, mientras que Brasil rompió el molde» (p. 535).

Basta para comprobarlo pensar en la ausencia de ferrocarriles en el Perú. Las elites volcadas en la importación de autos pensaron en sus negocios, y temiendo la competencia de otros modos de transporte, desdeñaron el desarrollo de las vías férreas, tanto las de la superficie como más tarde las subterráneas. Lima entró al tercer milenio sin metro. Es lo que nuestro gran historiador Jorge Basadre llamó el «sultanismo», término que proviene de Weber, en uno de sus últimos trabajos, un libro póstumo, que escribió un año antes de su muerte. Fue prohibido de distribución por el poder legal, porque justamente denunciaba a las élites que se hacen del poder para depredar las riquezas de la nación. Temieron ser «perdedores económicos». El sultanismo, la esfera de los favores.

En tanto que weberiano, me detuve en los argumentos de los autores respecto del relativo peso de la cultura. Preguntándose si la cultura es útil para comprender la desigualdad del mundo responden «sí y no» y argumentan lo siguiente: las normas sociales se vinculan con la cultura y puede ser difícil de cambiarlas. Pero «ni la religión, ni la ética nacional ni los valores africanos o latinos son importantes» para explicar la persistencia de las desigualdades en el mundo (p. 77). Y la confianza en los demás, muchas veces invocada, no se puede considerar una causa en sí pues resulta de las instituciones.

Sobre la «ética protestante de Weber» que traen como «explicación cultural» en su apreciación, no niegan su impacto en los Países Bajos e Inglaterra que eran «predominantemente protestantes y los primeros éxitos económicos de la era moderna» (p. 80). Pero Francia e Italia, que eran países predominantemente católicos, prosperaron igual, «por copiar rápidamente los resultados económicos de los holandeses e ingleses en el siglo XIX». Y el Asia logró la prosperidad sin el cristianismo, por cierto.

Citar al respeto a Weber por solo una de sus numerosas obras sobre las religiones podría confundir al lector sobre sus alcances.  A lo que Weber se refería no era solo el protestantismo sino la ética, el sistema que lo sustentaba. Muchos de sus escritos circulan poco. Al describir el capitalismo como un sistema de explotación formidable, no pretendía buscar su paternidad sino entender los engranajes del ‘reparto irracional de los bienes’ que el sistema capitalista representa. Ha estudiado el confucianismo y el taoísmo, el judaísmo, el hinduismo y el budismo. Se interesó por los sistemas de pensamiento de las civilizaciones y su impacto en la racionalización económica, es decir en la racionalización de las ganancias. De ahí su interés por las religiones, no por su aspecto irracional en sí sino por sus relaciones íntimas con el intelectualismo racional. La ética, una disposición.

Publicado en El Montonero., 7 de agosto de 2023

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Hacer política en el Perú

Written By: Hugo Neira - Jul• 31•23

¿Cómo hacer política en el Perú? ¿Cómo servirse del Estado cuando las demandas sociales son de por sí concurrenciales? Esas preguntas las intenté responder hace cuatro años en mi libro El águila y el cóndor. México/Perú.*

La fragmentación no favorece tampoco a los poderes municipales y regionales. Con menos razón, el poder nacional. El problema no es quién manda en el Perú sino qué hay que hacer para poder mandar. Entre tanto, el sistema político peruano de estos días no es sino un acto de democracia plebiscitaria a favor de algún jefe de Estado que llegará a la casa de Pizarro, sin partidos, sin militantes, sin servicio leal de funcionarios de carrera y que va a vivir cinco años a la defensiva. Optando en general por la inacción o la fuga. Y entonces, la sociedad improvisará —sin gobierno— su propio camino.

Socialmente, entonces, ¿qué es el Perú? Una sociedad de masas que ha desdeñado la construcción de una nación. Y en cuanto al Estado, su reforma es lo último que se piensa. Sin embargo es cierto que hemos progresado si se toma en cuenta la división del trabajo, justamente uno de los rasgos de toda sociedad moderna. Pero, contrariando el mito de muchos peruanos que consideran nuestro país ininteligible tan original que escapa a toda clasificación, lo cierto es que no es así. No he mencionado por gusto la división del trabajo. Ya la tenemos. Existen estratos socioeconómicos. Una población ocupada que se asemeja a cualquier otra sociedad en vía de transformación.

Salvo que, para no perderse en el accidentado camino de la prosperidad, a los diversos oficios y formas del ingreso le son precisos dos requisitos. El primero, «un centralismo coordinador». Es una de las premisas de Durkheim. No quiere decir algún tipo de estatismo o planificación. Se trata de que es la ley «la coordinación». Impedir lo ilícito. El segundo requisito es que unas y otras capas productivas —y con el tiempo prósperas— no pierdan de vista la importancia de la solidaridad social. Es un principio no legal sino moral. Y eso son los impuestos. Ambos hacen la cohesión social. De lo contrario, dice Durkheim, «el precio que hay que pagar —cuando se evita la ley y la solidaridad— es la anomia». Textual, libro de 1893. El Perú ilustra con su crecimiento caótico, anómico, y el egoísmo reciente de las nuevas capas de ricos emergentes lo que un sociólogo de fines del siglo XIX auguraba. La anomia de Durkheim se instala como una gigantesca lombriz intestinal en una de esas repúblicas sudamericanas, que progresa en lo particular, pero sin lograr la cohesión en general de su propia sociedad. Como ocurre con todos los parásitos, la víctima desconoce la naturaleza de la entidad extraña que la posee. Para ese mal, tan enredado en nuestra mentalidad y comportamientos, no vale la pena hacer un viaje hasta Piura en busca de curanderos.

* Actualmente en venta en la FIL, en el stand la Universidad Ricardo Palma, el editor, junto con el tomo I, El mundo mesoamericano y el mundo andino, y Dos siglos de pensamiento de peruanos.

Publicado en El Montonero., 31 de julio de 2023

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