Textos peruanos para conocer

Written By: Hugo Neira - Ene• 10•23

Una novedad. Regularmente, acaso cada semana, en este mismo portal, quisiera ocuparme del conocimiento, de la cultura, en dos partes. Primero, cómo Perú llegó a emanciparse, a la autonomía proclamada en 1821 y lo que le sigue. Para enriquecer la formación intelectual en Historia, se necesita saber cuáles son los textos decisivos. Aquí les daremos las referencias y unos fragmentos que servirán para los escolares y los maestros. Segundo, recordar a nuestros poetas, lo mejor que hemos tenido, la creatividad hispanoamericana.

Hoy hemos elegido un texto de 1822 de José Faustino Sánchez Carrión editado por La Abeja Republicana. La casa editorial era partidaria de salir de la dominación española. No todo fue guerra y sangre sino argumentos, como se podrá apreciar. El texto completo está en mi libro Dos siglos de pensamientos de peruanos, publicado por la editorial Ricardo Palma en el 2021, pp. 83-92.

1.- Carta sobre la Inadaptabilidad del Gobierno Monárquico al Estado Libre del Perú

Sayán, agosto 6 de 1822

Señor Editor de La Abeja Republicana:

Muy señor mío: con fecha 1º de marzo último dirigí al Editor del Correo Mercantil de esa ciudad una carta sobre la inadaptabilidad del gobierno monárquico al Estado libre del Perú; y la suerte de este desgraciado papel fue la de un niño, a quien le cortan la cabeza al tiempo de nacer. Su padre y madre que soy yo, y el Editor, que le sirvió de comadre tuvimos que encomendarnos al ángel de la guarda, y a San Juan de Nepomuceno. Pero, serenado el mar, y al abrigo de buen puerto, según las últimas noticias que me escriben, y papeles públicos, que he visto, molesto a Ud. con la cartita, suplicándole que la imprima en su periódico toda entera menos porque lo merezca que por guardar el hilo del discurso, cortado en marzo, advirtiéndole, que seguiría callado, si varias personas, a quienes respeto mucho, no me hubieran estimulado mucho a esta remisión.

Digo a Ud. con la modernísima:

Que le aseguren los sentimientos de toda consideración y aprecio.

El Solitario de Sayán

                                                           ——-

Sayán, marzo 1º de 1822

Muy señor mío: acaba de llegar a mis manos la gaceta de 23 del próximo pasado mes de febrero, en que se han indicado al público tres importantísimas cuestiones, que por la primera vez, van a ocupar la atención de la Sociedad Patriótica. Ninguna de ellas puede estimarse como menos interesante; pues que todas tienden directamente a la consolidación del sistema y a la gloria nacional.  Sin embargo, la primera, como que en ella se trata de indagar, cual deba ser el régimen que constituya la sociedad peruana, creo que haya llamado toda la contemplación de los socios, y que tenga en movimiento a los pensadores de esa capital, y aún a los que sólo oyen de pie parado a los oráculos de la sabiduría. Por lo que a mi toca que soy de este indefinido número, he entrado en una agitación extraordinaria desde el momento, en que leí la gaceta: porque, amigo mío, también soy de la familia, y es muy regular, que al discutirse puntos relativos a su conservación y felicidad, levante mi cabeza, y siquiera pregunte lo que sucede en casa.

Por consiguiente, ya no extrañará Ud. que me proponga hacer algunas ligeras observaciones sobre la forma de gobierno más adaptable al estado peruano, según su extensión, población, costumbres y grado que ocupa en la escala de la civilización, a pesar de que no poseo, ni los talentos, ni las luces necesarias, ni que las circunstancias de mi quebrantada salud me permiten traspasar los límites de una carta. Mas, sí tendré mucho cuidado en omitir todo lo que huela a erudición insípida e impertinente, respecto de que no se trata de ostentar lo que se ha leído, ni cubrir con apóstrofes y exclamaciones lo que se ha dejado de leer. Ventilamos una cuestión práctica y trascendental a generaciones enteras, y que, si se resuelve con otros datos, que no sean tomados de las mismas cosas, según naturalmente vengan, somos perdidos, sin que ningún poder humano pueda remediarlo. Así, pues, desde este instante: fuera pasiones viles de adulación o de interés: lejos de mis afecciones particulares, esperanza y temores: y cuanto pueda empañar el esplendor de la verdad. No es esta una negociación de gente privada, ni se ha propuesto esclarecer la sucesión de un mayorazgo. Como seamos establemente libres: como nuestra tierra llegue al último punto de engrandecimiento: como acumule toda su riqueza, y se desenvuelva a influjo de gobierno el genio de la industria, y del comercio, y de la agricultura sobre su fértil suelo: como se afiance el procomunal perennemente: como la fatal discordia aparte de nosotros su formidable tea, bajo una administración adecuada al mínimum de nuestros males, y al máximun de nuestros bienes; y como por fin gustemos en dulce contentamiento los frutos de tan costosos sacrificios, a la sombra del árbol de la independencia; he allí el objeto de todas nuestras inquisiciones. Y todo lo que le sea incongruente, que se separe, y vaya a entretener la afición de viles egoístas, de infames mercenarios […].

2.- Y segundo tema, un poema de Vallejo, nuestro gran creador, que José Miguel Oviedo había situado “entre la agonía y la esperanza”. Oviedo, como sabemos, ha dirigido la colección Historia de la literatura hispanoamericana. Aquí nos detendremos en el volumen 3, “Posmodernismo, vanguardia y regionalismo”. Limeño, literario, profesor universitario en la PCUP y luego en Inglaterra y Estados Unidos, era un gran crítico literario que les recomiendo que lean. Desconocer la historia y no darla a conocer es la prueba que vivimos en otro siglo. Pero dejemos de lado nuestros vicios y recordemos Los heraldos negros de 1918, poemas que escribió en su etapa limeña y son 69. De ellos, Oviedo dice que “son de desigual extensión e intensidad poética, con una tensión interna”: por un lado, una “tendencia decorativa y sentimental” influida por el modernismo, y por otro, “su acento personal, mucho más despojado, auténtico y dramático, capaz de sugerir ambiguos estados existenciales sin tener que describirlos”.

Al callar la orquesta, pasean veladas

sombras femeninas bajo los ramajes,

por cuya hojarasca se filtran heladas

quimeras de luna, pálidos celajes

(“Nochebuena”)

Prenderé para Tilia, en la tragedia,

la gota de fragor que hay en mis labios,

y el labio, al encresparse para el beso,

se partirá en cien pétalos sagrados.

Tilia tendrá el puñal,

el puñal floricida y auroral!          

(“Ascuas”)

Pero el poema que refleja “la esencial anomalía de la voz vallejiana” según Oviedo, es “Los heraldos negros”, cuya estrofa inicial es “del todo irregular”:

Hay golpes en la vida tan fuertes…¡Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios, como si ante ellos

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

“Obsérvese —dice Oviedo— que Vallejo no menciona el dolor o su causa, sino su efecto. Este procedimiento metonímico configura el poema como una estructura montada para conmovernos y convencernos de la inevitabilidad del dolor: esos golpes son los ‘heraldos negros que nos manda la muerte’; presagios del mayor dolor de todos y el más inevitable. Venimos aquí a sufrir y a morir”.

El gran Vallejo…

Publicado en El Montonero., 9 de enero de 2023

https://www.elmontonero.pe/columnas/textos-peruanos-para-conocer

Individuos e individualismo

Written By: Hugo Neira - Ene• 02•23

En todas partes, en El Cairo, en la España de Los Indignados a Ciudadanos y Podemos, en el Chile de las marchas juveniles para obtener una educación de calidad y lo más gratuita posible, y en el Perú, en algunas tendencias que se expresaron tanto en las redes como en la calle, han aparecido grupos grandes de jóvenes. No los llamaré de otra manera, hasta que cuajen en una u otra organización estable. Una cosa es un individuo formado, con una conciencia personal y capacidad de duda. Otra es formarse en una masa, religiosa o ideológica. En nuestro continente, es más poderosa la tendencia a la masa que la tendencia al individuo, que es más libre.

Hasta ahora, da la impresión de que son como varias corrientes, unos han perdido la confianza en los partidos institucionales y se acercan más bien a formas de representación política directa, ocupando ellos mismos espacios políticos. Quieren cambiar las cosas. Y quieren ser parte de eso que emerge. Sin duda alguna, esos comportamientos coinciden con lo que diversos pensadores han expresado, y que hemos recogido en escritos anteriores. Por ejemplo, el filósofo francés Marcel Gauchet ha sido uno de los primeros en observar una mutación social en los individuos, y lo viene diciendo y escribiendo desde los años ochenta. Entre tanto, tres fases de renovación han acontecido, sociológica, jurídica y psicológica. Desde hace más de treinta años. Convendría conocer mejor ese despertar en los hechos y los estudios en torno a ellos. Eso ocurre en Europa. Convendría también considerar como “viejo mundo” a ese continente por su evidente ebullición intelectual. No es viejo lo que no para de renovarse y alerta de los cambios de nuestra época, observando la realidad con una actitud crítica, es decir, diciendo en qué es positivo o dañino para el ser humano. Cuidado con el ‘viejo mundo’, todos los cambios mentales vienen de Europa y vienen modificándose constantemente.

Para el antropólogo Louis Dumont, la emergencia del individuo se sitúa al final del Medioevo (Essais sur l’individualisme, de 1983). Tres años más tarde, en su obra Sur l’individualisme (En torno al individualismo), los sociólogos Pierre Birnbaum y Jean Leca introdujeron una aclaración que permite enfocar el individualismo en sus tres aspectos: ‘descriptivo’, ‘justificativo’ y ‘explicativo’. Así tanto lo que lo caracteriza y lo que lo legitima como el individualismo metodológico se encuentran lógicamente separados.

Hubo, pues, una explosión de trabajos. Debemos deplorar que la gran mayoría están en francés y como no vienen en inglés —aun si las universidades americanas los conocen—, no son recuperados por el mundo académico latinoamericano, con la excepción de Brasil, México y Argentina. Voy a citar solo algunos de esos trabajos de investigación. Son de ciencias sociales la mayoría de ellos y no faltan los de filósofos, educadores, etc. Por ejemplo, de Nicole Aubert, L’individu en quête de soi, Seuil, 1991 (El individuo en búsqueda de sí mismo). De Bernard Lahire, L’homme pluriel, 1998 (El hombre múltiple o plural). De Alain Renaut, La era del individuo, de 1993. De Jacques Van Rillaer, La gestion de soi (La gestión de sí mismo). De Alain Ehrenberg, L’individu incertain, 1995 (El individuo incierto); Le culte de la performance, 1991 (El culto del éxito); La fatiga de ser uno mismo, depresión y sociedad (2000). Un canadiense, Charles Taylor, ha publicado Les sources du moi. La formation de l’identité moderne, en 1989. (Las fuentes del yo. La formación de la identidad moderna). En el seguimiento de los estudiosos en Ciencias Sociales de ese fenómeno que ha aparecido en Europa desde 1968 (el movimiento de Mayo de 1968), se nota que como actitud se ha hecho menos ideológica, más variada y extensa, y lo que importa es que se está atribuyendo valores al individuo y a su particularismo, con finalidades morales, sociales y políticas que, por lo general, se atribuían a los movimientos de clases y de partidos. El fenómeno no ha concluido de expresarse. Pensadores como Danilo Martuccelli sostienen que se está produciendo otro tipo de modernidad. (De Martuccelli, que ha publicado mucho en francés, podemos citar ¿Existen individuos en el Sur?, editado en Santiago por LOM en el 2010).

Sin embargo, hay un reparo y una confusión. Poco tiene que ver este movimiento con lo que se llama la ideología del individualismo. Muy anterior y de corte económico y comercial. Es pues también cierto que otra figura del individualismo ha emergido, la del sujeto replegado sobre sí mismo, egoísta, lo más autónomo posible, pero incierto como lo ha llamado Alain Ehrenberg. Este repliegue se paga gravemente por una suerte de inquietud existencial, hasta llegar a “la fatiga de sí mismo”. En los Estados Unidos, estos síntomas aparecieron desde los años setenta, y Richard Sennett explica, en un libro traducido al castellano y editado por Anagrama, “la fragmentación social, la fractura entre el éxito personal y el progreso social”, en pocas palabras, “la deriva no progresista de la cultura neocapitalista” (La cultura del nuevo capitalismo, 2006). Por si acaso, Sennett no es algún admirador del chavismo, es un sociólogo norteamericano que enseña en la London School of Economics, y me parece que también en Nueva York, lo que no le impide observar lo que llama “la corrosión del carácter”. En suma, la nueva modalidad del capitalismo y el consumo a niveles narcisistas que sobrepasan todo lo conocido en la historia de la vanidad humana, resulta algo muy inquietante. Y no por nuevo, bueno.

Esta nota bibliográfica ya no es una descripción neutral sino un juicio de valor. Uno tiene la obligación de ser objetivo, pero también tiene derecho a decir que un tipo de fenómeno social puede ser perfectamente parte de un efecto perverso. Compramos acaso en exceso ropas distintas y cosas banales para ser algo, para identificarnos. Y lo que ocurre es lo contrario: somos parte de un fenómeno de alienación. De algo muy conformista, cuando parece inconformista. Algo que la conciencia ecológica naciente está tratando de cambiar.

O sea, individuos libres y autónomos, sí. Individualismo desarticulado de la sociedad y con una cultura superficial, no. La teoría del individuo libre es una cosa, la ideología del individualismo es otra. Hay que decirlo, para no prestarse a confusiones.

Un Feliz 2023 a mis hermanos peruanos. De ellos no me olvido, aunque esté en otro lugar del planeta. Veo y estudio otros países siempre pensando en el mío, en el Perú.

¡Cuatro operaciones, os sustraigo

para salvar al roble e hundirlo en buena ley!

¡Cuestas en infranganti!

¡Auquénidos llorosos, almas mías!

¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo,

y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!

(César Vallejo, “Telúrica y magnética”)

Publicado en El Montonero., 2 de enero de 2023

https://www.elmontonero.pe/columnas/individuos-e-individualismo

Weber, Iberoamérica y el patrimonialismo

Written By: Hugo Neira - Dic• 19•22

Hace poco he recibido un libro de amigos europeos. Uno sobre Max Weber. Max Weber en Iberoamérica, de Álvaro Morcillo Laiz y Eduardo Weisz, editores (FCE de México, 2016). A Weber lo conocemos desde su estudio de la economía, la política relacionada con las éticas religiosas. Pero esta vez, sus herederos intelectuales se interesan por Iberoamérica. Weber, nacido en Erfurt, Alemania, en 1864, en una familia de industriales protestantes, establece en 1905 el principio de La ética protestante y el espíritu del capitalismo y desde entonces, deja de lado a Hegel y a Marx. A Weber le interesa la dominación de la actividad social y la dominación de las religiones sin por eso dejar del todo de lado a Marx. Es solo que se interesa por la ética y no tanto por los actos racionales, o sea todo aquello que es emocional, acercándose a la psicología, también llamada ‘ciencia de las emociones’. Pero Weber no había llegado a Iberoamérica. De ahí nuevas interpretaciones. Al final de este texto, nos ocuparemos del concepto de weberiano para nuestro continente, una formación especial de repúblicas y el patrimonialismo como forma de gobierno. Abunda en nuestros mundos. Pero, a diferencia de Marx, no hay partidos políticos weberianos.

Entre tanto, un par de temas, unos libros sobre el poder económico.

Primero, el ensayo de Carlos Malpica, Los dueños del Perú (Peisa, 1964). Hombre de izquierda, ingeniero, autor y político nacido en Chota (1929) y fallecido en Lima en 1993, su obra describe una estructura del poder económico que permaneció por decenios. Fue todo un éxito, cuenta 13 ediciones entre 1964 y 1984, 100 mil ejemplares vendidos. Pero después de Velasco, el poder económico pasó a otras capas sociales del Perú, tuvo que  actualizar su texto por los cambios consiguientes a las reformas del gobierno militar. Por ejemplo, “las Grandes Empresas Agrarias han desaparecido como grupo de poder”. Y los grupos de poder vinculados a nuevas actividades, entre los cuales los que no son dueños de los medios de producción pero ejercen gran influencia, los directores y tecnócratas de empresas estatales (prólogo a la edición de 1984). Nos dice: “Si el proyecto resulta rentable y beneficioso se atribuyen el éxito; si es un fracaso (como lo son muchos) nadie asume la responsabilidad y el país es el que paga las consecuencias. Por ejemplo, el presupuesto de Petro-Perú llega a más de la mitad del presupuesto nacional, incluidos gastos militares; si a eso se agrega la influencia de sus ejecutivos en el otorgamiento de contratos de exploración y explotación de nuestro petróleo, se comprenderá que constituyen un real grupo de poder con dominio superior al de muchos antiguos ‘Dueños del Perú’ y casi sin ninguna responsabilidad.”

El segundo libro es de Francisco Durand, Los doce apóstoles de la economía peruana, una investigación valiosa (Fondo Editorial PUCP, 2017). Tiene un PhD en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Berkeley en California, y es sociólogo por la PUCP, la Universidad Católica del Perú. Asesor y consultor para el Banco Interamericano de Desarrollo, el Centro Interamericano de Administración de Impuestos y la Universidad de Oxford. Hoy es profesor principal de Ciencia Política y Gobierno en la Católica y ha sido profesor de Ciencias de Política en la Universidad de Texas de San Antonio. Es autor de libros en el Perú y el exterior sobre la proyección de los empresarios a la política. Por haber vivido y estudiado en los Estados Unidos, nos atrevemos a decir que tiene esa visión global  que tanto los académicos como los políticos locales no tienen, por lo cual entendió que después de 1968, después del periodo oligárquico, el país se había organizado desde sus nuevas fuerzas y emergieron grandes empresas (sobre todo en la sierra). Desde entonces, tanto Durand como la prensa misma les han señalado como los “apóstoles» de la economía del siglo XXI.

Algo muy importante ocurrió y ha cambiado el rostro del Perú.  El poder económico  no está solo en Lima sino en las alturas de los Andes. Las inversiones no solo son los son los grupos limeños y de la costa sino grupos de cholos con empresas, como los Añaños de Ayacucho, o los Huancaruna de Cajamarca. Esa emergencia andina reciente me parece un gran cambio. Ya no se puede decir que los dueños del Perú son los grupos limeños. Esos grupos de poder económico (GPE) son a menudo llamados “poderes fácticos”. La revolución que Carlos Malpica esperaba entre 1956-1962 no ocurrió, sin embargo los grupos estudiados siguen pero ya no están solos. Hoy, el capitalismo y el libre mercado es asunto compartido entre capitalinos y provincianos.

“La presencia actual de los grupos provincianos emergentes como parte de la cúpula del poder económico constituye un hecho histórico de la mayor importancia: solo a partir del XXI tantos empresarios de este tipo social llegan tan alto. Esta situación expresa una democratización económica” (p. 210). Pero “como no se sabe de dónde sacaron tanto dinero”, Durand especifica lo siguiente: “el mercado y la política se ha democratizado al punto de que empresarios provenientes de clases sociales medias provincianas o de clase popular, algunos de ellos migrantes, se inician en los negocios, se enriquecen, tienen fama de grandes y poderosos empresarios, pueden formar o apoyar partidos políticos, pero no se integran a los niveles más altos del poder limeño ni a la alta política, a pesar de que tienen grandes fortunas.” (p. 211) Así, en el Perú, tenemos “dos grandes élites económicas poco integradas lo que les resta fuerza en la defensa de sus intereses” (p. 212).

Reproducimos la lista de los ‘doce apóstoles’ que la mirada social de Durand nos presenta para mostrar los pasos dados luego de dos siglos con dos repúblicas (los dominantes y el inmenso Perú cholo), hasta que se logre una república de ciudadanos para todos.

«Una mirada social a los grupos de poder limeños y provincianos

Grupos limeños establecidos:

  1. Benavides (Buenaventura, Yanacocha)
  2. Graña y Montero (GyM)
  3. Brescia (Inversiones Breca, BBVA)
  4. Ferreyros (Ferreycorp)
  5. Rodríguez-Pastor (Intercop)
  6. Romero (Credicorp, Alicorp)

Grupos provincianos emergentes:

  • Rodríguez (Gloria, Arequipa)
  • Añaños (Ajegroup e ISM, Ayacucho)
  • Dyer (Dyer & Coriat, Pucallpa)
  • Acuña (Universidad César Vallejo, Cajamarca)
  • Huancaruna (Altomayo, Cajamarca)
  • Flores (Tiptop, Huancavelica)»

Las nuevas burguesías son un gran paso. Al tener dinero, podrán educar a sus hijos, llevarlos a las mejores universidades. El dinero cambiará la mentalidad de las familias del mundo campesino y obrero. Con él empieza la metamorfosis de la cultura andina. Es lo mejor que ha ocurrido, no se sabe mucho y es bueno repetirlo. De esa burguesía emergente luego saldrán sociólogos, historiadores, científicos, filósofos pues sin dinero no se alcanza a llegar a las cumbres de la vida intelectual. Hay que leer y viajar, es necesario para entender cómo emergen las potencias (India, China, Japón). Entender que necesitamos una ética y una filosofía propia, nuestra, a la vez local y universal.

Volviendo a Weber, se ocupa de la historia antigua y con ella, de la lengua alemana, las ciudades urbanas y rurales. Y de ahí, un acercamiento a la sociedad colonial, por cierto de los rasgos de la dominación española en América, por investigadores latinoamericanos. En la página 432 de Max Weber en Iberoamérica, los autores describen por completo la relación entre el gobierno urbano y la burocracia patrimonial. “Aunque derivado del feudalismo ibérico, el régimen colonial tuvo que acomodarse a las condiciones de las nuevas sociedades de ultramar. Estas se sedimentaron muy pronto en un sistema de castas que difería de la sociedad matriz en aspectos importantes. Españoles y naturales estaban obligados por ley a morar en sus respectivas repúblicas, pero la dependencia de la mano de obra nativa obligó a que las ciudades de españoles se rodeaban de barrios o pueblos de indios. La reducción de los nativos a formas de vida urbana semejantes en apariencia a las castellanas generó procesos sociales con características propias.” El autor se fijó en que “los Cabildos indígenas gozaron de cierta autonomía, pero la oposición entre las instituciones del cacicazgo, el municipio y el corregimiento corría necesariamente en detrimento de los indios del común (…) La estructura de la dos repúblicas institucionalizó en la América colonial formas diferenciadas de subordinación a la Corona, ya que los indígenas, aunque reconocidos como súbditos, estaban afectados por un estatuto de minoridad y sometidos a un régimen tributario específico. De hecho, dado el acelerado proceso de miscegenación y migración interna, la categoría de indio terminó por definir ante todo un estatuto fiscal y personal más que directamente étnico.” (…) “Para el estamento criollo, alimentado por las sucesivas oleadas migratorias, la posesión señorial de la tierra  y el tránsito generacional del comercio al latifundio constituían la principal fuente de prestigio y la certificación de su ascenso en la escala social” (Francisco Colom).

Weber nos entregó el concepto de Patrimonialismo. No es americano, viene de las ciencias sociales europeas, su raíz está en el siglo XVIII. “El Código Civil prusiano de 1794 contempla la jurisdicción patrimonial, que se halla vinculada a la posesión de un bien; esta disposición relativa al derecho de propiedad sobre lo que en principio son derechos públicos se basa también en la teoría del Estado patrimonial, considerado, en algunas obras teóricas sobre el Estado de finales de del siglo XVIII, como una peculiaridad de las circunstancias constitucionales alemanas” (Stefan Breuer). “Es una forma de gobernabilidad en la que todo el poder fluye directamente del líder. Estos regímenes son autocráticos u oligárquicos y excluyen del poder a las clases media y alta” (Wikipedia). En la sombra de otras fuerzas, está en Weber, a diferencia de Karl Marx, todo eso que es emociones, sentimientos, algo que en castellano se le llama las ciencias de las emociones, o behaviorism en inglés.  

En la palabra patrimonial está siempre el concepto de padre. Una forma de relación como la  tuvieron las juventudes alemanas con Hitler. Algo más que el Jefe. El patrimonialismo es un sistema de poder concentrado en una o pocas personas que manejan todos los bienes de la sociedad como si fuesen su propiedad personal. Para el patrimonialismo en el Perú, dejo un ejemplo. Hemos visto el convencimiento, hasta la fe, del líder que cree que los peruanos quieren tener un poder centralizado en manos de unos pocos. Por lo general, no les gustan los gobiernos parlamentarios, pues no entienden la separación de los poderes.

Una versión corta de esta columna fue publicada en El Montonero., 19 de diciembre 2022

https://elmontonero.pe/columnas/weber-iberoamerica-y-el-patrimonialismo

El outsider *

Written By: Hugo Neira - Dic• 12•22

Si el outsider es el invitado inesperado, si resulta que es ese o esa, a quien no se le conocía aspiraciones presidenciales, entonces casi todos los candidatos que obtuvieron la presidencia entre el 2001 y el 2011 han sido outsiders. La excepción es Alan García en el 2006. La serie se ha continuado con Ollanta Humala. En la era del outsider que vivimos, no disminuyeron sino que se multiplicaron los movimientos políticos. Y de los noventa a la fecha, los aspirantes siguieron saliendo de la nada. Si este no es un fenómeno, que baje Pedro y lo vea.

El outsider que se repite regularmente es una curiosa y llamativa regularidad de lo irregular. Mayor razón para detenerse en el concepto mismo y antes de proseguir el estudio de esa sucesión de sorpresas. Por eso comenzamos por llamarlo fenómeno, “la manifestación de algo oculto”. El a priori del cual partimos es que debe haber un sentido a esa aparición sucesiva. En efecto, los candidatos outsiders parecen de izquierda o de derecha, de geometría variable, pero nunca provienen de esos campos sino de una postura inesperada y rupturista que les abre el camino hacia el poder legítimo. Luego, con la misma asombrosa rutina, olvidando las promesas de los meses de campaña, se pierden cabalgando el Leviatán inconcluso del Estado. Terminan por lo general o en prisión u olvidados. Los outsiders no tienen hasta ahora sucesión en el Perú. Ni logran prolongarse en el poder como Evo Morales, Correa o Hugo Chávez. No diríamos que han sido flor de un día, sino una vegetación inclasificable que no tiene sino un lustro como vida.

¿Qué es un outsider? Una polisemia riesgosa

El concepto de outsider guarda distintos significados. Su semiología se modifica según cada disciplina. En sociología se le suele aplicar para estudiar a grupos muy desvalidos en países del Welfare State, por lo general en la Europa comunitaria, que no perciben subsidios en caso de paro o pobreza extrema. O indocumentados, emigrantes clandestinos, etc. Es decir, individuos en la marginalidad de esas sociedades. El outsider en ciencias políticas existe, pero rara vez ocupa las primeras páginas en diarios o la atención de los medios, porque en sistema bipartidarios —como en los republicanos y demócratas norteamericanos— es raro que alguien rompa la alternancia. Lo mismo ocurre con izquierdas y derechas clásicas en Europa. Cuando aparece algún político con masas y fuera del sistema establecido, el intruso trata de ser parte del sistema convencional de partidos. Es el caso de Podemos en la España de Rajoy y de los socialistas, o de Marine Le Pen y su Frente Nacional en la Francia de gaullistas y socialistas. Y ocurrió, en otra edad de la política europea, con Adolfo Hitler, que luego de su fracaso en el golpe de Estado en Múnich, que le valió la prisión, vuelve a la vida partidaria no solo con un partido sino una novedad extremadamente organizada, entre movimiento de masas, ejército privado y secta religiosa. Y que no dejó de apelar a las urnas y a la legalidad para llegar al poder. Deja de ser un outsider en 1925 y llega a Canciller en 1933. Igual, el outsider ha mermado en las sociedades industriales. El outsider político en América Latina va más lejos que los raros casos que se presentan en los Estados Unidos y en Europa. Es el caso de Hugo Chávez y no es el único en el continente.

Falta decir que hay otro uso del concepto de outsider, extremamente interesante. Es el del outsider intelectual. A mí personalmente me ha interesado mucho desde que conocí el trabajo de Francisco Gil Villegas, filósofo mexicano, Los profetas y el mesías (1996). Para explicarse la originalidad de algunos pensadores, Lukács, Simmel y Ortega y Gasset, retoma una idea del psicólogo Alfred Schutz, de 1944. Sostenía que cada sociedad tiene una “idea relativamente natural del mundo”, en la cual la sociedad misma se incluye. Lo que el “endogrupo” no puede percibir, según Schutz, puede ser captado por el ajeno, el forastero. Gil Villegas explica que esa distancia crítica se explica en el caso de Lukács y Simmel, eran judíos. Con Ortega no fue fácil, su capacidad para distanciarse de los tópicos dominantes en la España de sus días tiene otras razones.

La hipótesis de las ventajas cognitivas de ser un outsider intelectual “yo no soy nada menos que el extranjero y me beneficio de sus melancólicos privilegios” —la célebre frase de Ortega y Gasset—, como se comprenderá, es utilísima para estudiar a los intelectuales. Y así lo he hecho. Hay que decir, sin embargo, que algunos no admiten la necesidad de esa distancia. Fueron los partidarios del engagement como Sartre. Otros, en cambio, siempre fueron conscientes de su peculiar situación, como Octavio Paz. “La voz del político surge de un acuerdo tácito explícito entre sus representados; la voz del escritor nace de un desacuerdo con el mundo o consigo mismo, es la expresión del vértigo ante la identidad que se disgrega. El escritor dibuja con sus palabras una falla, una fisura. Y descubre en el rostro del Presidente, el César, el Dirigente Amado y el Padre del Pueblo la misma falla, la misma fisura («El escritor y el poder», 1979). ¿Existe, en efecto, esa inteligencia flotante, la freischwebenden Intelligenz, de Karl Mannheim? ¿Y su contrario es el insider el hombre enterado y arraigado? El tema corre traslado a la sociología del pensamiento. En Mannheim, la finura y sensibilidad de su análisis para con los intelectuales produjo, paradójicamente, incomodidad y fastidio. Ellos tratan los sujetos sociales, no están habituados a ser tratados como objeto de estudio. Es Raymond Aron quien lo rescata para la sociología de nuestro tiempo.  

Mínima descripción. Los orígenes de una especie singular

Comencemos dejando de lado un lugar común. Cuando se dice outsider en Lima se piensa inmediatamente en Alberto Fujimori. Sin duda alguna lo fue, en lo que concierne al acceso a la presidencia de alguien sin antecedentes políticos, por lo menos hasta 1990. Pero desde un punto de vista más ancho, y más revelador, se olvida el antecedente Ricardo Belmont, elegido el 12 de noviembre de 1989 nada menos que alcalde de Lima, y reelecto en 1992. La capital es una plaza electoral gigantesca y decisiva, ningún país de la América del sur sufre de la macrocefalia que produce Lima tanto en la economía del país o como distrito electoral. Con Belmont y en la capital, aparecen “los independientes”. Así comienza la historia de los outsiders. Desde entonces, no desaparecieron, al contrario. Y podemos guardar esa fecha. Es el final de un sistema de partidos políticos en el Perú. No el fin de la política, acaso el inicio de un gigantesco debate y de diversas prácticas sociales, todas hasta ahora a la vez importantes e insuficientes. Un debate mayor que exige el diagnóstico de nuestro tiempo. El cual brilla por su ausencia. 

La taxonomía que vamos a seguir para estudiar esta figura del poder, no va a ser cronológica, sino desde los rasgos específicos del outsider, aquello que en particular posee y que lo separa de los políticos habituales. Como sabemos, los líderes de partidos, por lo general han hecho política desde jóvenes, han sido líderes universitarios y en alguna organización ascendieron de modo gradual y constante. Es el caso de Luis Bedoya Reyes, de Alan García. Diputados, alcaldes, lo mismo pasa con líderes de las izquierdas. Gentes de un aparato político. Un outsider no. Una buena mañana, se despierta político. Razones coyunturales no faltan. El Perú siempre está en crisis. Hasta ese momento, el Señor no lo ha llamado a otro destino, como Pablo de Tarso en el camino a Damasco. Algunos sospechan que al apóstol lo que le produjo su ceguera era una aguda retinitis que hoy se cura con gotas. Pero dejemos esas especulaciones impías. Lo cierto es que el que va a transformarse de golpe y porrazo en conductor de multitudes, hasta la hora de la iluminación, es un tranquilo funcionario del Banco mundial, o profesor de economía, o rector de universidad. O comandante. La política no le ha interesado. Lo cual en gran parte explica el entusiasmo con el que luego abrazan la política de la antipolítica.

El segundo rasgo no es tanto su virginidad partidaria sino que son personas públicas, figuras, personajes. Mario Vargas Llosa era ya un afamado escritor con éxitos internacionales cuando se lanza a la candidatura. Pero los otros outsiders, en una escala muy menor, no dejaban de tener sus propios laureles. No es cierto que antes de su conversión a la misión de salvar al Perú, ni Fujimori, ni Toledo, ni Humala, ni Guzmán o Acuña fueran unos desconocidos. Gozaban de algún prestigio, más bien de carácter grupal, profesional, pero había un reconocimiento en torno a cada uno de ellos, como se suele tener en cualquier sociedad de nuestro tiempo para con personas que destacan en un campo preciso de la actividad humana. Fujimori era un rector de la Agraria reputado por sus méritos como gestionario, además del prestigio de ser un matemático de primer nivel. Recibió una distinción en Bélgica, mucho antes de jugar un papel político, mérito que no suele aparecer en sus biógrafos. Toledo venía de Stanford, de trabajos de consultor en organismos internacionales. Humala había ascendido hasta comandante. Habría seguido su carrera militar, de no interrumpirla al optar por la vida política. Guzmán, antes de su candidatura, era parte de esa tecnocracia de Estado que el Perú tiene desde hace más de un decenio, y que garantiza una estricta política fiscal. Acuña ha montado varias universidades, y alcanzado varios altos cargos, y por las urnas, en el norte del país. Son lo que los franceses llamaban en el siglo XIX, “los notables”. Una categoría social y un estatus importante, pero limitado, no hacía de ninguna manera a un notable el aspirante a conducir el Estado. En suma, en nuestro caso, gente social y profesionalmente importante, pero a ninguno se le conocía  —ni sus familiares ni amigos— ambición política alguna. El outsider es una sorpresa para todos, incluso para sí mismo. O es acaso un climax, una fractura, ¿una transición política que todavía no alcanzamos a entender? ¿Y por lo mismo, en aquel que va a encarnar el rol del salvador?

¿Cuenta entonces el origen social? Sin duda, no ser ni parte de la clase política ni parte de las capas sociales privilegiadas. En este caso, Toledo es el que mejor encarna el outsider ideal. Provenía de un hogar de dieciseis hijos, era el octavo, de padre campesino que había migrado a Chimbote, puerto pesquero. El niño Alejandro tuvo que trabajar cuando era escolar y de pronto, una beca norteamericana lo salva. Casado con Eliane Karp, antropóloga, en 1972, separado en 1992, vuelto a casar en 1997, la vida de Toledo era acaso lo que necesitaba la mitología peruana para tener a la vez un outsider por su experiencia profesional y a la vez, un ciudadano emergente, cuyo componente étnico resultaba decisivo. Eliane le inventa lo del “cholo sagrado” y el mito marchó por un buen rato.

Fujimori es otro outsider que ocupa perfectamente el papel del que emerge desde abajo y que además, es distinto. Es decir, un Nisei. No es una desventaja, al contrario, el pueblo ha aprendido a respetar a esos hijos y nietos de japoneses emigrados y conocidos por su sobriedad, honestidad y don de trabajo. La mejor propaganda que Alberto Fujimori recibe es la tienda de la esquina de una calle, en barrios e innumerables ciudades, administradas por familias japonesas. Sin duda, cuenta la buena opinión que se tiene de los descendientes de los japoneses, y un capital simbólico viene a ser sus orígenes. El padre, un emigrado del Japón, recolector de algodón en una hacienda de Paramonga, luego improvisado sastre en Huacho, luego reencauchador de llantas, y ferretero, tienda de jugos, una florería, como lo explica Yusuke Murakami (Perú, en la era del Chino). Miles de miles de excampesinos peruanos que migraron a las ciudades de provincia y a la capital podían identificarse con esa experiencia de vida de los Fujimori. Que Alberto, uno de los cuatro hermanos, progresara tras una escuela en el centro de Lima y eligiera una facultad de Agricultura, y gozara de becas y promociones, era también una senda que no podían menos que sentir suya la mayoría de peruanos. […]

*Extraído al 90% de mi libro El águila y el cóndor. México/Perú, Editorial Ricardo Palma, 2019, pp. 423-427.

Publicado en El Montonero., 12 de diciembre de 2022

https://elmontonero.pe/columnas/el-outsider

Madre mía, poema

Written By: Hugo Neira - Dic• 05•22

No es un poema mío, pero lo sé de memoria desde la primaria.

Yo no conocía a mi madre que vivía en Arequipa. Mis padres se habían separado cuando yo tenía tres años. Pero mi madre, Rosalía Samanez, no podía venir a Lima a verme. Yo recibía y leía sus cartas. Y este poema, además de ser bello, era una lección de moralidad. Yo la tuve a los ocho años. Vivía con mis abuelas paternas, las Damiani, arequipeñas, en Lima. Me daban lecciones de comportamiento.

Este poema lo retuve durante años hasta que un día, en el viaje de promoción del final de la secundaria, teniendo yo unos 17 años, animé al grupo a conocer la ciudad de Arequipa para yo conocer a mi madre. Y le di un abrazo declamando estos versos que marcaron mi construcción personal. Gracias al poema de Federico Barreto y los buenos colegios de antaño.

Nunca olvidé ese verso, al final, —“seré austero, sagaz; justo y honrado”—, que se volvió la ruta de mi vida.

                                                           ***

¡Madre mía!

Madre mía, tu carta he recibido
y he llorado sobre ella tanto, tanto,
que sus renglones han desaparecido
bajo las turbias gotas de mi llanto…

“Hijo -me dices con amante anhelo
en esos signos que mi pecho adora-.
¡Dios te bendiga desde el alto Cielo
Como yo lo hago, desde aquí, a toda hora!”

Hijo, sé bueno y, como bueno, honrado;
no te arrastres jamás por la escoria,
y cuando bajes al sepulcro helado
Dios como premio te dará la Gloria.

Sé paladín de toda causa buena;
coloca la razón sobre el deseo,
y cada vez que ruedes en la arena,
álzate con más fuerzas como Anteo.

No envidies con rencor lo que te admira,
porque la envidia ruin, tenlo presente,
es una gloria para el que la inspira
y es un infierno para el que la siente.

Si odias, depón tu encono envenenado;
Si amas, mantén tu amor hasta la muerte.
Y, ya seas feliz o desgraciado,
aprende a conformarte con tu suerte.

Ama a la patria con amor profundo,
Ámala con inmensa idolatría.
¡Más que a mí mismo! ¡Más que a todo el mundo!
¡Mira que es madre tuya y madre mía!

Respeta siempre todos mis consejos,
si buscas paz, si quieres tener calma.
y hoy que me tienes, de tu vista, lejos,
no me olvides jamás, hijo del alma!

Esto me dices en tu carta bella,
y yo te juro, madre bendecida,
que las lecciones que me das en ella
serán desde hoy la norma de mi vida.

Federico Barreto Bustíos

Poeta tacneño (08/02/1868 – 30/10/1929)

Publicado en El Montonero., 5 de diciembre de 2022

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