‘Runan Caycu’ o donde se cuenta la increíble historia de una película que no hemos visto*

Written By: Hugo Neira - Feb• 05•20

Como quiera que el nuevo organismo se ocupará de difundir, distribuir y exhibir, quizá el caso inconcluso del filme de Huillca permita una acción del nuevo Organismo Descentralizado. Quizá un brillante debut. El rescate de un filme, producido por peruano con premio Testimonio en La Habana, 1974. Que va y viene, del Cusco a Lima. Y que hace poco después de una entrevista con el Presidente Velasco, surgió, de ese encuentro entre Huillca y el Jefe de esta revolución, la extraordinaria decisión de hacer del Perú formalmente, lo que siempre fue: un país bilingüe. La aprobación del quechua como idioma oficial. He ahí, en pocas líneas, el trazo histórico de ese hombre andino, Saturnino Huillca, por nuestros días y la historia presente. Pero usted no sabe algo más. Hay también un film sobre la vida de Huillca. Un film que tuvo igual génesis que el libro-testimonio.

Nacidos ambos, libro y film, bajo el mismo impulso de comunicación y desvelo de la historia tremenda de las luchas sociales campesinas en el Perú contemporáneo. Ese film está terminado. Ha ganado incluso un concurso en Europa ‘La paloma de plata’, galardón en el Festival de cortometraje de Leipzig, Alemania (1974). Pero Usted no ha visto ese film en las pantallas limeñas. He aquí la historia de una vía crucis para  «hacer  cine», al interior de aparatos estatales. Los tropiezos y retardos de una película magnífica surgida bajo la dirección de Nora de Izcue, mi voluntad de que el pueblo conozca la vida de un héroe del pueblo del Perú: de Huillca. En negro y blanco, 16 y 35 mm. Unos 25 minutos de duración, cinema-verdad, sin actores, donde el mismo Huillca cuenta su vida, con retornos al pasado mediante recortes de diarios, trozos de noticieros, fotografías de archivo.

Runan Caycu es una de las mejores expresiones de un cine de  sinceridad y testimonio. Un álbum vivo y real de la historia concreta. Un episodio ejemplar y decisivo, el del despertar del pueblo andino, contado por uno de sus protagonistas. Solo el film de Malrauy sobre la guerra civil española, hecho sin embargo con artistas profesionales que aquí no se lucen, se le puede comparar. Pero usted no verá, todavía, este film en las pantallas limeñas. Lo que sigue, cuenta sin falsificación alguna, una forma de la frustración.

En primer lugar, qué trabajos se pasan cuando se intenta hacer cine desde un aparato estatal. A la ocurrencia, la Dirección de Difusión de SINAMOS, que entonces, yo dirigía. Y en segundo lugar, cómo se detiene, interrumpe y casi se olvida, un film magnífico, perdido en los laberintos de nuestra administración.

VOTO EN  ESPERA DE CINE-PERÚ

Todo esto, lógicamente, antes que naciera CINE-PERÚ.

¿Qué haría usted, lector, si fuera alto funcionario y se le ocurriese realizar una película? En primer lugar, le recomiendo que no lo haga. Pero si tan descabellada idea se instala en su mente, debe saber este elemental procedimiento: programe la película dentro de su plan bienal de operaciones.

Así fue el film sobre Huillca. Tuvo su partida de bautizo (presupuesto analítico de ONAMS, programa 2801, actividad 002, tarea 2002, Difusión, Subtarea 005 Ediciones Cinematográficas). ¿Cuánto iba a costar esa película? Increíble: de entrada, solo 28 mil soles en bienes (dos latas positivas de Kodak que sacamos de nuestro almacén, más copia de noticieros antiguos, más fotografías  de archivos periodísticos). Naturalmente, eso no era todo. En servicios se iban otros 270 mil soles. ¿Qué servicios? De moviolas, grabaciones en el Cusco, copia de archivos de la TV, de fotografías de la Biblioteca Nacional. Y lo que los cubanos iban a «cobrar», a cambio de circulación en Cuba del film, por sonido, grabaciones, mezcla de laboratorio, montaje, títulos, copias. También habían transferencias: pasaje de Lima a Cusco, etc.

¿Así de tan sencillo? No crean, no crean… Hay que firmar el contrato de locación de servicios profesionales entre el Director General de Administración y la ciudadana Nora de Izcue Fuchs «con domicilio, libreta electoral y quien en adelante se llamará la Directora». La pobre cobró, a lo largo de dos años y medio, 120 mil soles, o sea ¡a menos de 3 mil soles por mes! PORQUE LA OBRA QUE SE PODÍA HACER EN TRES MESES POR RAZONES BUROCRÁTICAS SE HIZO EN TRES AÑOS Y MEDIO Y TODAVÍA NO SE APRUEBA. Y, POR SUPUESTO, USTED NO CONOCE DE QUE PELÍCULA ESTAMOS HABLANDO AUNQUE ELLA SEA IMPORTANTE, COMO LO DECÍA EN EL GORRITO DE ARRIBA.

Y aquí comienza la vía crucis. Como no teníamos equipo, hubo carta a Telecine S.A. «Mucho les agradeceré efectuar el trabajo que será entregado por la señora Nora de Izcue, consistente en revelado y copiado de 4 rollos de negativos Plus X de 35 mm.» Como doña Nora tenía que irse al Cusco a filmar, a romperse para que le den 5 mil soles de viaje de viáticos (memorándum N°13-DGAE-DD-73).

Como no teníamos moviola, nuevo pedido para que la alquilasen en Industrial Andina de Cine. Como el permiso para la moviola no llegaba, feroz memorándum 258 DGAE-DD-73. Puesto que «el pedido está en la partida de servicios aceptada dentro del presupuesto de ONAMS para la realización de la película de Saturnino Huillca».

Además, explicar a los funcionarios de abastecimientos qué diablos era una moviola. Nuevo atraque  burocrático y nuevo memorándum, esta vez a Contabilidad. Por último, recibo de fondo provisional (con referencia a memorándum N°389-DASA-73, memorándum). Si no, no hay fondo provisional. Como había que comprar documentos sobre levantamientos campesinos del 58 (maldito Huillca, en la cantidad de vainas que estuvo metido y dejando su huella fotográfica por todos lados), apareció un Leopoldo Sagástegui con fotografías «de archivo de su propiedad». Fotos sensacionales. Nora y Liliana Zunic, asistente, decían: «sensacionales, comprar pronto». Feroz administración SINAMOS, decir: «no estar programado». ¿Por qué encontrar ahora? Por su lado, Sagástegui (Libreta Electoral 2304314. Dirección: Porta 567, Miraflores), decir: fotografía 18 x 24: 2 mil soles fotografía de 18 x 12: 800 soles. ¿¡Cuánto pagar!? Harta, Nora comenzar «comprar con su plata». Escribir carta violenta a Director de Difusión (o sea yo) «y porque fueron partidas que no salieron a su debido tiempo con lo cual tuve que afrontar personalmente dichos gastos». Y ahí entren en danza, Foto Larco, Hindú, Bazar Ohmure. Total: 9,755 soles. O sea, menos que los 10 mil soles del famoso fondo provisional. Huillca andaba ya medio filmado, pero sin voz. Aquí el tenaz Neira enviar memorándum N° 340 DGAE-DD-73, a Director General Apoyo Externo, diciendo: «Mucho le agradeceré se sirva gestionar ante D.A.S.A., se extiendan las órdenes de servicios respectivas, a fin de continuar los trabajos de sonido de la película Saturnino Huillca». Entre mucho agradeceré y menos se nos había ido el año de 1972, íntegro. Y otro medio año de 1973.

Agosto de 1973, se concreta la invitación del ICAIC de Cuba. Fruto de unas conversaciones personales mías en la propia Habana, con Carlos García Espinoza, Subdirector del ICAIC. Nora de Izcue, hace maletas. Previa carta a don Alfonso Salcedo, haciéndole saber que pare culminar el trabajo en La Habana se necesita diez mil pies de negativo en 35 mm y 5 mil pies de negativos en sonido de 16 mm. Salcedo eleva el pedido. Antes de irse, Nora hace un recuento del desarrollo de la película sobre la vida de Huillca. A estas alturas, hasta Nora había aprendido el lenguaje burocrático: «Paso a detallarle el estado en que se halla el trabajo y cómo se desarrolla dentro del presupuesto analítico para ello aceptado».

El presupuesto total de la película asciende a la suma de S/. 596,660.00. Divididos de la siguiente manera:

1) Investigación :                               17,800.00 S/.

2) Material:                                       56,200.00 S/.

3) Filmaciones:

            En Paucartambo                    8,600.00 S/.

            En Nicamarca                         24,600.00 S/.

           En Cusco                               11,400.00 S/.

4) Laboratorio                                               88,200.00 S/.

5) Honorarios (Director y camarógrafo) 130,000.00 S/.

6) Premontaje en Lima                      25,000.00 S/.

7) Música                                          20,000.00 S/.

8) Terminado de la película               214,860.00 S/.

Gran parte del trobajo se hizo en el año 1972, restando para el presupuesto de operación 1973-74, el presupuesto analítico que obra en vuestro poder, el cual se encuentra dividido de la siguiente manera:

Bienes:                                     28,000.00  S/.

Servicios:                               210,000.00 S/.

Transferencias corrientes         88,000.00  S/.

Del rubro 02.00 BIENES se han gastado S/. 20,480.00; restan S/. 7,520.00.

Del rubro 03.00 SERVICIOS se han gastado S/. 103,000.00; restan S/. 107 mil.

Del rubro 04.00 TRANSFERENCIAS CORRIENTES se han gastado S/. 5,100.00; restan S/. 82,900.00.

La etapa de filmación en el Perú está terminada, obra en mi poder el copión o copia de trabajo con la cual he procedido al premontaje de la película. El acabado se hará en los laboratorios del ICAIC en La Habana, por gestión del Dr. Carlos Delgado, Director Superior del SINAMOS. Como el viaje a La Habana fue postergado hasta el mes de agosto por hallarse el laboratorio recargado de trabajo, he procedido a adelantar en Lima, parte del trabajo que se pensaba hacer allá.

Se han realizado ya las transcripciones de los textos en quechua y se va a proceder a hacer el doblaje de las mismas el castellano. Al terminar la película se tendrá dos versiones, una en quechua y otra en castellano, con el quechua de «fondo». Hasta aquí, Nora.

A estas alturas, habían pasado 5,045 días del inicio de la película (un modesto cortometraje de 25 minutos en  negro y blanco). El Director de Difusión se había querellado con media administración de SINAMOS y el affaire Huillca andaba con un expediente como de preso politico. Jorge Suárez, excelente cámara de la película, hacía rato que nos había dicho adiós. ¿Necesitamos contar las dificultades de la compra de los pasajes Lima-La Habana-Lima? (Que, por supuesto, estaban en «el rubro 0419 del Presupuesto Analítico aprobado»). ¿De las veces que Nova Estudios Cinematográficos  tuvo que explicar por qué cobraba el alquiler de sus modelos de cámara y grabadora sincrónicas? ¿De las nuevas cartas de Nora, después que Roberto Savio planteó la posibilidad de filmar algunas tomas adicionales? ¿Qué se hicieron con equipo de 16 mm, y que, de nuevo, los cubanos, la ampliaron a 35 en su laboratorio? ¿De cómo le pidieron cuenta documentada por concepto de viáticos a doña Nora de Izcue y Eulogio Nishiyama (quien fue como traductor de quechua)?

Cómo, en fin, doña Nora, arribó el 18 de agosto a Cuba y trabajó hasta el 18 de octubre del mismo año? Memo: «El Instituto Cubano del Arte e Industría Cinematográficos (ICAIC) se hizo cargo de todos los trabajos necesarios hasta la conclusión del mencionado film, habiendo aportado los servicios y materiales que se expresan a continuación: En laboratorio: 322 mts. revelado negativo 35 mm., 322 mts. rush 35 mm., 182 mts. revelado neg. 16 mm., 182 mts. rush 16 mm., 75 mts. Du-Negativo 35 mm., 75 mts., rush 35 mm., 419 mts. ampliación y rush., 107 mts. Du-Positivo 16 mm., 4 rollos corte negativo (4 rollos) 1,800 mts. copias corrección (2 copias). En Edición: 17 días – 1 Editor; 17 días – 1 asistente de Edición. En Sonido: a) Servicios: 23 Hs. Audición y Transfer.; 1.30 Hs. Narración; 9 Hs. Re-Recording; 1.30 Hs. Pre-Vista; 0.30 Hs. Transfer. a Optico. b) Materiales: 4,788 mts. Magnético 35 mm.; 183 mts. Cinta 1/4. En Trucaje (Carteles sobre Impuestos) a) Servicios: 398 palabras de Imprenta. 160 mts. Cartel con Movimiento; 225 mts. sobre Imposición. b) Materiales: 485 mts. PF -2; 385 mts. DN-2 (Dup-Positivo); 36 mts. DN-2 16 mm. (Doble Perforación); 36 mts. PF-2 16 mm. (Doble Perforación). En Carteles no sobre impuestos: a) Servicios: 100 palabras de Imprenta; 35 mts. de Cartel con un movimiento. b) Materiales: 50 mts. PF- 2. En Créditos sobre Impuestos: a) Servicios: 30 palabras de imprenta; 1 cártel fijo; 10 mts. de sobreimposición. b) Materiales: 50 mts. de PF-2; 35 mts. de DN-2 (D.P.). En efectos: a) Servicios: 20 mts. de efectos ópticos. b) Materiales: 80 mts. DN-2;  80 mts. PF-2. En foto animación: a) Servicios: 245 mts. de foto animación. b) Materiales: 490 mts. de NP-55; 490 mts. de PF – 2».

Memo sobre lo que falta

Runan Caycu, el film en cuestión, necesitaría aún de algunos pasos para completarse. Ellos van desde trámites técnicos, administrativos, nacionales e internacionales. Pero que se reúnen en los siguientes acápites:

– De un lado entre el SINAMOS y el ICAIC. Todavía queda por definir la cuestión del pago de los servicios al Instituto Cubano de Cinematografía. Pago, bien entendido, simbólico. Se entiende que los cubanos se pagarían lo empleado en materiales y tiempos de trabajo —unos 5,000 dólares— en términos de permiso para distribuir en la isla (unas 500 salas de cine) la película peruana. Al hacerlo, dejan de importar algún film; y el Perú «paga» sin desembolso de ningún tipo. Este contrato debería concluirse así.

– De otro lado, desde Cuba debería enviarse  un «contratipo». Es decir, un negativo para obtener copia. Esto permitiría la distribución del film sobre Huillca en varias salas. El uso del contratipo quedaría en Difusión del SINAMOS que financió el film, verdadero propietario del material. El envío del contratipo es una gentilleza del ICAIC. Pero decisivo.  

– Luego, el film debería obtener permiso de distribución obligatoria. Y esto corresponde a la Junta de Supervigilancia de Películas, organismos calificatorios, la OCI, a su tiempo.

– Y entonces podríamos ver a Huillca narrando en la pantalla, la vida de Huillca.

– El film de Nora de Izcue, surgido un tanto en los acontecimientos que narra Cuzco, tierra y muerte (Lima, 1964), mi libro sobre las invasiones de tierras, la realidad misma, generosamente impulsado por el ICAIC, proyecto surgido en el SINAMOS, y que ha merecido, esa copia enviada fuera, un premio internacional. Repito: La Paloma de Plata de Leipzig.

– Un film en el que Nora ha puesto dos años íntegros de su talento.

– Y Huillca, su vida.

– La de varios millones de peruanos. Una vida-problema. Un film-test. Un documento impecable sobre el Perú de estos días.

 * Publicado en el diario Correo, Suplemento Suceso, el 17 de agosto de 1975

Artículo reeditado en Café Viena, 4 de febrero de 2020

¿Elecciones? Llora, llora corazón

Written By: Hugo Neira - Feb• 03•20

«Llora si tienes por qué, que no es delito en el hombre, llorar por una mujer». Es un vals peruano, lo cantaba Carmencita Lara. Si lo pongo como título de esta crónica, no es por una mujer, sino por la patria. Será acaso que algo le queda a uno de lo que aprendió en la primaria, la patria una señora antigua, muy respetable. Y me pregunto adónde vamos. Porque lo que ha pasado con la última consulta que se ha hecho a millones de peruanos, nos ha salido un tiro por la culata. Francamente, no me alegro. Las cosas van de Guatemala a Guatepeor.

En esta columna dije, por intuición (no tengo una ONG en la que haga encuestas ni pimpantes consultorías), que se iba abrir la caja de Pandora. Sí pues, otro mito de los malditos griegos que lo sabían todo. Lo que se quiere decir con esa metáfora es que  «una acción pequeña puede desencadenar múltiples conflictos». Que Acción Popular tenga el mayor de los votos, no es riesgo alguno. Ni el Partido Morado. Cierto, Fuerza Popular deja de ser el partido hegemónico del pasado, pero no ha desaparecido. Por mi parte, leyendo lo diarios —yo soy de esos que leen periódicos en papel y no en pantallas digitales que te meten publicidad hasta el vómito— se dicen cosas sensatas. «Congreso variopinto y fragmentado». «Vizcarra va a tener un reto para articular su agenda» (María Alejandra Campos, El Comercio). «Una fragmentación que requerirá consensos» dice a cuatro columnas un diario limeño. Ay mis paisanos, siempre tan optimistas.

¿Consensos, agendas? Pero si lo primero que ha dicho el partido de Antauro y los religiosos herederos de Ataucusi, es que «las bancadas solo formarían alianzas en temas concretos». ¿Mayoría oficialista? La veo verde. Esas nuevas fuerzas populares no entran en vainas. Para ellos, la palabra pacto o acuerdo —fundamentos de toda sociedad política— les parece no solo un delito sino un pecado. ¡Vaya tiro por la culata! En el Parlamento queda legitimado el Andahuaylazo, y de golpe, Antauro, el político más importante del Perú. Eso tiene, señor presidente, tener consejeros argentinos. La política siempre tiene un lado antropológico y mental. La novedad de este Congreso es lo que un irónico arquitecto, cuando se ocupaba de las mentalidades y comportamientos de los peruanos, decía sonriente, «el concho telúrico de acometividad». O sea, lo que está pasando. ¿Quién era ese? Se llamaba Héctor Velarde. Lo conocí personalmente. Era el rostro y la pluma burlona de una Lima que se fue. Yo era muy joven, aunque escribía los editoriales de un diario, acaso porque en mi generación se leía mucho, y me convenció de que para el periodismo era necesario contar con el alma. Estaba convencido de que existía y que para ser escritor en periódicos, estábamos fritos, había que entender de filosofía, religión, moral, sacrificio, suicidios para la última esperanza. Siempre hubo cucos en la vida limeña. Y un día me dice: Hugo, «la Paraca viene del sur».

El Sur, señores. Lo local en el Parlamento. Y eso que Urresti se perfila como el candidato más votado, dice El Comercio (martes 28), se necesita por lo menos tener fama de macho, y arrastrar algún asunto judicial que te muestre capaz de matar a alguien. ¿Se repite la historia? Puede ser. ¿Qué partido tiene un líder preso? Nada menos que la UPP y sus 17 escaños. Dice Virgilio Acuña: «radical no significa que vamos a fusilar mañana, sino que tenemos el interés de cambiar la situación». Mire, señor Acuña Peralta, con el respeto que tengo a todo aquel que no coincide conmigo, creo en la pluralidad en la vida política, y del derecho de cada quien para pensar por su cuenta, le diré lo que entendemos los sociólogos, los filósofos, los historiadores, por el concepto de ‘radical’. No quiere decir ni extrema derecha ni extrema izquierda. ‘Radical’, en los diccionarios de todas las lenguas del planeta, quiere decir «ir a la raíz». Y la raíz de todo es el ser humano. 

Desde ese ángulo, yo sigo pensando que el gran problema de la sociedad peruana consiste en la incultura. Nuestros problemas no son la economía, que increíblemente camina, aunque Toledo nos mintiera diciendo que había sido profesor en Harvard. Cuando digo cultura no es si conocen a Mozart o a Beethoven, ese test que les hacen a las candidatas a miss Perú o miss Chiclayo. La palabra cultura, tiene una aproximación a la agricultura, cultivar la tierra, por ejemplo. Y fue en el Renacimiento que el término de cultura se usa para la ciencia, la filosofía y el trabajo intelectual. Y más tarde, con la antropología, desde Taylor, «un conjunto de hábitos y capacidades tanto religiosas como de arte, moral, derecho que los seres humanos adquieren para ser miembros de  una sociedad». Perdón por la cita, un tanto larga. A lo que voy, se trata de los comportamientos sociales. Son hábitos, para decir lo esencial. Y lo que ha pasado en mi patria, el Perú, es el retroceso feroz del hábito de leer.

Ahora bien, a veces ocurre que una sociedad (la peruana, la colombiana, lo que usted quiera) no logra dar a luz una clase dirigente, obviamente culta. Pero puede tener una ciudadanía culta. Bien, ni una cosa ni la otra en el Perú ‘descuajeringado’ del siglo XXI (peruanismo: desordenado, descuidado). La educación masiva peruana —está hablando quien fuera en su juventud escolar en el Melitón Carvajal, es decir, un colegio estatal— no solo ha retrocedido. Rompieron y exilaron las asignaturas que enseñan a pensar  y razonar. Hoy, el peruano de a pie habla castellano, pero ignora su gramática. Además, no han tenido cursos de lógica, de literatura, ni peruana ni española ni nada. Debe haber unos 8 millones de jóvenes que pasaron por las aulas y no escucharon jamás un poema. Nunca poesía. A mí se me ocurre que hay un lazo entre la desaparición del romanticismo y el aumento del feminicidio. La ternura con la mujer no es innata, se aprende. Es algo cultural y no natural.  

Y luego, en colegios y universidades, adiós a los conocimientos. Solo se habla de ‘habilidades’. Estamos a la cola del planeta en materia de comprensión lectora. El ingreso a la economía liberal les ha quemado los sesos a muchos peruanos. Cuentan, para llegar a ser alguien, el dinero. Sin duda, pero los que mandan, esos que tienen los empleos estables y formales, tienen cultura. Se ha logrado que los hijos y nietos de la gran inmigración de la sierra a las ciudades costeñas, formen un estrato social acomodado pero sin aquello que se llama «el capital simbólico». El daño es gigantesco. En hindú se dice, avidyā, la ignorancia del ignorante que no sabe que no sabe. Por eso han votado como lo han hecho. Sin averiguar a quienes daban poder. ¿Saben qué dicen en los medios académicos en Europa? «En la América Latina, las elecciones están en contra de las democracias». No miento, Olivier Dabène. Lo ven claro porque están lejos.

En fin, yo nací en Abancay pero crecí en Lince, que era un barrio bravo. La sinceridad criolla, amable lector. Hoy no tenemos personal para una clase dirigente. Ni ciudadanos bien formados con cultura cívica. Para ser francos, en política, estamos calatos. Arriba y abajo.

Yo no veo sino el retorno de la antipolítica. En fin, en el fondo de la caja de Pandora, los griegos —siempre dialécticos— decían que había algo que era Elpis, la esperanza. Que Zeus y Jehová lo quieran.   

Publicado en El Montonero., 03 de febrero de 2020

https://elmontonero.pe/columnas/elecciones-llora-llora-corazon

Perú en tiempos oscuros y la caja de Pandora

Written By: Hugo Neira - Ene• 27•20

Estas elecciones, ¿políticos o sustitutos? Esta nota periodística se escribe en horas anteriores al domingo 26 de enero del 2020. Y no voy a especular sobre los posibles resultados. Pase lo que pase, siempre es positivo que se acuda al electorado para que no desaparezca del todo esa institución llamada Parlamento, que no es precisamente la más apreciada por nuestra ciudadanía. Por los estudios de data sobre la confianza ante el Congreso, Perú luce, desde el 2006 a nuestros días, el más bajo promedio, un 32%. Y lo mismo, sobre la confianza en los partidos políticos, el más bajo en el continente (Barómetro de las Américas). La verdad, no creo que las presentes elecciones nos sacarán de la crisis política que tiene el Perú desde hace décadas. 

Podemos preguntarnos si sobrevivirán los partidos tradicionales. O bien, si habrá caras nuevas y nuevos parlamentarios (¿?) Pronto lo sabremos. Estas elecciones son un evento, ciertamente necesario, nunca está de más consultar a la ciudadanía. Pero quisiera que el lector observe nuestra crisis desde el largo plazo. La pregunta en cuestión proviene de alguien que nos conoce a fondo, Steven Levitsky, y Mauricio Zavaleta (Cristóbal Aljovín y Sinesio López, Historia de las elecciones en el Perú, IEP/JNE, 2° edición, pp. 569-602).

¿Por qué no se construyen partidos en el Perú? Esa es la cuestión. Levitsky: «El Perú podría ser el caso más extremo del colapso partidario en América Latina» (…) «El quiebre del sistema de partidos y de la democracia peruana», lo sitúa en «los comienzos de la década de 1990 » (…) «Lo que llama la atención es que el proceso de descomposición partidaria prosigue un cuarto de siglo después del colapso inicial».  A pesar de la expectativa inicial de una «redemocratización». Pero «la verdad es que no se ha producido ninguna construcción partidaria existosa». «Todos los partidos creados después de 1990 colapsaron». ¿Exagera el investigador?

Conviene recordar que hubo partidos que se llamaron Unión Por el Perú (UPP), Somos Perú (SP). Y el Frente Independiente Moralizador (FIM). Algunos lograron ser organizaciones a escala nacional, el Partido Socialista (PS), el Movimiento Nueva Izquierda (MNI) y Fuerza Social (FS). Sin embargo, lo que ha pasado es la «implantación en los últimos 20 años  de  partidos estrictamente personalistas». O sea, en el periodo post Fujimori, partidos como Solidaridad Nacional y el Partido Nacionalista. ¿Y se acuerdan de Perú Posible? Este último, es para reír o echarse a llorar, porque pasan de la Marcha de los Cuatro Suyos en contra de la corrupción, al Toledo  presidente, «Barata, ¡paga, carajo!».

Ahora bien, un grupo de sanmarquinos, Jorge Aragón, Marylía Cruz y Diego Sánchez, en el mismo libro Aljovín y de Sinesio López, un capítulo sincero  sobre lo que está pasando. Estos investigadores nos dan un estudio de las elecciones en el Perú de 1980 a 2016. «Siete elecciones presidenciales, cinco elecciones de segunda vuelta para elegir presidente y diez parlamentarias» en democracia. Parecería entonces, que la «descomposición partidaria» ha hecho nacer «una dinámica que se refuerza a sí misma». Así, los procesos electorales van «por cuenta propia». Se trata, pues, de «vehículos electorales personalistas». De ahí, por ejemplo, el «cambio de partido u organización política en cada elección». La práctica del transfuguismo, ¿políticos sin compromisos con su electorado?

El panorama actual es una descomposición de los partidos en el Perú, tras el post Fujimori. Y este hecho, «los cuatro partidos que dominaron la política peruana en los años ochenta, el aprismo, el Partido Popular Cristiano, Acción Popular, Izquierda Unida, cayeron del 97% en votos del 1985 a apenas 6% en 1995. Entonces, emergen los que llamamos ‘outsider’».  Presidentes que no sabían nada de política. Improvisados.

¿Eso le dará mayor poder al actual presidente? No lo creo. La debilidad del Estado peruano proviene de otras causas. El desinterés de la gran mayoría peruana es decir, la sociedad de la informalidad (un 75% de las empresas peruanas), que como se sabe, no cotizan. Y el resultado es un Estado pobre, sin recursos para gastos fiscales. ¿Con qué fondos cuentan los ministros y presidentes para construir carreteras, clínicas y colegios y universidades, si no se puede pagar salarios dignos a la policía, funcionarios, educadores? El gran problema del Perú es que su situación es anómala.  

También me he detenido en unos artículos publicados en El Comercio (23/01/20). «La década que podría cambiar al Perú», de Abusada Salah, como siempre lo encuentro sensato y claro. Pero hablando de los 10 años, «veremos si el país converge al desarrollo o permanecerá estancado». Su propuesta es angelical, una reforma política para ciudadanos. Se olvida que somos una anomalía. Ningún país del mundo escapa de la miseria cuando el trabajo es informal. El salto a la modernidad es exigente. Entrar a la sociedad industrial, en sus olas de ciencia y otros modos de producción. No todo es negocio y en el mundo de la informalidad, nuestros servicios son de baja calidad. Lo que acaba de suceder en Villa El Salvador ha ocurrido por descuidos y ausencia de controles: un camión-cisterna cargado deGLP, en la avenida Mariano Pastor Sevilla, una desvatación, 50 víctimas y 20 o más casas incendiadas. La informalidad también mata. Somos un país desordenado. Esa es nuestra peor plaga.   

En cuanto a Paredes, del que soy amigo, habla de «los delfines». Pero no veo herederos, ni de Fujimori, acaso Belaunde. E «hijos espirituales» como es el caso de Haya. Y amigo Tuesta, muy bonito eso de «todos contra todos». Regio, pero eso es de Hobbes. Sería bueno reconocer el origen del Leviatán en este país. Y Patricia del Río, se sorprende: «es la primera vez  que llegaremos —a las elecciones— sin saber quiénes serán los ganadores». Pero eso pasa a cada rato. Nada más complejo que el ser humano. Y peor, cuando se trata de pasiones colectivas. Hoy hay un cambio de generaciones. A parte de los bienes que demandan, no incluyen el pacto entre sociedad y Estado, y que se llama impuestos. Entonces, los zorros de abajo, han creído que el dinero y el comercio da libertad y reconocimiento. No es así de tan fácil. Han dejado el arma de combate que son los libros y el saber. Y los zorros de arriba, han robado más que en el siglo XIX. Ese voto es una caja de Pandora, nadie sabe qué saldrá de ella. Acaso una sanción a la clase política. 

Las causas de la crisis peruana son profundas, sin embargo nunca ha habido tanto elector. En 1962, 2’222’741. Y unos 22’901’915 en el 2016. Nunca hemos tenido tanta ciudadanía que quiera conectarse. ¿Pero cómo si no hay partidos? Nos olvidamos que los partidos, en todo lugar del planeta, son formas de relacionarse. Y cuando faltan son reemplazados por argollas, pequeños grupos cerrados, esferas, burbujas tanto capitalinas como provinciales. Y eso ya tiene 25 años de uso. Cuando dejé Francia, François Bourricaud me dijo, «no se olvide Neira que si en el Perú ya no hay oligarquía, el hombre oligárquico no ha desaparecido». Dicho y hecho, eso tenemos. La medicina ha sido peor que la enfermedad. Ciudadanos hay, pero muy pocos. Lo que tenemos es entropía. Domina lo aleatorio. Los noséqué, los nosécuántos.

Publicado en El Montonero., 27 de enero de 2020

https://elmontonero.pe/columnas/peru-en-tiempos-oscuros-y-la-caja-de-pandora

Macera, su segunda muerte

Written By: Hugo Neira - Ene• 20•20

O el exilio en casa, su isla Santa Elena. Pablo Macera según su condiscípulo en la oficina de Porras Barrenechea          

                                                          

Estoy en Santiago, me llega la noticia. Justo cuando acabo uno de mis libros que le concierne y en donde lo menciono. Una excursión sobre nuestros mejores pensadores. Ocurre que para trabajar, prefiero leer en papel que verlos en pantalla. Y así, los libros de Macera, me están mirando.

Voy a glosar con tristeza lo ya escrito. Glosar quiere decir una variante de una explicación, no la explicación misma. Lo digo porque en «comprensión lectora» somos los primeros del mundo, ¿no es cierto? Y la gramática castellana no falta en ninguna escuela peruana. Me entristece su partida. Pero diré que Macera ya se había ido del Perú, a su manera. Lidiaba desde Chosica, su isla Santa Elena. Pero era un Bonaparte sin Waterloo. ¿Qué gran batalla había perdido? A mi parecer, ninguna. Pero había caído en desgracia. Siento contar lo que había pasado, pero evito la  costumbre de la hipocresía en la vida limeña. Cuando volvía a ratos de Europa, preguntaba qué había pasado con Macera. Corrían los años después de que Velasco removiera la estructura de dominación y ponen, aun sin querer, a la izquierda en su cenit post Velasco  —tiempos de Alfonso Barrantes— y se vuelve moda decir, si algo era valioso y crítico, «como dice Macera». Pero luego… ¿se habían peleado? Unos profesores de San Marcos me dijeron «quiso ser Rector». Macera había sido no solo un docente excepcional sino que dirigía un departamento de ciencias histórico-sociales. Les dije que lo raro sería que aspirase a Obispo o Arzobispo, pero ¿Rector de San Marcos?  Nada más normal. Pero como lo maletearon en su amado San Marcos, se fue al lado de Alberto Fujimori. Y eso fue suficiente. Adiós a la cantaleta «como decía Macera». Lo de «fuji», no se lo perdonaron. Y él sabía lo que hacía.

En Lima no mata la muerte sino el silencio. Sectarismo e intolerancia es corriente y normal, y poco les importó el otro Macera, el pensador. Y sin embargo historiza la crítica. Tres libros suyos. Tres bombazos de quien no entra en candideces, por no decir otra palabra fonéticamente parecida. Conversando con Basadre, 1979. Las furias y las penas, 1983. Y uno menos ácido, lujoso, magnífico, vuelto una suerte de Huamán Poma de Ayala, se titula Nueva Crónica del Perú, siglo XX, de textos cortos con ilustraciones del artista, Miguel Vidal (2000). Una delicia. Se ocupa de la mala educación, de los desalojos de los pobres, del maltrato a la mujer, al anciano, o de los símbolos patrios, «a la patria pocos la quieren». ¿Qué vamos a hacer sin la sinceridad de Macera? Cuando habla del transporte, «El Tahuantinsuyo fue un imperio de peatones. Las llamas eran para cargar». Qué osadía. No se le ocurriría a Lumbreras. Los peruanos casi no leen, pero recomendaré libros atrevidos hasta mi último aliento.

En su Santa Elena, lo visitaban. Los inconformes como él. Va a verlo Manuel Burga, le hace algunas preguntas. Y Macera responde con un par de sentencias. «El Perú se ha indianizado en los últimos años». «La República es una estafa. Lo ven así porque la mayoría no goza de los beneficios que se esperaban». En mi libro, cuando esté editado: «Macera no ha dejado de ser una voz de la conciencia libre del Perú». Sí, pues, porque hay la otra, la que mide y calcula, ¿es correcto que diga algo de quien no piensa como nosotros?  

Desde que he vuelto al Perú (2003), no he dejado de decir que era el más grande historiador en vida. No creo en la otra vida, Pablo, no éramos amigos. Enemigos no. No nos frecuentamos desde la casa de Porras. Poco importa, pienso que el Perú ha sido huraño y tacaño con tu persona. Y al que cae el guante, que se lo chante.

Publicado en la revista Caretas n°2624, 16 de enero de 2020

Chile: entre el abismo y la OCDE

Written By: Hugo Neira - Ene• 20•20

¿Qué es el poder? El americano Dahl, sociólogo, decía en 1915 que poder es aquello que ejerce un individuo sobre otro. Tal vez en un tiempo en que los gobiernos gobernaban, los administradores administraban, en cambio actualmente las formas del poder local, regional o nacional, no tienen capacidades ante las acciones colectivas. Creo que es hora que nos hagamos la pregunta si el Estado es la raíz de toda autoridad. Hace un rato que lo vemos no en teoría sino en las calles de Santiago. Foucault decía que hay micropoderes.

Puede que sí. De ahí, el test de la PSU (Prueba de Selección Universitaria) del 2020, lo impidieron en 86 establecimientos o colegios, tuvieron que cerrar por las amenazas de los opositores. Unos 42 mil jóvenes castigados, el 14%. No fue un éxito. Más bien un escándalo, en Valparaíso los manifestantes quemaron las pruebas de los estudiantes. El grupo que se ha organizado para tumbarse esa prueba es el ACES, un puñado de adolescentes. Ahora bien, ocurrió un lunes y el jueves siguiente, fue peor. Docentes al parecer se sumaron a la insurrección —no hay otra manera de llamarla— y filtraron  pruebas, de modo que se suspendió la de Historia. En el momento que escribo estos hechos, nadie sabe qué se va a hacer con los escolares que no lograron ingresar a los locales. Para los días que vienen, si hay tests pendientes, se anuncia que Carabineros (policía chilena) resguardará el perímetro de los locales durante 48 horas. Entre tanto, se discute si los facsímiles de los tests, filtrados a los alumnos, es delito o es falta. Chile no pierde su gusto por lo jurídico, pero entre tanto, la calle es de los micropoderes. Es una revancha ante el fantasma de Pinochet, algunos nietos de sus víctimas. Pero el MIR chileno del pasado es sobrepasado por el estallido. Va más lejos.

Entonces, ¿ya no hay Estado? Sí lo hay. Resulta que el presidente Piñera lanza un mensaje en cadena nacional sobre un aumento de las pensiones para los actuales pensionarios. El aumento es «significativo», me jode ese vocablo (lo hicieron viral los del Banco Mundial, pero significativo también puede ser que Irán se baje un avión comercial). Pero vamos a lo de las pensiones en Chile. Piñera ha anunciado un «nuevo sistema que crea el Fondo de Ahorro Colectivo y Solidario». El Estado aportará algo «cercano a 1000 millones de dólares». «Ningún pensionado quedará por debajo de la línea de la pobreza». En números, la iniciativa del Gobierno propone una cotización adicional del 6%.  La mitad para reparto, la otra mitad para cuentas invididuales. ¿Quién paga? El empleador. Hay que recordar que Piñera se supone que es de derechas. Por lo visto, se atreve a exigir cambios en los estamentos de ricos en nombre de la paz social. No es ese tipo de mandatario que solo piensa en ser amado, y en consecuencia no hace nada. Lo digo por la lista de blandos que fueron a hacer la siesta en Palacio de Lima.

Ahora bien, ¿se acabó el estallido en Chile? Es cierto que el anuncio de Piñera —ya era hora— es una buena noticia para millones de chilenos ancianos y beneficiarios, unos 2 millones. No solo ellos, sociológicamente, la red familiar. En otros tiempos, se ocupaban los padres de dar educación a sus hijos, no solo por deber sino porque llegaría la hora de la vejez y con ellos contaban. Eso es el capitalismo sin grandes ahorros e impuestos del siglo XIX. Hoy, en una sociedad capitalista avanzada, los abuelos tienen su dinero y no necesitan de los hijos. Y estos, pueden disfrutar de sus recursos, sin la carga de los de la tercera edad. Hoy existe una cuarta edad, la vejez sigue siendo cruel, pero algo se gana cuando sesentones hasta nonagenarios viven modestamente pero libres. Pues bien, Chile no llega todavía a ser uno de esos países avanzados. Está en la OCDE, cierto, un club de países ya capitalistas, pero si las clases medias chilenas se resisten a los impuestos, conviene decir que sus asociados de la OCDE pagan impuestos hasta un 46%. Y en Chile, un 20%. ¿Cómo entonces gozar de servicios sociales como educación, salud, pensiones?

El estadillo, no en mi solitario punto de vista. Sino de parte de la intelligentsia chilena. Alguien opina: «¿Qué pudo ocurrir para que el país con el más alto desarrollo humano de la región, y hasta hace poco el más próspero, el lugar donde la banda presidencial pasaba de un torso a otro con cortesía y donde la derecha acababa de ser reelecta, se convirtiera de pronto en algo parecido a un campo de batalla, en un lugar de atmósfera encendida?» Carlos Peña, modestamente, el Rector de la universidad Diego Portales. «Por qué lo que hasta ayer eran símbolos de orden, desde el semáforo a la policía, parecen ahora remedos de sí mismos, fantasías que de pronto se disiparon?» (El Mercurio, 15.01.2020, p. C3)

Le doy la razón a Carlos Peña. «Hay que eludir el simplismo». Cierto, los buenos resultados microeconómicos. Danilo Martuccelli: «la pobreza se redujo a 8%, el PIB se multiplicó casi diez veces en tres décadas, año tras año, Chile mejoraba su ranking mundial a nivel de los indicadores del riesgo-país». Y «están en 15 mil dólares per cápita, cerca a Uruguay (16 mil), un tercio mejor que Brasil o México (entre 9 y 10 mil dólares), y más del doble de Colombia y Perú (entre 6 y 7 mil dólares)». Y entonces ya no es un país de mayoría en la miseria y la pobreza.  ¿Cuáles son las causas?

Las expongo, pero no me convencen del todo. En primer lugar, Chile sigue siendo una economía primario-exportadora. No llegó a una de las olas de la revolución industrial, como algunos países asiáticos. En segundo lugar, en Chile, el famoso 1% de los más ricos representa el 35% del PBI. (En Francia, solo el 9%). Entonces hay sociedades como las europeas que tratan de ser igualitarias y otras que no pueden dejar de ser desigualitarias. Es el caso del Chile próspero de estos días. En tercer lugar, la crisis puede que se reduzca en estos meses. Incluso las reformas —faltan decisiones sobre educación, salud— se pueden hacer sin una nueva Constitución. No sabemos si ganará en abril el ‘no’ o el ‘sí’.

El estallido es algo más. Para Carlos Peña, lo provocan «las contradicciones culturales de la modernización”. Mientras Martuccelli piensa que  «se busca un nuevo tipo de lazo entre el ‘yo’ y la ‘sociedad’. Hay una sensibilidad eco-existencial». Lo que se pregunta hoy un joven  es menos el desarrollo sino qué tipo de vida va a tener. Hay deseos que no se manifiestan. Entre tanto veo macropoderes y micropoderes, «subjetividades» en conflicto. Los inicios del estallido fueron unos cuantos escolares que tomaron el metro sin pagar. Y Sendero en el Perú, estalla cuando en Ayacucho el rector Morote, padre espiritual de Abimael Guzmán, lanza su primera ola de repudio a raíz de una idea tonta del velasquismo, reducir los gastos en la educación popular. Así comienzas las cosas. Con los jóvenes.

Hay una crisis más honda. No quieren esta sociedad industrial. No digo que es lo que quiero. Ni que no quiero. Soy un Colón que de nuevo llega a un archipiélago sin saber que  era un continente. Puede que me equivoque. Pero esto necesita más que sociología. Metamorfosis de la política, ¿sin partidos, ni líderes? La insurrección que viene (idea que traje en página 420 de ¿Qué es Política en el siglo XXI?, 2017), era un manifiesto anónimo cuando de paso por París (2007). «Bajo cualquier ángulo, el presente no tiene salida. La esfera de la representación política se cierra. De izquierda a derecha, es la misma nada que adopta las poses perrunas o los aires de virgen. Incluso en su silencio, la propia población parece infinitivamente más adulta que todos los títeres que se pelean por gobernarla». Si es así, el «váyanse todos» reemplaza a «arriba los pobres del mundo». «De pie los esclavos sin pan». Pero nada de militancias, te haces un selfie para saber quién eres.

Viene una edad caótica en sus fases fundacionales, y acaso filosófico-ecológico. Ya no es el hambre, es preguntarse para qué estamos en esta tierra. La verdad es que como toda mi vida he sido austero, sobrio, sin interés por el poder o el dinero sino el saber, no me molesta lo que venga. Aunque no creo estar entre los bobalicones optimistas. Las nuevas formas del poder pueden compartirse, o bien iremos hacia un mundo deshumanizado y la Inteligencia Artificial al servicio de poderes aun mayores que los peores sueños futuristas, peor que 1984. Una Roma de romanos mundial con tecnología. 

Publicado en El Montonero.,  20 de enero de 2020

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