Feminicidios. La fría barbarie

Written By: Hugo Neira - Oct• 25•18

En este diario, alguien se pregunta «de qué mueren los peruanos» (Elmer Huerta). Hay una cuestión específica, «de qué mueren las peruanas». Además de las enfermedades conocidas, de algo que no viene de las bacterias. Acaso de la sociedad. «En Santa Anita, albañil celoso fue a su casa a reclamar a la madre de su hijo, porque lo había dejado». Le pega un tiro y se suicida (El Trome). Hace dos semanas el concepto de barbarie se nos perdió.

En mi artículo anterior, me apoyé en un antropólogo, Ward Stavig, su estudio sobre la violencia de sexo en las comunidades indígenas del Perú. Hoy ponemos atención sobre la gran transformación de la sociedad peruana, debido a la emigración del campo a la ciudad. Es un progreso, sin duda, hoy tenemos un país urbano. Pero toda civilización tiene su barbarie. El asesinato de mujeres hecho con crueldad es de estos tiempos. Es un ritual corriente. Al parecer mimético. Una plaga.

El mexicano Carlos Monsiváis, gran cronista de la ciudad de México, hablaba de «escenas de pudor y liviandad». Qué suerte, nosotros nos ocupamos de la inconclusa modernidad, con prácticas sociales radicalmente asociales, por decir lo menos. Danilo Martuccelli, francés nacido en el Perú, sociólogo, se ocupa de la cultura chicha y del achorado. En manos de sociólogos, un hábito corriente permite abordar las leyes secretas (y a ratos malvadas) de las sociedades. Para Martuccelli, el achorado es el nuevo peruano, y como seña, resulta que es prepotente. Ya no trata de sobrevivir sino de avasallar (Lima y sus arenas, p. 227). El tema da para mucho.

¿Qué dejan de tener los varones citadinos que no solo matan sino torturan? No sé si el amable lector conoce a Clifford Geertz, no tiene por qué. Antropólogo americano, dedicado a Indonesia, contradice a funcionalistas y estructuralistas al ocuparse de lo más pueril, del juego favorito en Bali, la pelea de gallos. Sí, eso mismo que fue popular en Lima. De Geertz, dos premisas. La primera, «toda cultura tiene una coherencia interna, con aspectos afectivos». La segunda, como culminación de sus muchos trabajos, algo universal: «el hombre viene al mundo incompleto». Lo completa la cultura en los años infantiles, obviamente la familia, pero también la escuela y el contorno. Sigamos con este último.

¿Se acuerdan del bolero? Nacido en Cuba, adoptado por los mexicanos, de Agustín Lara a Chavela Vargas, era popular, acaso depresivo, pero literariamente lírico. No era alegre como la salsa o el merengue, sin duda romántico y medio llorón, tanto como el vals peruano y el tango. Pero estoy diciendo que el macho que lo cantaba, era tierno. Incluso en la ruptura. «Bésame, bésame mucho, como si fuera la última vez». Estoy diciendo que además de la música, había poesía. ¿La hay hoy día? ¿En la era del perreo?

Ahora bien, según Geertz, lo humano es aprendizaje y para eso, los cursos en la secundaria de literatura. Me canso de decirlo: cursos para aprender a tener sentimientos, desaparecieron. No digo valores, sino el tema de la sensibilidad. Capricho de la escuela (maldita) de constructivistas. ¿Sabe el lector lo que estoy diciendo? Un joven peruano jamás ha escuchado un poema en el aula. «Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí…» (Vallejo, por si acaso). Hace decenios que en las escuelas del Estado, no se pierde el tiempo en cursos que forman el alma. Muchos se salvarán de esa psiquis amputada. Pero de paso hemos fabricado algunos monstruos. El contorno, no podemos cambiarlo. La escuela sí. La cultura digital no necesita prescindir de las humanidades.

Publicado en El Comercio, 24 de octubre de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/feminicidios-fria-barbarie-hugo-neira-noticia-570719

Encuentros inesperados

Written By: Hugo Neira - Oct• 22•18

Incertidumbre desde hace meses, ansiedad y desazón por el rumbo que toma la política y ahora también la economía. Los precios han comenzado a subir y los empleos disminuyen en lo formal como en lo informal. El antagonismo Ejecutivo y Parlamento continúa. Las democracias, incluso las peores de la región, admiten, quiérase o no, el principio mismo de la existencia de mayorías y minorías, pero esa virtud no nos habita. No hay disputas entre ideologías, dos derechas se enfrentan. Ocurre algo más trivial y al alcance de cualquiera, la animadversión, la repulsión y el odio. Muchos lo disfrutan. Es más cómodo que pensar. Y mientras el horizonte se oscurece, se nos fuga el “hermanito”.

Acaso por todo eso, se entiende que los medios, en particular radios y canales de TV, no solo inviten a políticos, sino a gentes que no son actores directos, como es mi caso. Estuve en esta semana, del 15 al 21, en ATV de Milagros Leiva, el día jueves. Luego en “Enfoque de los sábados” de Raúl Vargas. Y anticipadamente, en el Acuerdo Nacional, el miércoles 17. Lo que describo no tiene ninguna carga de vanidad. Los medios quieren saber qué piensan o sienten, algo más allá de los políticos mismos.

En el Acuerdo Nacional, sabiendo los propósitos de esa entidad, tras una visión global del país, propuse una hipótesis, la realidad peruana escindida. Apelé a mi propia circunstancia, conocí el Perú de mi infancia, era un país pobre, muy pobre. Las masas que reunía en gigantescos mitines Haya de la Torre (y después Barrantes, o todo líder político) estaban compuestas por obreros y empleados, con salarios muy bajos, pero esa era una masa de militantes con cultura. La oratoria de Haya oscilaba entre los problemas de las clases dominadas y una clase oxfordiana de cómo andaba el mundo. Y la gente, mayores o jóvenes, lo entendía. Ahora bien, confié que yo no reconocía, en este Perú de los inicios del siglo XXI, no solo con políticas sin doctrinas ni militancia alguna, sino algo peor. El desprecio al conocimiento. Entonces, expliqué que la sociedad peruana actual está compuesta de diversas capas sociales emergentes, que mediante el mercado y en gran parte desde la inmensa informalidad, han conseguido entrar al mundo del dinero. No las llamo clases, porque para eso, se necesita no solo tener dinero sino conciencia. Una idea de comunidad. No pueden tenerla. Son gente de negocios pequeños o grandes, que compiten entre sí. No son clases medias, son couches o capas. Lo de clase es algo nada simple, y no me voy a extender sobre ese punto. Para progresar y alcanzar a las clases medias cultas, tienen un escollo. La restringida educación que han recibido. Hace cerca de 40 años que hay una secundaria común sin los cursos que permiten aprender a pensar. Entonces, ¿cómo no vamos a ser ese país poco competitivo que describe el diario El Comercio en un grado de sinceridad y alarma (21.10.18)? Pésimo en adopción de tecnologías, mercado laboral, dinamismo de negocios, ¿cómo si abandonaron por la cultura digital por completo leer textos o escribirlos? Como se nota que somos maniqueos. O blanco o negro. En otros países, los alumnos tienen su laptop y leen libros. Esa deliberada no lectura es una patología peruana.

Dije algunas otras cosas en ese estupendo foro. Creo haber recomendado un Observatorio del Mundo Actual. Ya que dependemos de la economía mundial. Dije también que vivíamos una época de emergencia de capas medias con dinero pero sin capital intelectual. De ahí el gusto por los outsiders. De Belmont a Ollanta Humala. Y les recomendé saber asombrarse. Cómo aparece Sendero Luminoso, y cómo desaparece. Cómo un ilustre desconocido vence a Mario Vargas Llosa. Cómo Toledo no resultó el representante del cholo peruano. Y así por el estilo.

Con Milagros Leiva tuvimos menos tiempo, y no se lo reprocho. Presentó a un hombre del pueblo, que viajando muy tranquilo en un bus, viendo que un pasajero estaba maltratando a una muchacha, intervino y le salvó la vida. Se llama Segundo Romero, y es un héroe de nuestro tiempo. Con Milagros, repetí acaso lo mismo: la sociedad peruana ha cambiado y la clase política no entiende las modificaciones de las metas y los comportamientos de la gente peruana.

Fue acaso con Raúl Vargas que estuve más sintético. Dije que la política es tres cosas: la razón, la voluntad y la pasión o emoción. Ahora bien, si la razón desaparece, como está ocurriendo, entonces ya no hay ni izquierda ni derecha. Y las urnas en el 2021 son un agujero negro. Dije que el desplazamiento de los peruanos al mercado y al consumo, se ha hecho con dos riesgos. Por una parte, en los colegios se enterraron a los pensadores peruanos, que eran una escuela de pensamiento para entender el Perú: Basadre, Riva-Agüero, Porras, Sánchez, Haya, Mariátegui, Matos Mar, Flores Galindo. Siguen vigentes, los problemas que estudiaron, ¡han crecido! Los ignoran los jóvenes, creen que con una “aplicación” se resuelven las cosas. El otro riesgo es que ha arrojado a millones de peruanos a un consumo por encima de lo que ganan. La fiebre por ser rico y en poco tiempo, se ha apoderado de la mentalidad colectiva. De ahí la costumbre de lo ilícito, arriba, abajo y al medio. Por lo demás, recuerdo haber dicho que era muy difícil hacer política en el Perú. “Vivimos en un mundo de necesidades distintas”. En suma, no hemos terminado de formar la nación. Para lo cual la historia del Perú es necesaria. Ni tampoco el Estado. Queremos desarrollo, riqueza, pero sin reglas. Siento decirlo. ¿Un capitalismo con diversas mafias? Crisis abajo y crisis en las elites, tanto políticas como empresariales, ¿a qué infierno estamos ingresando?

Publicado en El Montonero., 22 de octubre de 2018

http://www.elmontonero.pe/columnas/encuentros-inesperados

Magia negra y política criolla

Written By: Hugo Neira - Oct• 15•18

Qué placer, y a la vez dificultad para decir lo que nos está pasando. Así, comienzo con una descripción de la Lima actual, su vida política. Embrollo, enredo, lío, intriga. “La política criolla” que detestaba José Carlos Mariátegui. Hoy, el juego entre dos poderes, el presidencial y el parlamento. Obviamente, quisiera argumentar, defender ideas y contrarrestar otras ajenas. Pero cabe decir cómo es el paisaje. Lima ya no es la horrible de los días de Sebastián Salazar Bondy —uno de nuestros clásicos— sino una extraña capital que tiene un viejo caserón llamado Palacio de Gobierno que se parece mucho a la escuela de Harry Potter, conocida por innumerables niños, una escuela de magia y de hechicería, cuya saga fue escrita por J. K. Rowling. Muchos creen que esa escuela inglesa se encuentra en montañas escocesas. Puede ser, pero si uno va un rato a la plaza de armas de Lima, puede que vea a diversos consejeros, montados en sus escobas voladoras, y entrando a Palacio no por la puerta sino por las ventanas. Hay varios que conozco, y les deseo, la mejor de las suertes y buen apetito.

¿Exagero? No lo creo. A César Luna Victoria, en Perú.21, le publican el 12.10.18 un artículo notable y que tiene el aire de un exorcismo. “Las cosas están mal porque los malos actuaron mal”. Su nota periodística es de una admirable imprecisión. Revela este momento peruano, entre drama y sainete. “La desgracia será mayor si los malos que aparentan ser buenos logran que algunos buenos pasen por malos”. Y “Hugo Santa María comentó que el presidente está alentando un precedente funesto: que la Constitución se pueda variar según la popularidad del promotor”. El resto lo conocemos. “Violadores libres”, dice Luna Victoria, chupatésa Urresti. “Detenciones arbitrarias”. “Ollanta y Nadine primero y ahora de Keiko. Unos sufren, otros celebran. Eso nos degrada como sociedad”. ¿Qué decir? Brillante, y lamentablemente real.

Todavía queda alguna sensatez. Jaime de Althaus, que había considerado que la detención preventiva de Nadine Heredia y Ollanta Humala era un exceso, acaba también de opinar que la “detención preliminar de Keiko Fujimori y otras personas es un abuso” (El Comercio, 12.10.18). Pero apreciaciones de ese nivel son escasas. Los que van por la libre en los medios somos raros. Así, es un honor estar en este diario digital. El director, Víctor Andrés Ponce, apuesta a que existe una corriente de opinión, “la mayoría silenciosa”. ¡Ojalá!

Pero la expedición periodística se complica día a día. Empeora la contienda entre Poder presidencial y Poder parlamentario. Cada cual mete un gol. Keiko presa, gol de Vizcarra. Chávarry permanece, gol de la bancada fujimorista. Y pensar lo que dije en una entrevista. Recuerdo haber dicho, “Vizcarra tiene varias virtudes que no tiene PPK. Es provinciano y no tiene empresas”. Pensé que pensaría como un estadista, y que se ocuparía de lo que se ocupan los estadistas, del famoso “bien común”. ¡Qué ilusión!

Hay un sector de la clase política que quiere librarse del incómodo fiscal Chávarry. Si eso ocurre, se salvan los implicados por Lava Jato, es decir, Toledo, los Humala, la señora Villarán (de la Puente y Lavalle). E incluso PPK. Se salvan los consignatarios que derrumbó Piérola¡! Y entonces, aquí paz y en el cielo, gloria. ¿La lucha contra la corrupción se hace salvando a los corruptos asociados a Odebrecht? Y si eso ocurre —que es lo más probable que ocurra— ¿qué va a sentir el populorum? Un desaliento, que acaso en el 2021, se vuelva sanción electoral. Eso está pasando en Brasil, el voto-castigo a Lula. Gran presidente y gran corrupto.

Sin embargo, hay otra opción. No menos fatídica. Me trota en la cabeza no un vaticinio o brujería, sino un concepto. No es mío, idea de un amigo, un gran politólogo francés, Alan Rouquié. Hace unos años, dijo de América Latina, “a la sombra de las dictaduras”. Hoy, dice “el siglo de Perón”. Lo que viene son “democracias hegemónicas”. Una suerte de nacionalismo con apoyo popular. Por ahí andamos. He estado dos meses hace poco, en Europa. Tienen sus “autocracias electivas”. Eso es Putin, y en Turquía, el poderoso Erdogan. Y aquí quieren encontrar su autócrata. ¿Los antifujimoristas buscan su Alberto II? Un amigo me decía, el presidente Vizcarra, un “solitario”, no tiene partido, puede formarlo como lo hizo Leguía, desde un inteligente despotismo. La libido dominandi, o en criollo, el caudillismo del siglo XXI, está tocando la puerta.

Alfredo Torres razona desde el viejo enfrentamiento entre golpe de Estado y democracia. No está al día. En Brasil, Jair Balsonero promete cerrar el parlamento. En México, ya legitimado, López Obrador “seguirá las tendencias globales que están rompiendo con la política y los políticos tradicionales en todas partes” (Moisés Naím) En Lima, “popularidad del mandatario crece 16 puntos en un mes” (El Comercio, 14.10.18). Una desconocida señora me envía un tuit, sobre el presidente. “Se parece a Leguía. Gana las elecciones de 1919 pero por si acaso, da un golpe de Estado”. Cierto, Leguía necesitaba deshacerse del Partido Civil que había tenido el monopolio del poder durante dos décadas. Algo parecido al Perú de hoy. Pero no veo al presidente Vizcarra deshaciéndose de sus “civilistas”, de aquellos que han monopolizado el poder en los últimos dieciocho años, al contrario. La politiquería criolla es experta en mezclar intereses diversos.

Pero siento decir que nadie que quiera gobernar, dadas las circunstancias, puede ser por completo democrático ni por completo dictador. Se vienen combinaciones increíbles. Hace siete años, en uno de mis libros, me ocupé de los “regímenes híbridos” (La democracia. Entre el logos y el fuego, FE USMP). Uno se cansa de decir lo que se viene, que es muy interesante. Un filósofo chino (antes de Mao) cuando quería maldecir, decía: “en tu próxima encarnación, vas a nacer en una época interesante”.

 

Publicado en El Montonero., 15 de octubre de 2018

http://www.elmontonero.pe/columnas/magia-negra-y-politica-criolla

 

Un problema de fondo, la ola de feminicidios

Written By: Hugo Neira - Oct• 11•18

A cada momento, los medios cumplen con ponernos al tanto de semejante horror. Las escenas de la violencia machista son abundantes. ¿Cómo olvidar a Arlette Contreras, de 25 años, que al huir de su novio, Adriano Pozo, en un hotel de Ayacucho, este la golpea, la ahorca a medias y termina por arrastrarla por los cabellos? La cámara de seguridad del hospedaje graba la feroz agresión. Esas imágenes se volvieron virales. Pero en los dominios del mal ¿cómo olvidar a Eyvi Ágreda, a quien Carlos Hualpa, un hombre de 37 años, le rocía combustible y le prende fuego al interior de un bus de transporte público? La joven sucumbe, semanas después, y muere tras varias operaciones. La agresión fue al rostro. No solo asesinato sino martirio. En cuanto a Hualpa, no es un arrebatado adolescente. El crimen lo comete a sus 37 años. Tampoco es un fracasado, es cocinero de profesión. En el primer caso citado, hay alcohol y anteriores delitos de violación. En el de Hualpa, una calculada barbarie.

El Poder Judicial informa que entre enero del 2017 y el enero del 2018, están en trámite 925 procesos por femenicidio, así como «24 mil 973 casos por violación de la libertad sexual» (El Comercio). Para colmo, los feminicidios han aumentado del 2017 al 2018. Es hora de preguntarnos de dónde viene el hábito de «pegar a la pareja». Y también se señala que un 60% de ataques a mujeres ocurre en los hogares. Y no tanto en calles o lugares públicos. Este dato agrava la problemática del femenicidio peruano. Ahora bien, los campesinos, tanto latinoamericanos como peruanos, abundantemente, han sido materia de estudio. El tema central: instituciones colectivas, ejidos mexicanos, comunidades de los Andes. El sistema de cargos, la organización aldeaña. «Dando la impresión de un mundo rural y estético, salvo insurrecciones y reformas agrarias» (Diccionario Bonte). Casi todo se ha estudiado, incluyendo el éxodo rural. Pero casi nada sobre vida conyugal, y menos el sexo. Es cierto que hay un estudio de Federico Kauffmann Doig, pero trata del Perú antiguo.

Sin embargo, hay un estudio sobre sexo en los Andes. Amor y violencia sexual, de Ward Stavig (IEP, 1996). El autor profesor en la University of South Florida. Una vez más, Julio Cotler, gran editor. Ocurre, pues, que ese riguroso trabajo se ocupa de la violación en la comunidad india, la homosexualidad, el incesto, la prostitución, el adulterio y la violencia. Nos importa porque las prácticas de vida del periodo colonial en comunidades y pueblos no se modificaron tras la Independencia. Las culturas andinas fueron lo que Lévi-Strauss llama «sociedades frías». De tiempo lento.

Stavig ha trabajado sobre archivos. Es cierto que Guamán Poma había dicho que las mujeres indígenas eran violadas por españoles, y «mujeres indias que eran desfloradas por yndios». En Quispicanchi y Canas, se había creado un fondo comunal de apoyo. Es significativo el aporte de Stavig. La sociedad posincaica tuvo hábitos sexuales diversos como otras sociedades. Se esfuma, pues, la idealización de lo indígena, literatura de los indigenistas. De esto nunca hablaron. Entonces, ante la mujer contemporánea y la negación de su libertad sexual, no es necesariamente un conflicto producido por la urbanidad actual. Tiene raíces profundas. El gran problema de la violencia sexual en nuestros días, ¿qué es? ¡Una crisis del varón peruano! El tema del feminicidio es qué le pasa al varón. Y de eso, hay mucho que decir.

En cuanto a la actual política del presidente Vizcarra, en el tema de la bicameralidad, simplemente es ininteligible.

Publicado en El Comercio, 11 de octubre de 2018

Babel limeña, entre auctoritas y potestas

Written By: Hugo Neira - Oct• 08•18

En la mañana de este domingo, me preparo como cualquier vecino para ir a votar. Pero realmente, ¿vale la pena hacerlo, cuando la decisión de un juez permite enmendar a un Jefe de Estado? En estos días, he estado en Arequipa en un congreso internacional en homenaje a Antonio Cornejo Polar. Entre tanto, en Lima, se hundía la poca gobernabilidad vigente. Gracias a las doctas tinieblas, se acaba de instituir algo que quita autonomía al Estado al punto que puede sernos fatal para los años inmediatos.

Hoy me pregunto ¿quién es la autoridad suprema en la Babel limeña? ¿El que es elegido cada cinco años, o la oculta minoría de señoritos que complotan? Creo que vivimos un momento muy crítico para élites democráticas y ciudadanos de a pie. Le pido al amable lector que tenga paciencia. Solo después de algunas premisas, daré mi opinión.

En primer lugar, pasado dos siglos, todavía no se entiende qué es Soberanía. Cuando José de San Martín y Simón Bolívar, el concepto era mejor conocido. Queríamos ser soberanos. Al parecer hoy día, ya no. La conceptualización que traían los libertadores —y de los patriotas del Mercurio Peruano— no provenía de la España de los Austria sino de la modernidad de Bodin, y luego de Hobbes, pensadores desde los siglos XVI y XVII. Soberanía quiere decir que en un reino, un principado o una república, la magistratura pública era ejercida por una persona dotada de un derecho indiscutible. La soberanía se luce ante situaciones extremas. Rey o autoridad republicana, quien fuese, no tenía que consultar a nadie ajeno a su Estado y a su pueblo. Eso es Soberanía. En la época, lo externo podía ser el emperador o el papa. Me dirá el amable lector, que hoy pesan los tribunales internacionales. Sí pero en La Haya se lavaron las manos ante el reclamo de mar de la Bolivia de Evo Morales. Pesan pero no mandan. Existen los Estados.

Soberanía, sinónimo de poder no discutible. Un derecho escaso pero necesario. Un sencillo ejemplo, cuando yo era profesor en Francia y era parte de un jurado de tesis, el acta que firmamos decía lo siguiente: «este jurado, soberanamente, ha aprobado (o desaprobado) tal tesis, etc». Quería decir que no dependíamos ni del rector, ni del ministro de Educación ni del mismo presidente de la República. Soberano es ser autónomo.

Vamos al grano. Con lo que ocurre, ningún presidente del Perú será en adelante soberano, puesto que en Lima se mueven hilos oscuros para contradecirlo. En suma, se acaba la república. ¡Adiós Bicentenario!

Reflexionemos. La acción política no es solo legitimada por las constituciones y las leyes en cada país sino por algo que se llama la potestas. En nuestros días, es una prerrogativa. ¿Y qué quiere decir? Aprobación, aquiescencia, atributo propio al mandatario. Como el amable lector habrá comprendido, llegamos a la madre del cordero. Hay una forma de licencia que se llama indulto, no hay que confundirla con amnistía. Es una «gracia». No solo lo tiene la reina de Inglaterra y el papa ante la Iglesia como institución. Lo tiene todo país civilizado, Alemania, Canadá, España, los Estados Unidos, Francia, Irlanda, Honduras. PPK no ha hecho con ello algo incorrecto. Los incorrectos son aquellos que no han entendido que además de la justicia, existe la potestad.1

Un diario, El Comercio, dice esta frase sensata: «Lo que está en cuestión es la vigencia republicana de una gracia presidencial heredada del orden monárquico» (04.10.18). Cierto, pero cabe hacerse una pregunta. ¿Por qué el indulto existe en todos los Estados del planeta? Por algo será. Destruir la potestas es destruir la fuerza del Poder Ejecutivo ante lo inesperado, por ejemplo, una guerra, una crisis interna. Pero hay quienes tienen una idea de la historia como algo sin sorpresas. Eso es un arcangelismo. Una estupidez.

La auctoritas –presidencial– tiene legalmente que justificarse. La potestas, no. Encarna lo que es propio a las sociedades cristianas, el tema de la ética. El perdón está en esa categoría fundamental. Nos guste o no. En suma, el indulto, no se discute. Es moral. Allá quien lo tome o no.

¿Crisis del indulto? Me temo que es al revés. Crisis del poder legítimo. ¿La nueva forma del semigolpe de Estado, para un semigobierno y un semidesarrollo? El tema no es solo Fujimori (el maltrato a un anciano, etc) sino que se bloquea para siempre al Poder Ejecutivo. ¿Reformas de fondo en el futuro? Imposible. Imagínemos que a un mandatario futuro, en el 2021, se le ocurra mejorar la educación a partir de impuestos mayores a empresas poderosas. Veo entonces los leguleyos de siempre apoyándose en la Corte de San José, y luego, el rol nefasto del Poder Judicial con algún Víctor Prado a la cabeza, descrito en Twitter por Víctor Andrés Ponce «colocando a un juez provisional para que anule el acto de potestad del Presidente». Eso es lo que ha ocurrido. Una maquinaria infernal. Chau República.

Traslademos, pues, la capital a San José de Costa Rica. Cerremos el caserón de Palacio de Gobierno. No hagamos inútiles elecciones. ¡Gastemos en la reconstrucción del norte costeño! Un consejo, salir de esa Corte y ser más bien parte del Tribunal Internacional de La Haya. Son más serios. Respetan los Estados. Los jueces de La Haya no entran en candideces, por no decir otra cosa. Despertemos, no hay gobierno mundial. Pero en Lima actúan como si lo hubiera. ¡Qué fuerte es la herencia colonial! Busquemos ya no un Inca —tiempos de Flores Galindo— sino un virrey. Y algún Imperio que nos proteja. China, Rusia, lo que sea. Pero dudo que alguien se anime. Inciviles hasta la médula.

1 «La potestas, ¿quién la tuvo? Virrey, Audiencia, los Obispos». Neira, Hugo, El mundo mesoamericano y el mundo andino. Lima: Universidad Ricardo Palma, 2016, pp. 269-271.

Publicado en El Montonero., 8 de octubre de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/babel-limena-entre-auctoritas-y-potestas