Conversando con Renato Cisneros

Written By: Hugo Neira - Oct• 01•18

Me llamaron del programa «Nada está dicho». Y fui sin saber de que íbamos a hablar. Sin embargo, fue un momento grato. Cada pregunta de Renato Cisneros vino de una límpida reflexión. Comencé por preguntarle si estaba por viajar. Y nos dijo que «retornaba». Luego hizo su primera pregunta.

– Usted todos los años tiene la costumbre de viajar por lo menos una vez a Europa.

– Mi respuesta: «Sí una vez al año religiosamente, para volver a informarme del mundo». En París, se estudian las culturas del mundo. Y le cuento que acababa de visitar Madrid, «y me había impresionado la estructura extraordinaria del Metro». Me responde, «es fantástico, el cuarto mejor metro del mundo según las estadísticas de hace dos años. Pero los madrileños se quejan, porque los trenes no pasan cada tres minutos como antes sino cada cinco». ¡Si vivieran en Lima! …

A la entrevista, aquí le añado algo de lo que a ratos pensé. Vayamos, pues, a la mejor pregunta de Renato.

Cisneros: – En España se ha reavivado el franquismo a través de la exumación de los restos del dictador y allí toda una discusión (…). Pero creo que es una discusión que atañe a todo el mundo (…) ha habido una suerte de reubicación de las posturas más autoritarias. Y da la impresión que en nuestros países también… Hoy vemos en la elección municipal de Lima que los principales candidatos tienen una propuesta de cierto grado de autoritarismo. Urresti, Belmont y Reggiardo para un sector representan un poco la mano dura. ¿Usted siente, doctor Neira, que en el Perú puntualmente tenemos una vieja debilidad por la mano dura, nos gusta en el fondo ese caudillo que pueda ordenar la casa, disciplinar la sociedad y que somos demócratas en el discurso pero que en el fondo reclamamos una estructura mucho más disciplinaria?

Neira: – «Por desgracia, sí (risas). Fíjate una cosa simple, ¿quiénes han hecho grandes cambios desde el poder? Leguía, que se transformó en un dictador, echó a los civilistas, era tan intransigente que a un joven de veinticuatro años, presidente de la Federación de Estudiantes, lo deportó: Haya de la Torre. (…) Luego Odría, Velasco y Fujimori. Una vergüenza, reformas sin democracia». Pero en ese momento me pregunté si la combinación de autoritarismo arriba y apoyo popular es un patrón de conducta.

Seamos francos. Hay una ideología silente. Nostalgia conservadora y a la vez popular del tiempo en que mandaban hacendados, patrones señoriales, despóticos pero algo paternales. El resultado es que tenemos revolucionarios reaccionarios. Marchas callejeras de gente democrática que desfila en actos antidemocráticos, como querer cerrar un parlamento. Karl Popper hablaba de la «sociedad abierta». Pero en Perú se vive en microgrupos «cerrados». Poco o nada los nexos clasistas sino la sociabilidad peruana, el grupo de conocidos. La collera. Así, sobre bases sociales sin ninguna educación cívica, se instalan «autocracias elegidas» (Alain Rouquié).

Confesé que mi militancia fue la de otra época. El velasquismo. Y sobre lo anterior —estudiante en San Marcos— me expliqué con una parábola. La del caso del señor a quien le dicen que debe ser muy católico, todos los domingos en la Iglesia del Pilar de San Isidro. Y este responde: ¿Muy católico? ¡Estudié para cura!

Yo no fui de izquierda. Me hice comunista. Y sin apoyo familiar, vivía en un callejón en Jr Walkuski, hoy «héroes de Tarapacá», cercano a la plaza Bolognesi. Trabajaba de obrero en una fábrica de tejidos en la Colonial. En todo caso, hubo una coherencia entre mis ideas y mi vida. Hoy tenemos gente que se dice de izquierda. Me sonrío. Son una marca, como las zapatillas Adidas que se venden en Saga.

Renato Cisneros me pide describir esa militancia. En mi caso fue fundar sindicatos. Además íbamos a lugares como El Agustino, San Cosme. ¡Para alfabetizar! Cuando lo recuerdo, me parece que estábamos más cerca de los monjes franciscanos del siglo XVI que de Lenin. No éramos Sendero. Era un partido obrerista. Ser comunista era una renuncia a hacer política criolla. Las masas eran apristas. Al partido no se entraba, te llamaban. De alguna manera éramos una élite. Fuenzalida, Carlos Franco.

Renato se interesa por los asistentes de Porras. El maestro formó a mucha gente, pero en sus últimos años en la casa de la calle Colina, hoy instituto, Vargas Llosa, Pablo Macera, Carlos Araníbar, leíamos y hacíamos fichas para Porras, ocupado en el Senado. Una tarde, después de un café en el Haití, le pregunté cómo eran Mariátegui, Haya, Vallejo, gente de su generación. La respuesta fue, «como ustedes, insolentes y eruditos». Acaso nos reclutó porque teníamos algo en común. Una generación de insumisos. Pero cultos. Lo digo para que los jóvenes comprendan que los conocimientos no están en los smartphones. Sino en los malditos libros.

A Renato explico cómo dejé el comunismo. Visitando la Europa del Este bajo el yugo soviético. Al punto que escribí un artículo en Socialismo y Participación, pronosticando el fin de la URSS. Antes de 1990. Sino, ¿qué gracia? Y tras la Transición Española, comprendí que una sociedad democrática equivale hoy en día a una revolución.

Según Cisneros, me atribuyen un pasado fujimorista. Es el colmo. Ante el intento de Fujimori padre por el tercer mandato, fui parte del Foro Democrático, y con Cucho Haya de la Torre y Lourdes Flores, peregrinamos por desoladas aulas universitarias. En cuanto a mi actitud actual, he sido profesor titular en Europa y en la línea de Weber, intento la «neutralidad axiológica». Mi sociología no distribuye sanciones o elogios, sino se ocupa de lo real, aunque no guste. Deliberadamente no formo parte de ningún partido. Me crean o no, poco me importa. Eso es lo que soy.

Y lo del encuentro de Porras con Borges, el amable lector puede verlo en Youtube.

Publicado en El Montonero., 1 de octubre de 2018

http://elmontonero.pe/columnas/conversando-con-renato-cisneros

 

Lima, una solución sencilla

Written By: Hugo Neira - Sep• 27•18

Estos días, el presidente Trump regresa a la Asamblea de la ONU, “después de un año en que ha dinamitado el consenso global” (El País). Es un tema para comentar, como el viaje del presidente argentino, Macri, para pasar el sombrero ante las inversionistas de Nueva York. Otro asunto, me tienta ocuparme de cómo el Japón, compitiendo con otras potencias industriales, logra colocar dos de sus naves espaciales en un asteroide. “La escena contemporánea” como la llamó José Carlos Mariátegui, lo de afuera, tentador. Pero las elecciones municipales en Lima son para el próximo 7 de octubre. Y diré lo que sigue. Evidencias.

No voy a fungir lo que no soy, ni arquitecto, ni urbanista. Ni tampoco voy a comentar las propuestas, las he seguido, aunque con la sorpresa de que no se menciona cómo otras ciudades latinoamericanas han enfrentado el problema del exceso de autos. Lima embotellada. Todos lo sabemos, cuatro horas de la vida en ir y en volver. ¿Hay una solución? La hay. Lo que voy a narrar es fruto del azar. De viajes.

La primera impresión vino al ir a Manizales, a su universidad, tuve que pasar a la ida y a la vuelta por Bogotá. Y descubro que en Bogotá (8 millones) se aplica la división del parque automotriz en dos grupos. Los que circulan con una placa par y los que la tienen impar. Unos, lunes, miércoles y viernes. Los otros, martes, jueves y sábado. Lo noté, y confieso que se me olvidó.

Estando en México DF (22 millones) tras informaciones para un libro mío, pude observar, sin quererlo, que dividen la masa de carros en dos mitades. Los de hologramas 1 y hologramas 2. Resulta que hay un tercer holograma, se llama Exento.

La tercera ciudad es Santiago de Chile, donde resido por periodos. Pues bien, tienen un sistema de sellos de color. Y aunque tienen una estupenda red de metro, igual. Cortan la salchicha del tráfico en varios pedazos.

Con variantes propias a cada ciudad, lo que tienen en común en sendas capitales es que hay una sensata restricción vehicular. El domingo es de todos. ¿Solución tonta, no? También es tonto ponerle a los edificios una cosa que se llama ascensor.

Reflexionemos. En algunos casos, sustenta esas medidas la contaminación ambiental. Ese sería para México y Santiago, que tiene a ratos su smog. Pero no para Bogotá. En común tienen el exceso de autos particulares. La restricción opera incluso en ciudades que disponen de un sistema de transporte subterráneo que solo vamos a tener, al paso que vamos, dentro de 60 años. Esas medidas no tocan a taxis, omnibuses, coches policías y ambulancias. ¿Se imagina el lector si el millón de carros particulares que circulan en Lima, se divide en dos? ¡Qué alivio!

En Lima se desplazan, en idas y vueltas, 16 millones de pasajeros desesperados. “Se han registrado 89 accidentes en todo el Perú, 49 mil ocurren en Lima” (La República). La capital está ya colapsada. Pero buena parte de los candidatos al sillón municipal proponen menudas soluciones localistas, en consecuencia no se dan el trabajo de echar un vistazo a ciudades que están aquicito nomás, a 3 horas de vuelo, Santiago. 5 horas, Bogotá. Lima es capital y a la vez un país. Tres veces más poblado que Uruguay. Las propuestas sobre bicicletas, corredores viales, funiculares o acabar con el chatarreo, no resuelven de inmediato la demanda de los pasajeros. ¡Una ley que opera ya en otras ciudades! Pero hay una Lima bizantina que detesta lo sencillo.

Publicado en El Comercio, 27 de setiembre de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/lima-solucion-sencilla-hugo-neira-noticia-561965

 

Intelectuales, errancia y apego

Written By: Hugo Neira - Sep• 24•18

Todos tenemos una rutina. Incluso los flojos, se despiertan, miran la hora, y consideran que unos minutitos más de sueños, no hace ningún mal. Y se vuelven a despertar a las once de la mañana. Ahora bien, para escribir en el El Montonero, suelo leer previamente los diarios. Es mi yoga, la queja de «los delincuentes disfrazados de hinchas», de Pedro Ortiz Bisso; «el año nuevo de Villanueva» de Mario Ghibellini, buena pluma, que no grita sino musita. A Berckemeyer con su «Habemus político». ¿Realmente? ¿Tanto los necesitamos?

¿Qué es todo esto? Hay algo en común, incluso en quien firma. Una retórica de la crisis y  el naufragio de los espectadores. O como ser independiente en este remolino de aguas servidas. Flota sobre los cielos limenses lo que los alemanes llaman un Zeitgeist. En castellano se le traduce desde una perífrasis, a saber, «el espíritu de un tiempo». O sea, hábitos colectivos corrientes en cultura y mentalidades. Marcan una época. Pero si es pena y desengaño, es lógico puesto que no se ve la luz al fondo del presente túnel. Entre tanto, nuestro Zeitgeist habla, expone, profiere, perora, y aunque eso no nos salva, nos mantiene a flote. ¿Cómo lo llamaba Freud? Creo que catarsis.

Y por aquello de las libres asociaciones, se me viene a la memoria el teatro de Bertolt Brecht, sus tres groschen, conocidos como «La ópera des los tres centavos». Sus personajes, como en nuestro actual escenario, son amorales y criminales. Y como en Lima, hay tragedia pero con música. Entre tanto, una minoría mediática reparte una adicción: enseñar a odiar. Se sirven de fake news para distorsionar la opinión con la misma técnica que llevó al Brexit y a la victoria de Trump. La información confiable casi ha desaparecido. Se toman como enemigos del fujimorismo y en realidad son herederos de Vladimiro Montesinos. Y de Goebbels, que manejaba las emociones. Ay de ti Lima, del chisme al negocio de la desconfianza, estilo Rosa María Palacios.

Hay un artículo de Mijael Garrido Lecca en Perú.21 (22.09.2018). Confiesa que tiene pena. Así de sincero. Dice que le encanta su trabajo, pero «no recuerda cuándo fue la última vez que sentí ilusión por el futuro del país». Por un lado, reconoce que los peruanos son chamberos, «esquivan los zarpazos de la vida». Pero a la vez, otros peruanos «le han hablado, casi todos, de la posibilidad de irse afuera». Si ha tenido la cortesía de hacérmela llegar, es que quiere que le responda.

Mira, Mijael, tengo un libro en marcha cuyo eje es la temática de la errancia y del apego. La errancia no es un tema solo peruano sino de la humanidad. La especie es sedentaria, pero la tradición de la errancia habita el universo simbólico germánico y hebreo. Abraham quiere decir en hebreo «el que se va a la otra orilla». Errancia es la de Pablo en el cristianismo, no por azar, el viaje a Damasco. En la tradición occidental, viaja Gulliver, y hay errancia en el Quijote. Errancia no es turismo, es el exilio voluntario. Pero ¿acaso no fue ese el destino de lo mejor que hemos tenido?

Garcilaso el inca en España rehizo su vida, no podía volver. Y no olvida al Perú, lo entiende a la distancia. ¡Enorme lección! Y dejando la colonialidad, ¿no se fueron Olavide y Baquíjano y Carrillo? No esperaron la independencia. Ellos ya lo eran. ¿Y qué me dices de Mariátegui que se transforma tras su viaje a Europa? «En Italia desposé una mujer y unas ideas». Y dejaba Lima por la Argentina cuando le sorprende la muerte. ¿Y el joven Haya? México revolucionario, luego el Oxford de Malinowski y Laski. Y la Alemania del Weimar y la Rusia bolchevique. Y Vallejo —«aparta de mí este cáliz»—  es por España. Y muere pobre y cosmopolita. Me dirán, Arguedas no se fue. Claro que no, se pegó un tiro.

No te preocupes Garrido, la errancia se acompaña del apego. Julio Ramón Ribeyro. Sus cuentos magníficos tienen que ver con gente en casas de quintas y los escribe en París. Ser peruano es incurable. Permíteme decir que mi libro más extenso, Hacia la tercera mitad, lo escribo en una isla del Pacífico, en Polinesia. Y son 40 ensayos sobre historia, política y huachafería. Me atreví a decir que el vals peruano es Strauss bailado con contoneo de negras, y observé que su letra es queja y a la vez alegre su música. «Nadie ignora el goce de su pena.» Somos complicados.

Hay que irse por temporadas. La sonsera es contagiosa (sin zeta, peruanismo). Yo me fui varias veces. Y vuelvo. ¿Conoces la teoría de Alfred Schutz sobre el outsider? Te la regalo. «Es aquel que no comparte los supuestos básicos del grupo social al cual se incorpora». ¿Por qué crees que se fue Mario Vargas Llosa a los 27 años? ¿Y por qué Macera está callado, en Chosica, siendo el más grande de nuestros historiadores en vida? ¿Y de Soto va y viene? Cuando se tiene la mirada libre, «se ven los síntomas que el endogrupo no puede percibir» (Schutz). Es entonces la freischwebende Intelligenz. La libre inteligencia, que en Lima resulta incómoda. Si eso te ocurre, hay que irse. Los de mi generación se iban algunos para siempre. José Miguel Oviedo. Julio Ortega. En la tuya, los mejores tienen un pie aquí y otro allá. Carlos Meléndez. Alberto Vergara. No se puede contar del todo con aquellas universidades que se han vuelto mezquitas por su maniqueísmo. Hay algunas que se dicen católicas y lo que les falta es solo una cosa. Un minarete islámico.

 

Publicado en El Montonero., 24 de setiembre de 2018

http://www.elmontonero.pe/columnas/intelectuales-errancia-y-apego

Lima, la derrota de los Orcos

Written By: Hugo Neira - Sep• 19•18

Qué día el lunes pasado. “Vizcarra plantea cuestión de confianza por reformas”. La argumentación del Presidente es constitucional. Lo escuché el domingo en ATV noticias. Se dirige al Congreso, y “confianza” quiere decir entonces, “la aprobación de las cuatro reformas políticas y de justicia planteadas al Parlamento y convoca a una legislatura extraordinaria para el miércoles 19 de setiembre”.

Dado la gravedad, resolví dejar de lado mi plan de escritura y seguí los acontecimientos en los canales y llamé por teléfono a unos pocos amigos, a esos que tienen la cabeza clara. Pero como la cosa era larga, por momentos, alternaba el rollo de cada entrevistado con el seguimiento de una película inspirada en la obra de Tolkien, El Señor de los Anillos. Como sabrá el amable lector, J. R. R. Tolkien, profesor de lenguas en Oxford, se interesó por las germánicas, la mitología e inventa “la Tierra del Medio”, y al hobbit, a partir de leyendas y se vuelve el padre de la fantasy moderna. A ratos escuchaba, cambiando de canal, los acontecimientos en Lima. El Congreso consideraba que la cuestión de confianza es para ejes de política general. Y en cambio, invitaban al Premier César Villanueva y al gabinete. A las pocas horas, el Presidente Vizcarra y el Premier insisten. A ratos, el mundo sombrío y lleno de enigmas de Tolkien, seguía al gentil pueblo de los hobbits rurales y sus aventuras en contra de sus deseos de volver a su aldea. La obra es una trilogía, en la que hay guerras pero también anillos mágicos, reyes y magos, y hechiceros malos y hechiceros buenos.

Como dice el martes el editorial de El Comercio, habían “menudeado los presagios apocalípticos sobre el futuro inmediato de nuestro sistema político”. Entre tanto, en la tierra media, desfilaban los pequeños hobbits, los orcos, enemigos de los seres humanos, y elfos y magos. En Lima, la sensación de que se cerraba el Congreso fue un sentimiento que transversalmente tocaba a gente diversas, periodistas, políticos, ciudadanos. Y esa tarde, escuché a Úrsula Letona y su teoría de lo confrontacional que oculta otros problemas; supongo que se refería al paquete de Lava Jato que se viene. A Violeta, que ya contaba que del 2016 al 2021, mismo régimen. O sea, o aprueban o chaú. A Marisa Glave: “si en un mes y medio no han podido resolver cuatro proyectos de ley, no tiene sentido que siga abierto [el Congreso]”. Ciertamente, no se puede hacer esas reformas apresuradamente. Sin llegar a decir que son unos “proyectos mamarrachentos” (Rosa Bartra). Cierto, los parlamentarios habían avanzado un par de reformas, la del CNM y la bicameralidad. Pero si es así, ¿por qué no lo dijeron?! La política también es póker. Se durmieron. Como hubiera dicho Julio Hevia, “¡Habla jugador!”

En fin, tras la reunión de voceros de bancadas en Palacio, y con presencia del Presidente y el Premier, se logró el triunfo de la racionalidad. Sin embargo, a la conclusión que llegué es que para entender la política peruana llena de racionalidades envueltas en magias negras, el Perú actual está más cerca de Tolkien que de Jorge Basadre. Abundancias de hechiceros, y dragones que echan fuego por la boca.

Un ejemplo, Jacqueline Fowks. En España y en el diario El País su artículo lleva este título: “Vizcarra amenaza con disolver el Congreso si no se aprueban sus reformas”. Y firma como corresponsal. ¡Qué fresca es usted, señora! Hemos escuchado el mensaje del presidente y en ningún momento se le escucha la palabra “disolver”. Sin duda la posibilidad de otro cierre del Congreso estaba en el ambiente, pero eso no es lo que dijo. Por el amor de dios, eso es una interpretación. Usted pone en boca de personas lo que ellas no dicen. Lo suyo es una falta ética y profesional. Deja mal a nuestro Presidente.

Amigo lector, ¿sabe cómo toman al Perú después de esta contracampaña peruana de la señora Fowks? Nos toman como una “república bananera” que ama tener dictadores. ¿Lindo no? Por cierto, los capitales van a tener unas enormes ganas de invertir en un país tan estable y confiable. Ni en la Argentina que está hasta el cuello, a alguien se le ocurre que lo mejor es cerrar el parlamento.

En el discurso del presidente Vizcarra confieso que me impresionó que habían pasado ya 40 días. Acaso por eso, el Presidente, a su discurso le acompañaba otro. El gestual. Vizcarra estaba enojado. En el correr del día, mi mujer, Claire, me sale con una cosa, subjetiva. “Lo que pasa es que es ingeniero”. No le presté mucha atención, y en el correr de los acontecimientos, esa observación fue creciendo. El factor humano, cuándo no, interviene también en la política. De modo que, quieran o no, Vizcarra ante los ciudadanos, es el que les ha dado cuerda. Eso les pasa por encerrarse. Querer hacer leyes bien hechas, es justo, pero no tiene nada que ver con la impaciencia ciudadana. Les falta calle a los del Congreso¡!

Así pues, entre agitación y sorpresa, estuvimos al borde de un cierre de parlamento, ante la transformación de un ciudadano demócrata en patente de tirano —por eso lo han aplaudido—, y una vez más, el aplauso del populorum y casi la victoria de los orcos sobre los humanos y sus aliados, enanos y elfos. Por el momento es la paz, “Congreso acelera debate para aprobar las reformas” (El Comercio). El editorial mismo es un respiro: “Al día siguiente”. “La racionalidad se abrió paso, puesto que la pérdida de uno de los sectores en pugna significaría a la larga la derrota de los dos”. Pero los orcos no actúan de esa manera, Juan José. Los flechazos de los hobbits y los de los elfos, ante los que complotan, no son suficientes puesto que ocupan el “Bosque cerrado” y los “Puertos grises”. Todavía “la grieta del Destino” sigue abierta.

Publicado en El Montonero., 19 de setiembre de 2018

http://www.elmontonero.pe/columnas/lima-la-derrota-de-los-orcos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Discutiendo en Babel qué es política

Written By: Hugo Neira - Sep• 17•18

Antes de comentar, siento la obligación de comenzar con una cuestión que me parece capital, preguntarnos qué es política. Me parece necesario ponernos de acuerdo sobre lo que estamos hablando. Por ello acudo a una definición. Ni religión ni teoría. «Política es una actividad». Y como el amable lector supone, es una noción plurivalente. Ahora bien, esa definición no me pertenece. Sigo un canon, es decir algo probado y que una comunidad científica comparte. No soy un «opinólogo», no tengo ese honor, apenas un profesor universitario que a ratos comenta el contexto social. La fuente, el Dictionnaire de Notions, tomo 2, página 1978. Lo de Babel es metáfora, en efecto, la del Génesis 11:1-9, la ciudad que Jehová destruye «haciendo que todos hablaran lenguas distintas». O sea, la Lima de hoy.

Ahora bien, esa actividad —praxis, acción— es muy específica. Consiste en orientarse como actividad a la vida colectiva, al bien común. Hegel lo llamaba la «totalidad organizada». En otras palabras, se ocupa de lo público. Sinceramente, entre nosotros peruanos, hay un obstáculo intelectual y moral. A muchos de nuestro paisanos lo de «lo público», se les atraganta.

Aterricemos. Somos hoy un país privatista. Un país de propietarios, comenzando con los campesinos, que provienen del famoso «fracaso» de la reforma agraria, de Puno a Cajamarca, «dos millones con tierras propias» (INEI). Y si sumamos las propiedades particulares en la enorme Lima y en ciudades, pues ¡qué bien! No estoy diciendo nada contra la propiedad sino que se ha degradado lo público. Hoy quiere decir hospitales que son inferiores a clínicas, colegios públicos de los que huyen los padres de familia prefiriendo los privados. Y ha habido varias administraciones en Palacio que no pueden dejar de pensar el Estado como una empresa. Siento decirlo, ninguna gran nación en el mundo progresa por solo el mercado. Se necesitan inversiones para el largo plazo, como la educación o la salud. Economistas, ¡no todo tiene que tener retorno! Qué bien les va a Canadá o a Suecia, donde se separa los que hacen negocios de los que hacen política, ¿no? O Chile, o Uruguay.

Volviendo a nuestra política —¿es que la hay?— se supone una actividad para resolver conflictos, no para crearlos. Pero nuestros mandatarios provocan conflictos, por lo general, artificiales. El presidente Vizcarra ha propuesto reformas. Una transformación del Poder Judicial, la bicameralidad, un referéndum. Aplausos. Y en medio de esa cesta de manzanas, una víbora. La no reelección de los futuros diputados y senadores. Francamente, ¿cómo puede esperar que el Congreso actual le apruebe lo que es un misil al corazón mismo del parlamento actual? No sé quién se lo ha aconsejado, pero eso es double bind, es decir, una propuesta en la que una persona o un grupo pierde sea cual fuese su respuesta. ¡Les pide que desaparezcan! Sin duda, se gana el antikeikismo. Pero eso no es política. Lo sería proponer una renovación del parlamento por tercios. Pero por lo visto está continuando la guerra sin balas que comenzó PPK y que lo ha llevado adonde está, a la calle Choquehuanca.

Lo esencial hoy, es la remoción de jueces y un poder judicial que no nos llene de vergüenza. Que proteja a la sociedad. Una alumna me acaba de contar cómo ha perdido su casa porque un mafioso ha probado que el terreno era suyo, con la ayuda de un juez, uno de los jueces. A gritos el país pide justicia.

Publicado en El Comercio, 13 de setiembre de 2018

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/reforma-judicial-discutiendo-babel-politica-hugo-neira-noticia-556884