Discurso del 11 de setiembre de 2001

Written By: Hugo Neira - Sep• 11•23

De casualidad, el día del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, me encontraba de visita en el Perú y con una ponencia que dar en el salón Raúl Porras Barrenechea del Congreso de la República. Tenía como título «El tejido despótico». En esta columna, recordaré, 22 años después, mis reflexiones finales sobre lo que estaba ocurriendo en el mundo.

                                                          ***

Algo ha pasado. Algo comienza en Nueva York. Creo que es el fin de una cierta globalización. De un dejar correr los conflictos militares de menor alcance, hasta que uno de ellos se les ha colado en pleno centro financiero, en Manhattan. Es terrible, es una señal. Ciertos valores del mundo moderno nos pueden parecer fundamentales, son sin duda los mismos, los de ustedes y los míos, el valor de la tolerancia, es decir, el reconocimiento del otro, de su libertad. Del valor del individuo. Pero no todos reconocen esos elementos de organización social como valores. El islam, por ejemplo, no ha hecho la transición del saber tradicional a la verdad objetiva. No ha separado el poder temporal y el espiritual. Es así como lo que ocurre en Nueva York significa muchas cosas. Los particularismos existen, las creencias, las religiones, hay sociedades que no han conocido la secularización, que están lejos de la sociedad laica, donde nunca la razón religiosa se ha visto enfrentada por la crítica.

¿Qué hacer entonces? Yo no creo en sólo una solución militar, aunque de inmediato el pueblo americano tiene el derecho a defenderse y responder. Creo que se abre también una estrategia no mediata. Un prolongado periodo de diplomacia y política internacional. La solución no es sólo la guerra de los Estados Unidos contra un enemigo sin rostro. Es otro orden internacional. Es la extensión de una democracia planetaria. De nuevo acuerdos entre Norte y Sur sobre redistribución de riqueza. Sobre contaminación ambiental. Es tiempo que las potencias privilegiadas asuman su papel, y que aparezcan nuevos órganos reguladores. Creo que el impacto económico y moral de esos hechos nos llevará a profundas revisiones. La extensión del neoliberalismo a escala no ha creado sociedades pacíficas, al contrario. Pensábamos que todo estaba consumado, que los rusos y los chinos no eran sino americanos un poco pobres y en vías de enriquecimiento mafioso. Que la aparición de fenómenos religiosos regresivos no nos iban a afectar. Casi ha habido la tentación entre nosotros —recuerdo los discursos de alguno de los ministros de Fujimori— de refugiarnos en los valores sagrados de la tradición; ahí están los resultados, los talibanes. Tenemos todos que acostumbrarnos al que es distinto de uno. No asimilarlo, soportarlo. Caminar hacia una ciudadanía afianzada (nacional) pero también a una ciudadanía universal. A que individuos y culturas sean reconocidos en lo que son diferentes entre sí. Y a la adquisición de lo que John Rawls llamaba «los bienes básicos», como la libertad, pero también a morigerar la desigualdad inherente a la sociedad moderna por mecanismos de justicia y de equidad, sin que lo uno anule a lo otro.

Es posible la libertad y la equidad, aunque eso no lo haya obtenido del todo ningún sistema ni nación. No hay que desesperar. ¿No ha dicho Marx que la verdadera historia no ha comenzado, sino cuando los hombres sean libres de la necesidad? El tiempo que vivimos acaso no es sino la prehistoria de otro que será el verdaderamente humano. Eso es sin duda una utopía, pero será mejor pensar en ello, aunque no lleguemos a verla en lo personal, que el retorno a una Edad Media de guerras tribales con armas totales o de hegemonías prepotentes. El tema de la tolerancia y la mundialidad, como admisión de un politeísmo de valores, es el gran tema de estos días, dentro de casa y por el convulso mundo. Y no contamos para resolver tales retos sino con nuestra endeble razón humana, pero al menos con ella podemos enmendar nuestros múltiples errores. La sabiduría comienza por la conciencia de la magnitud de nuestra propia ignorancia. Y con la colosal tarea por delante, materia no de una sino de varias generaciones. (Del pensar mestizo, pp. 445-446)

Publicado en El montonero., 11 de setiembre de 2023

https://www.elmontonero.pe/columnas/discurso-del-11-de-setiembre-de-2001

El concepto de errancia (III) *

Written By: Hugo Neira - Sep• 04•23

¿Conocen ustedes otro gran pensador peruano que no pudo volver al Perú? Me quedan pocos minutos… Sí, lo conocen, César Vallejo. No es que no quiso, no podía. Vallejo, Santiago de Chuco, familia rural, a la cual no olvidó nunca; los poemas a la madre, al padre, la historia de Vallejo se divide en tres partes. En primer lugar, la llegada a Trujillo y la publicación de Los heraldos negros. En segundo lugar, la experiencia en Lima del año 1919 hasta 1923. Y, en tercer lugar, el viaje a Europa, a París, del año 1923 hasta la muerte. En ese tiempo cambió. Trilce. Se hizo primero aprista, después comunista, después republicano español. ¿Para qué les digo eso? Marchaba a lo universal. Ese aldeano es el más grande poeta que hemos tenido en toda la historia literaria, el que más toca no solamente asuntos pueblerinos, aldeanos de nuestras vidas, sino sensaciones y emociones universales. Yo he visto en Yugoslavia, un día, estando en un periódico (me habían invitado) cuando aún había tipografías, a un obrero que estaba trabajando — así se hacían los periódicos, con plomo— que estaba leyendo a ratos algo. ¿Saben lo que era eso? ¡Los poemas de Vallejo traducidos al croata! Eso es la universalidad. Y lo entendía y se emocionaba. Ese hombre no pudo volver por la sencilla razón que en el Perú había en los años 30 un gobierno fascista, del señor Benavides, que perseguía a los apristas, los metía en prisiones, los torturaba como a los comunistas. Y él hubiera venido para que, en un rincón de una celda, hubiese sido despedazado. 

¿Cuántos son los otros? Me estoy acercando al límite de tiempo entonces, muy rápido. ¿Dónde se escribe la obra de Vargas Llosa? O, mejor dicho, ¿a qué edad se va Mario? Que quiere esta ciudad y con toda razón, que ha hecho una serie de obsequios pertinentes con sus libros y que es mi amigo, desde la época en que trabajábamos juntos con el maestro Porras. Maestro de Macera, de Vargas Llosa y de mí. ¿Qué nos enseñó el doctor Porras? A hacer fichas, a saber, leer un libro, a hacer una reducción, a pensar, a partir de los conocimientos. ¿A qué edad se fue, para siempre? Mario tenía 22 años. Pregúntense por qué. Porque por supuesto no iba a poder encontrar editores como en Barcelona, es verdad, y tampoco públicos. Las novelas de Mario son realmente un retrato terrible de la violencia social. Terminando, les propongo como reducción, varias síntesis. Puedo seguir con la obra por ejemplo de un cuentista, Julio Ramón Ribeyro. ¿Conocen a un gran cuentista en el Perú? Las novelas de Julio Ramón no eran tan buenas pero los cuentos, ¡Dios mío! Es un gran cuentista del Perú y entre los más grandes de la literatura latinoamericana, como Cortázar, y otros más. Cuentos que son la historia de Lima, de la clase media, de la quinta, lo mejor de la descripción de las emociones, las pasiones, la aldea social peruana, popular o media. ¿Qué hace escribiendo en París? O sea, el apego al Perú no se va nunca. El mecanismo de lo que llamamos la errancia tiene estos elementos contradictorios.

Rápidamente, daría tres hipótesis para poder explicar esto. En primer lugar, la más simple, la más sencilla. La errancia se trata de un exilio voluntario para iniciar y completar, en sociedades más avanzadas, su propia formación. Sí, pero tengo una duda sobre esta hipótesis. ¿Por qué diablos a los escritores en México no les pasó eso? ¿Ustedes creen que a unos grandes escritores y pensadores mexicanos no les pasó esto? Octavio Paz no se fue nunca. No necesitó irse. Ni Alfonso Reyes y otros más. Entonces hay que preguntarse por qué se tienen que ir los peruanos. Porque pareciera que los intelectuales molestan, incomodan, es una posibilidad.

La segunda hipótesis es que son outsiders. Eso es más delicado, más fino. Les voy a robar unos minutos, estoy ya en 44…. El término outsider lo usan para la política, es alguien que se presenta para la política, no tiene partido, ya nos ha pasado con varios presidentes que son outsiders, ¿no? Y qué bien estamos después del gobierno de Fujimori, de Toledo, qué bien… El outsider político. El outsider intelectual es una definición del pensador alemán Alfred Schütz, que dice lo siguiente, lo voy a leer: «esa persona que no comparte todos los supuestos básicos de la concepción relativamente natural del mundo». Es el forastero capaz de discernir entonces la crisis de algo fuera del etnogrupo. Una persona normal en el Perú te podría decir lo siguiente, ya sedentarios como somos: ¿hay corrupción? Sí, el Perú es así, siempre ha sido así… Un extranjero, un forastero, no lo ve así. Los rebeldes e inconformes que no lo aceptan y pasan a ser outsiders dicen no estoy de acuerdo. ¿Por qué es necesario? Es una anomalía, aunque sea abajo, al medio, al centro, no creemos que sea normal. Hay sociedades que no son así, o les ha pasado por periodos. Entonces el tema es cómo un novelista o un sociólogo llega a la lucidez. Cuando no comparte los sentidos comunes de sus ciudadanos y el conformismo que lo rodea. Para eso se necesita tomar distancia y tener el coraje de pensar distinto. El outsider es el que da el sentido de las cosas. Por supuesto que Mariátegui, como saben, ya se iba a Argentina cuando le sorprendió la muerte. Hay un precioso trabajo de Flores Galindo sobre el final de Mariátegui. Se iba porque molestaba. Entonces este país tiene una tradición: expulsar en silencio aquellos que son críticos de ellos mismos.

El tercer planteo es muy interesante, de pronto es que son cosmopolitas. Estas personas no aparecieron cuando se fueron. Yo hablaría de mí mismo, hay un momento determinado, después de Velasco, que me abrieron las puertas las universidades francesas y me fui a vivir a Francia. No me sentí mal. Porque nos adaptamos. ¿Qué nos pasa a los que nos fuimos? Les cuento amigablemente. Conversando con Julio Ramón Ribeyro o Mario Vargas Llosa en París, era acá nos descubrimos, entendimos lo que somos. ¿Qué descubrimos? Que somos latinoamericanos, en primer lugar. Incluso las identidades peruanas se vuelven fuertes. Claro está, hay algunos que no vuelven más. Hay casos. Y tienen todo el derecho. Julio Ortega, por una parte —para ustedes, gran especialista de la literatura—, y por otra parte, José Miguel Oviedo. ¡Qué formidables trabajos sobre la literatura latinoamericana! Algunos que no se van. Pero se pierde. A veces hay que irse. Les hago una pregunta… ¿Qué pasó con Arguedas? Se pegó un tiro. Entonces los cosmopolitas entienden el mundo de afuera y entienden mejor el mundo de adentro. Hoy día, y aquí acabo, están pasando cosas así por la mundialización. Hay gente que está acá y un poco afuera. Podría mencionar el caso de jóvenes brillantes, amigos míos, muy brillantes: Carlos Meléndez —trabajos en Chile y aquí—, Alberto Vergara, con un pie puesto en la Universidad del Pacífico y otro en el exterior, porque lo consideran así, y esto es bueno y saludable. Entonces esto era lo que quería decirles, cómo la historia literaria latinoamericana, la historia de la literatura peruana y de la política se pueden examinar desde la errancia.

He sido injusto tal vez con otros pensadores, conservadores, pero no de mala gana. Riva-Agüero, bueno, no hay modo de no señalarlo. Liberal en su juventud y completamente conservador. Luego Víctor Andrés Belaunde… Pero nadie ha sido un gran pensador por completo. Para la izquierda, el mejor de todos era Alberto Flores Galindo, una pena que se muriera. Él hubiera tenido una visión global de la situación peruana. Y ninguno de estos libros sobrepasa a Mariátegui, aunque alguien dirá de nuevo la realidad peruana. El libro los Siete ensayos… es un libro de los años 30. La Lima de Mariátegui era una Lima de 200 mil habitantes. No había allí barriadas, informalidad, las cosas que nos han pasado después. Por cierto, somos parte de la sociedad, pero como atrevimiento, capacidad de ver, intentar una visión global, es pues un reto asumirlo. Entonces espero que podamos pasar de la errancia al retorno, si es que no viene un gobierno de tipo dictatorial, que es tal vez lo que nos puede pasar. Muchas gracias.      

   * Ponencia en la ocasión del I° Congreso Internacional Antonio Cornejo Polar en Arequipa. 01-05 de octubre de 2018. Universidad Nacional San Agustín. «Procesos de migración, éxodo y exilio, desarraigo y arraigo»

Publicado en El Montonero., 4 de septiembre de 2023

https://www.elmontonero.pe/columnas/el-concepto-de-errancia-iii

El concepto de errancia (II) * 

Written By: Hugo Neira - Ago• 28•23

El tercero, y no quiero seguir mucho con los políticos, es alguien que también conocen ustedes, Manuel González Prada. Prada es el padre de los jóvenes de la Reforma Universitaria, el que inspira a Mariátegui, y Mariátegui le tiene un gran respeto. Ya ha muerto Prada. Prada es el intelectual que, en 1888, en El Ateneo, es capaz, en ese famoso discurso, de decir claramente: «Hemos perdido la guerra con Chile porque el verdadero Perú no está en la costa, está en los indios». Y echa la culpa de la derrota a la clase dominante, y es verdad. Basadre dijo en uno de sus libros que había algo pendiente, el tema chileno. Y que Ramón Castilla había aconsejado que, para cada barco de guerra que compraba Chile, el Perú comprara dos. Se olvidaron de comprarlos… Se quedaron las fragatas en Inglaterra y el presidente Pardo prefirió a los ferrocarriles. No teníamos Ejército de línea, ¿lo saben? Me temo que no porque quitaron los cursos de Historia. El Ejército peruano formal se crea en 1885 con la misión francesa. Entonces, el general, el coronel…, el único de carrera era Grau, especializado profesionalmente. Ese es el país que es derrotado. Por sus defectos y vicios. Y ahí viene el discurso tremendo de González Prada: «los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra». ¿El Perú? Donde se le toca sale el pus [exactamente, «donde se aplica el dedo brota pus»]. ¡Qué actualidad! Qué pena decir que esos problemas nunca desaparecieron. Entonces, ¿qué pasa con Prada? Después de esto, decide no solamente ser un poeta y actuar en el campo literario, decide ir a Europa. De 1891 —si la memoria no me falla— a 1898, ocho años se queda en Europa, y de nuevo la errancia. No va a seguir un posgrado, no, es un hombre mayor, hacendado, rico, aristocrático y anarquista.  Sí, anarquista. Los anarquistas existían en Lima, eran subvencionados por Manuel González Prada que abandonaba la Biblioteca Nacional y, a pie, se iba a ver a sus amigos anarquistas. Son los comienzos de la política peruana. Los anarcosindicalistas iban a jugar un papel en el nacimiento del APRA. Manuel González Prada, que se da el lujo de ser tan distinto, tan rebelde, tan extraordinario, va a aprender cosas en España. En España, en Francia y en varios lugares. Eso también es la errancia.

Entonces, estos son los tres libros más importantes del pensamiento político en el siglo XX. Los Siete ensayos… de Mariátegui; Manuel González Prada, libro editado por el Fondo Editorial del Congreso. Esta edición felizmente está bien completa. Pues Prada no era un hombre metódico. Sus ideas van de la poesía a los textos de ensayo, y prácticamente, panfletarios. Y de Haya de la Torre yo no traería El imperialismo y el APRA. No. El libro más importante —y si los apristas no me hacen caso, qué le vamos a hacer—, es este: Mensaje de la Europa nórdica. ¿Por qué? Porque es el viaje —de nuevo la errancia—, de Haya de la Torre en los años 60, a Escandinavia. A Suecia, Noruega, a mostrar al mundo, a partir de Noruega, que es posible el capitalismo —sí, el capitalismo—, con un Estado social. Y que no es una utopía. Que se puede hacer eso, ocupándose cómo se ocupan esas sociedades nórdicas, las más avanzadas del planeta. Les pongo un ejemplo de avance. La educación es gratuita y para todos. No hay educación privada. En cuanto a la salud, todos están cubiertos. ¿Cuál es el precio de eso? Pagar altos impuestos. Y otro elemento, porque nos hemos vuelto un mundo pragmático, es que vayamos a las cifras. ¿Quién es el ciudadano que tiene el más alto ingreso del planeta entre las sociedades industriales avanzadas? Es el noruego, 95 mil dólares por año per cápita. ¿Dónde está el norteamericano? En 35 mil dólares, con las brechas que hay en Estados Unidos. Así que no se dejen engañar, Estados Unidos no es en materia de sociedad la primera sociedad capitalista del mundo. Es Europa. Por eso el conflicto que hay entre el dólar y el euro. Entonces este libro me parece el más importante porque viaja a un país que ya no es una utopía sino una realidad.

¿Por qué no se pudo conseguir una sociedad, un sistema socialdemócrata en el Perú hasta el día de hoy? Porque las socialdemocracias y los Partidos Socialistas en Europa, en Francia, sobre todo —y lo digo porque está mi mujer en la primera fila— y en España, se apoyan en las clases medias que son progresistas. Y en nuestro país, las clases medias son reaccionarias. No quieren juntarse con el pueblo. Por eso la educación pública se ha derrumbado, porque hay colegios privados. Si las clases medias en América Latina y en el Perú se inclinan más bien por las derechas, nunca tendremos una sociedad de distribución y entonces el sueño del país socialdemócrata continuará.

Vamos ahora entonces a los escritores. Comenzaré con Garcilaso de la Vega, siglo XVI. Los comentarios reales, que todos conocemos. Y luego iremos a Vallejo, ¿de acuerdo? La gran literatura peruana se ha hecho fuera del Perú. (No les veo ninguna vibración…) Eso no se ha hecho nunca. ¿Dónde se escribió Los comentarios reales? ¿En el Cusco? ¿Por qué se fue Garcilaso? ¿Porque quiso? ¿Qué pasó? ¿Y qué pasó con Vallejo? ¿Dónde se murió Vallejo? ¿En Santiago de Chuco? Veámoslo despacio. ¿Quién es Garcilaso de la Vega? Todos sabemos que nace en el Cusco en 1539, ya se había acabado prácticamente la Conquista, y es el hijo de Garcilaso de la Vega Vargas, que era un conquistador noble, y de Isabel Chimpu Ocllo, la madre, que era una princesa descendiente del Inca Huayna Cápac. El joven Garcilaso tiene el privilegio de tener la madre no noble y un padre que lo reconoce. No se casa, y tienen después una ley de la Corona que lo obliga a casarse con española. Terrible… Pero nunca dejó de atenderlo, aunque vivía más bien con la madre. Y él vio algo extraordinario, se mencionó hace un momento por la persona que hablaba antes que yo. Él observó la importancia de un libro que les recomiendo, La visión de los vencidos, de Nathan Wachtel. Porque Wachtel se ocupa de esos años de transición. ¿Qué ve el joven Garcilaso? Él ve…, y lo que aquí funciona, es un concepto de Luis E. Valcárcel, un cuadro de cine inca, el teatro de incas; están olvidando a los españoles. Pero no desaparecen las formas y rituales de la vida indígena. Sigue habiendo rituales, las fiestas, la cultura continúa y él observa ese mundo vivo, el mundo incaico. No desapareció de golpe pues. Se iba implantando lo español encima, los españoles soportaban eso, lo veían, era asombroso, y jugaban sus deportes en la Plaza de Armas del Cusco. Él observa las dos sociedades. Observa también cómo van llegando los animales españoles —el asno, el cerdo, la gallina—, esto está en Los comentarios reales. Está, por ejemplo, la angustia que tenía porque habían traído las gallinas, pero no ponían huevos, por la altura. Y cuando los ponen, al cabo de una semana, hay un jubilo. Bueno, él observa todo esto.

Y luego el padre lo envía a España a estudiar. Terrible, es el destino. Parte con la mejor intención y en medio del viaje, de todo esto, estando en España, ocurre el levantamiento de Túpac Amaru I, que es en realidad el único, porque Túpac Amaru II se lo puso quien era un cacique, Condorcanqui, así no… (Es como hacerse llamar Bolívar II, no pues.) Hay un Túpac Amaru, el Primero. El susto de los españoles fue tan grande que además de descuartizarlo, como todos sabemos, tomaron una decisión: prohibido por una ley de la Corona que ningún mestizo real, así se les llamaba, volviera al Perú. Diecisiete jóvenes… Si alguien quiere hacer historia o un libro excepcional, encuentren los otros dieciséis. Uno de ellos era Garcilaso. Garcilaso se llamaba Gómez Suárez de Figueroa. Lo digo rápidamente, acudió a la ayuda de su tío, el señor de Vargas, un señor muy importante, le preguntó qué sabía hacer y le dijo yo quiero a los caballos, entonces sabía de caballos. Fue soldado que es como sacar la Green en los Estados Unidos —si es que llegas a ser soldado—, el DNI es ser guerrero. Tuvo que ir a luchar contra los moros de Córdoba que eran otros dominados como él, pero en fin, se ganó los derechos de ser un súbdito y luego él atiende el comercio.

Mi maestro Porras ha encontrado algo excepcional. Había un periodo en que se había perdido Garcilaso, no se sabía dónde estaba. Encontró que no se llamaba Garcilaso sino Gómez Suárez de Figueroa. Ahora bien, vio que de pronto el señor Vargas tenía la tutela, un sistema de encomienda —que no inventaron para el Perú, la tenían allí, en España—, que estaba en una ciudad donde podía ir a estudiar. Y en esa ciudad encontraron que Garcilaso de la Vega existía porque comenzó a firmar en los registros, y luego pasaba a ser una persona importante, y eso permitió saber dónde había estado, no en Italia, que era un lugar cultural. Muere el señor Vargas y entonces hereda, hay una herencia para Garcilaso, se puede volver él hombre libre que es recibido por los humanistas en Sevilla y en Córdoba. Y a los 60 años decide escribir, después de unos trabajos menores, Los comentarios reales para discutir al cronista oficial de la corona de los Austria, Gómara, porque maltrata a los conquistadores y maltrata a los Incas. ¿Cuál es la respuesta de Garcilaso? Los Incas eran un pueblo civilizado, por lo tanto, no merecen ser colonizados, deberían ser un reino. Y los conquistadores fueron dobles, hicieron una guerra y le regalaron, como en México, un imperio a la Corona que nunca mandó soldados profesionales. Dos imperios. La Conquista fue el hecho de los conquistadores, se tomaron la libertad independientemente de hacer las guerras. Entonces, ¿esto qué significa? Nunca dejó de pensar en el Perú. ¿Cómo se enteraba de qué cosa estaba pasando en el Cusco? Porque le escribían y la escritura le permitía saber cosas personales. Y a eso vamos a llamarle el apego. El afecto. La imposibilidad de romper lazos con el Perú en plena errancia. Garcilaso se muere sin poder volver al Perú. Entonces la respuesta que ustedes van a tener sobre por qué se quedó es porque no podía volver. […] (Continúa y termina la semana próxima)

   * Ponencia de octubre 2018 

Publicado en El Montonero., 28 de agosto de 2023

https://www.elmontonero.pe/columnas/el-concepto-de-errancia-ii

El concepto de errancia (I)*

Written By: Hugo Neira - Ago• 21•23

Es un concepto fundamental. Gran parte de nuestros literatos y políticos han vivido la experiencia de la errancia. No es lo mismo que un exilio. Es un exilio voluntario. Pero no voy a desarrollar este tema abstracto antes de ponerlos frente a lo empírico. Y lo empírico consiste entonces en que voy a mostrarles una serie de lo que llamaríamos ‘políticos-intelectuales’ —que los ha habido, o pensadores—, para el campo de la política, y literatos creadores de novela, de poesía, de relatos que tienen también un contenido político. Dos familias, literatura y sociología, como lo han presentado estupendamente las personas que me han precedido. Me olvidé hacerle una pregunta al doctor que estaba antes que yo, y que era sobre el tema de por qué Jorge Basadre, el gran historiador, decía «Arequipa ha sido durante el siglo XIX una pistola apuntando al corazón de Lima». Eso es para un desarrollo (lo hemos conversado afuera), pero me dijeron que no podíamos hacerlo ahora.

Yo quisiera pedirles algo personal e importante. Ya que el tema de la errancia significa movimiento, libertad, les pediría que se acerquen, que estemos más cerca unos y otros… No importa que seamos muchos o pocos, pero, por favor, acérquense un poco. Estaríamos mejor que los que están sentados al fondo y que, me temo, con los problemas acústicos, no logren entenderme. Los invito a venir más adelante, lo haremos así más íntimo, más sala de lectura y de conversación. Muchas gracias. Siempre habrá una o un rebelde, ¡la felicito! Si va a querer quedarse en el fondo, no hay ningún problema, después de todo estamos en Arequipa. Pero eso no se lo voy a contar para la conferencia. Tengo hermanos míos nacidos en Arequipa, los Rojas Samanez. Yo soy Neira Samanez. Y mi padre, Neira, era arequipeño de Camaná. Y cuando recuerdo mi infancia, esas cosas que los seres humanos no podemos recordar atrás de los cuatro o cinco años, yo me acuerdo de Arequipa. Me acuerdo de Arequipa porque entre los cinco y ocho años estuve aquí. Así que les digo que es muy grato para mí venir aquí, a esta ciudad. Porque tengo unos lazos familiares. Y mis abuelas arequipeñas, las Damiani, una familia de Arequipa, se ocuparon de mí y me adoptaron en el momento que mis padres se divorciaron. Y ya vivía en Lima. Quería contarlo porque eso también se puede hacer ahora que se han movido más cerca.

Voy a comenzar entonces por el tema del mundo de los políticos. La hipótesis es que los políticos, los grandes políticos, peruanos políticos pensadores, tuvieron inevitablemente que pasar un periodo de aprendizaje y de formación de civismos en Europa. Pero pudo haber sido en otro lugar. Y comenzaré por alguien que nosotros conocemos todos, José Carlos Mariátegui. ¿Quién era José Carlos Mariátegui? No estaba en su destino ir a Europa que era el viaje de las clases dominantes, los grandes intelectuales como García Calderón habían estudiado allá. No era el dominio americano del día de hoy, era la lengua francesa. Pero Mariátegui nace en 1894, en Moquegua, de Francisco Mariátegui su padre y María Amalia La Chira, su madre. Es un hijo natural, entonces quien se ocupa de la educación del niño Mariátegui en Moquegua es la madre. Ajustadamente, con una gran pobreza, señora india o mestiza, no tiene los medios para continuar y apenas consigue la educación primaria de José Carlos Mariátegui ­—el más excepcional socialista de América Latina—, en Huacho. Luego Mariátegui, que tiene una enfermedad (la tendrá toda su vida), va a trabajar en Lima de alcanzarrejones. ¿Saben qué cosa es un alcanzarrejones? Es el que llevaba las piezas de la imprenta de la época. Y en poco tiempo, ya en 1916, era redactor de carreras de caballos y de cosas frívolas. Pero él no quiere mancharse con ese origen y se pone un seudónimo, Jean Chroniqueur, un invento suyo. No recogió nunca sus artículos de ese periodo. Y en un momento determinado él comienza a aparecer en la escena política e intelectual peruana. ¿Qué caminos tomó para ilustrarse? Fue el gran amigo de Abraham Valdelomar. Valdelomar era un hombre de una cultura inmensa y fue quien lo guio hacia la literatura, el saber escribir, la importancia de la lectura. En cambio, Mariátegui influyó en el pensamiento casi socialista de Valdelomar. Pero Valdelomar se muere. Luego este otro eje que podemos decir autodidacta, con propedéutica propia, compite con los jóvenes escritores de las clases dominantes y forma un periódico, La Razón, que le resulta un inconveniente a Leguía que comenzaba a volverse un tirano. Leguía llegó y los jóvenes lo llamaban «maestro de la juventud» en San Marcos. Se equivocaron y después tomaron distancia de él. Entonces Leguía, y esto es muy importante saberlo, quiere deshacerse de este joven periodista tan incómodo que tiene un periódico obrero-estudiantil. Miren ustedes, no hay ningún periódico obrero-estudiantil al día de hoy que fuera de aquellos estudiantes de lo mejor de la gente universitaria que vendría después. Entonces Leguía le propone un viaje, una beca. Se lo han criticado mucho. ¿Qué hubiera hecho cualquiera de nosotros en su caso? Aceptó y partió. Mariátegui visita Francia, luego Italia, Austria, Checoslovaquia y, como él mismo dice en uno de sus ensayos, no llegué a la Unión Soviética, a Rusia — pues no había aún Unión Soviética— porque me lo impidió el matrimonio que tuve y también mi salud. Entonces, la cuestión es la siguiente: ¿cuándo se construye José Carlos Mariátegui? Se construye pues en el viaje a Europa. Está claro y lo dice en la entrada de los Siete ensayos, «no hay salvación sin Europa». No es la Europa colonialista, no es la derecha. Europa quiere decir, en ese momento, el conocimiento, la filosofía, el saber, la exigencia, el rigor. El conocimiento del mundo, de la historia para entenderlo, y eso está en este libro. Primer caso entonces de un pensador peruano que saliendo de la nada, como cualquiera de nosotros que está aquí, llega a lugares extraordinarios. ¿Qué da eso? No quisiera extender el tiempo que estoy usando para el viaje, solo me hago una pregunta pues Mariátegui no es un marxista como lo pensamos. ¿Qué marxista hubiera citado a Nietzsche? Lo cita dos veces en su prólogo y es muy libre. Era amigo de Benedetto Croce, que era un filósofo socialista, pero no marxista, italiano. Como dice él, «desposé en Italia una mujer y unas ideas».

El otro personaje excepcional, sin aprismo ni antiaprismo, viene a ser Víctor Raúl Haya de la Torre. Con Haya las cosas son distintas. Haya era trujillano, como sabemos, de una familia burguesa con pujos aristocráticos por ‘de la Torre’, este formidable personaje político que yo conocí personalmente y que conversaba conmigo cuando yo era un joven comunista, con gran libertad, sin ningún prejuicio. Juntó clases sociales oprimidas, lo cierto, en su partido. Haya era un aristócrata, de la Torre. Tenía más linaje que la oligarquía del Perú que compraba en el periodo colonial los títulos de nobleza. Entonces, Haya de la Torre es el fundador de un partido como lo fue Mariátegui, pero a su vez es el creador de la Universidad Popular ‘González Prada’. Y ese Haya de la Torre era a los 23 años el secretario de la Federación de Estudiantes Universitarios. Eso no parece nada, pero en ese momento era muy importante. Y Leguía lo destierra. La verdad es lo siguiente: el destierro de Haya de la Torre fue lo mejor que le pudo pasar en toda su vida. Miren adónde fue. A México. México era la cuna de las revoluciones. El año 24, ya ese México estaba saliendo de la violencia de las armas. Fue una revolución popular, una revolución de un millón de muertos, y los líderes venían del pueblo (Zapata, Pancho Villa). Y él es secretario del gran pensador Vasconcelos. Tendría que ser muy inteligente porque no tenía ningún doctorado para que Vasconcelos, gran filósofo, lo tomara como asistente. Luego de eso viaja a Londres, qué suerte. ¡Qué Londres! El Londres de los años 20: Malinowski, el creador de la antropología; Laski, con k, que es uno de los más grandes pensadores socialistas y nos hemos olvidado de él. Era un Oxford fuera de serie, con la libertad que tienen las universidades inglesas. Luego fue a Alemania, la Alemania de Weimar, y ya veía las marchas de los nazis (no ve la victoria), y antes de eso (me estoy saltando algo), viajó a la Rusia bolchevique. ¿Saben ustedes que durante los años 1917 a 1925, Rusia, en el campo cultural, era abierta, novedosa? Había corrientes de artistas de todo el mundo y gentes que leían. Antes de Stalin, en el momento en que estaba gobernando Lenin. A quién conoce es a Lunacharski entre otros pensadores extraordinarios que van a aparecer asesinados después por Stalin. Yo alguna vez, cuando conversábamos, le pregunté cómo era Trotski. Tenía la edad de saber quién era Trotski.  Trotski estaba con vida y era un personaje importantísimo, el heredero de Lenin. Pero se descuidó. Después de esa Rusia bolchevique —e insisto, es un momento extraordinario del socialismo—, él vive en Alemania. Y ese hombre vuelve al Perú. Entonces ¿cuándo se formó Haya de la Torre? En la errancia. ¿Por qué se le habría de pensar en un posgrado? No. Cambiar de país, de cultura, de valores, de lengua, porque cuando cambias de lengua, cambias todo. Las palabras del alemán no siempre se pueden traducir al castellano. No tienen traducción. El Beruf de Max Weber, por ejemplo —que quiere decir algo como la devoción política, la devoción religiosa, protestante— explica, en su libro fundamental La ética protestante y el espíritu del capitalismo, la ética calvinista, por qué los protestantes progresaron económicamente. Lo digo, sin distraerlos mucho del tema, porque convirtieron el trabajo —no los católicos, los protestantes, no soy protestante y no tengo nada en contra de los católicos, es la historia—, en una plegaria. El protestante transforma la plegaria del domingo de los católicos en la tarea de hacer bien las cosas en la vida corriente. Es su manera de transmitir a Dios un mensaje. La seriedad, el rigor, etc. Claro está, una sociedad así, de artesanos honestos y prácticos, progresa. Entonces es una transferencia extraordinaria de un pensamiento trascendental, la pasión religiosa, a la vida inmanente, a la vida de todos los días. Entonces, ¿qué hizo Haya de la Torre? Aprendió el alemán, además del inglés. Es que esta errancia no fue con un propósito. En un momento determinado tuvo tuberculosis, se la encontraron los rusos y lo enviaron a un lugar que se llama Crimea, que parece está lleno de playas y calor, y se curó. Pero se le quedó un tubérculo, una cosita así, y a los 80 y tantos años, ese tubérculo chiquito despertó, se volvió cáncer del pulmón y se murió. No llegó a ser Presidente.

Dos grandes pensadores peruanos que se han construido en la errancia. Poca importancia tiene que sea en este momento Europa, podría ser la China, podría ser otro país.  […] Continúa la semana próxima.

* Ponencia de octubre 2018

Publicado en El Montonero., 21 de agosto de 2023

https://www.elmontonero.pe/columnas/el-concepto-de-errancia-i

Cuando no hay política

Written By: Hugo Neira - Ago• 14•23

Para entender los tiempos caóticos y de desengaño que vivimos, debemos siempre tener al alcance de la mano a los clásicos, pues el ser humano no ha cambiado mucho a lo largo de los siglos. Anticipando lo que se nos venía, y pensando en mis alumnos, escribí tres libros sobre los conceptos políticos y sus teóricos, cómo nacen las naciones y qué es política en el presente siglo. Me refiero a la trilogía ¿Qué es República?, que salió en el 2012, ¿Qué es Nación? del año siguiente, 2013, y ¿Qué es Política en el siglo XXI?, en el 2018, todos con la editorial de la Universidad san Martín de Porres. Empecé con República porque es el primer debate, el que permite poner en claro el tipo de ciudadanos que queremos ser, tanto para mandar como para obedecer. Porque si no sabemos para qué vivimos juntos, todo resultará falso y se volverá engaño, y los ciudadanos, defraudados, terminarán aborreciendo la política misma. ¿Acaso no nos está pasando a los peruanos? Acudo entonces a lo que advertía en el preámbulo de ¿Qué es República?, hace de eso once años.

¿Qué pasa si desaparecen la política y los políticos? De hecho, suele ocurrir y muy frecuentemente. Cuando las decisiones públicas no son tomadas desde la saludable controversia, cuando el poder lo ejerce un solo hombre, incuestionablemente, o un partido como grupo cerrado y exclusivo. La respuesta es que cuando no hay política se instala el totalitarismo. No como una consecuencia del exceso de política sino de su ausencia (Hannah Arendt). La tentación de la no política habita no solo en las revoluciones conservadoras, también seduce a las democracias liberales. Lo advirtió en 1835 Tocqueville, y lo describe admirablemente: “Retirado cada uno aparte, vive como extraño al destino de todos los demás, y sus hijos y sus amigos particulares forman para él toda la especie humana; se halla al lado de sus conciudadanos, pero no los ve; los toca y no los siente; no existe sino en sí mismo y para él solo, y si bien le queda una familia, puede decirse que no tiene patria”. Y luego, concluye con una suerte de premonición de ese nuevo tipo de despotismo: “Sobre estos se eleva un poder inmenso y tutelar que se encarga solo de asegurar sus goces y vigilar su suerte. Absoluto, minucioso, regular, se asemejaría al poder paterno… pero, al contrario, no trata sino de fijarlos irrevocablemente en la infancia y quiere que los ciudadanos gocen, con tal de que no piensen sino en gozar” (La Democracia en América,cap. VI, segundo libro). Difícilmente encontraremos, en la actual literatura social y política, una descripción más precisa sobre la despolitización en las sociedades avanzadas y posindustriales de nuestros días. ¿Cuánto más ricas, menos interesadas en “la cuestión general”, en el “bien común”? Tocqueville, ante ese proceso que avanza como algunas enfermedades letales, sin dolor pero persistentemente, no encuentra la causa en las leyes al uso o un defecto en la constitución, sino en el propio cuerpo electoral. “Unos abandonan la libertad porque la creen peligrosa”, dice Tocqueville. “Otros, porque la juzgan imposible”. “Si yo tuviese esta última creencia —añade— “no hubiera escrito la presente obra”. Por mi parte diré que, de no compartir sus temores, no lo hubiese citado tan extensamente. El pronóstico tocquevilliano engloba a los individuos modernos, a los ciudadanos, clases sociales enteras, la libertad y la igualdad, la dinámica misma de las sociedades contemporáneas. Y, por cierto, a la cuestión de qué es política y qué es, todavía, un orden republicano de iguales.

Publicado en El Montonero., 14 de agosto de 2023

https://www.elmontonero.pe/columnas/cuando-no-hay-politica